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Back LA ENTREVISTA “La normalización tarifaria demandará varios años”

“La normalización tarifaria demandará varios años”

En diálogo con El Economista, Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de la Energía (IAE) "General Mosconi", analiza el impacto de los anuncios recientes en materia de tarifas energéticas. “Si se mira la profundidad y lo prologando que han sido los desequilibrios tarifarios del sector energético, es claramente una salida gradual”, asegura, y advierte que “es esperable que las tarifas sigan aumentando”.


¿Cómo evalúa las modificaciones en las tarifas de energía eléctrica? ¿Es una “normalización” de shock o gradual?

Si se mira la profundidad y lo prologando que han sido los desequilibrios tarifarios del sector energético, es claramente una salida gradual. La operadora de mercado CAMMESA tiene un precio para la energía de $730 por MW/h para este trimestre y la decisión fue subir la tarifa a $320 por MW/h. Un alto porcentaje de la demanda -casi el 70%- está pagando la mitad de lo que estima CAMMESA que le va a costar producir la electricidad. Y eso es solamente un componente de la tarifa. Los otros componentes, que son la remuneración al transporte y las distribuidoras, no se han tocado.

¿Las subas que alcanzan un 600% no tendrán un impacto significativo en términos de poder adquisitivo?

Una factura que estaba pagando un usuario que consumía 200 KW/h por bimestre -que es lo que consume el 70% de los usuarios de Edenor y Edesur- antes de este aumento era de $25 y ahora va a pasar a ser de $150. En términos de afectación al bolsillo, antes era un café en dos meses y ahora son cinco o seis en dos meses. Si se mide como porcentaje del ingreso, tomando un salario mínimo, que son $6.000, es alrededor de 1%. Sí van a sufrir algunos consumidores de clase media que estaban recibiendo subsidios y van a dejar de percibirlos y no están alcanzados por la tarifa social. Por ejemplo, un usuario que estaba pagando $50 puede pasar a pagar $400. En la tarifa social están alcanzados aquellos que cobran menos de dos salarios mínimos, que serían $12.000. Una pareja joven que tenga ingresos por $15.000 y consuma más que el promedio, 400 KW/h por bimestre, por ejemplo, puede llegar a tener que pagar $600 aproximadamente. De todos modos, si comparás esos $600 por bimestre contra los $15.000 que puede cobrar por mes cada uno en la pareja, también te da un porcentaje bajo. Hay que objetivizar un poco mejor los impactos y pensarlos en proporción al ingreso.

¿Cuál va a ser el impacto sobre costos en comercios e industrias?

A grosso modo, hay tres tipos de tarifa. La primera es para los que tienen una potencia instalada menor a 10 KW, tanto en el caso residencial como para los comercios. Después tenés una tarifa 2 para los que tienen instalados entre 10 y 300 KW, que son las PyMEs. Esos entran entre los que están pagando una tarifa con subsidio pero no están dentro de la tarifa social. Y después tenés una tarifa 3, que es la industria, que tiene una potencia instalada mayor a 300 KW, que son los que pagan el precio pleno del valor que sancionó CAMMESA. Esos no van a tener un impacto grande en principio porque ya estaban pagando un valor cercano porque no estaban recibiendo subsidios y además, porque el peso de la tarifa de electricidad en los cotos en este tipo de industrias es muy bajo, está en el orden del 2%. Sí puede tener algún impacto en el costo de pequeños comercios o supermercados, pero no son valores que lleven a pensar en un impacto significativo.

¿Y en las provincias?

En las provincias puede tener un mayor impacto porque se le traslada un mayor precio de energía al usuario. Pero ahí son las propias jurisdicciones provinciales las que tienen que decidir cómo trasladar los costos a las tarifas. Los nuevos cuadros tarifarios que se publicaron son para Edenor y Edesur; ahora EPEC, por ejemplo, tendrá que ver cuál es el nuevo costo de comprar la electricidad, que es lo único que le ha variado, y evaluar cuánto de eso transfiere al usuario. Todo indica que no van a ser cifras como las de que vimos en la Ciudad de Buenos Aires, aunque sí lo van a sufrir más los usuarios de las provincias que ya pagan más, como Córdoba, donde ya se han ido modificando sus cuadros tarifarios durante todos estos años.

Además, las provincias reclamaron por la tarifa social. ¿En qué situación están al respecto?

Hay un tema administrativo ahí. La provincia podría identificar a los usuarios que califican dentro de lo que la resolución nacional incluye como beneficiarios de la tarifa social e informarle a CAMMESA que al estar todos ellos beneficiados, entonces la distribuidora local debería pagar menos. La resolución que establece la tarifa social alcanza a las provincias, pero lo que tienen que resolver es cómo hacen para informarle a CAMMESA quiénes son los beneficiarios de esta medida y cómo trasladarlo a la tarifa. Es un tema técnico y administrativo de complejidad que va a requerir de mucho trabajo.

Aún después de las correcciones, las tarifas en el AMBA están muy por debajo de las de los demás países. Si el punto es ir hacia una “normalización” de esta situación, ¿hay que esperar nuevos aumentos en el futuro?

Sí, es esperable que sigan aumentando las tarifas. No hace falta mirar las tarifas de los otros países, si la energía cuesta $730 por MW/h y se están cobrando $320, todavía falta la mitad. Y todavía no se tocó el valor agregado de distribución. La normalización de las tarifas en el sector energético va a llevar todo el período de Macri.

¿Cuánto favorece que la energía esté barata internacionalmente?

Favorece y mucho. No vamos a tener energía barata porque lo que importamos lo tenemos que pagar en dólares. Pero nos va a resultar mucho más fácil corregir ese factor porque como somos importadores netos, aunque nuestra factura es grande, no es pesada. Con el barril a US$ 30, estamos importando gas de Bolivia a US$ 4 y gas licuado a US$ 6, cuando hace algunos años importábamos a US$ 10 y US$ 18, respectivamente.

Desde el lado de la oferta, ¿cuánto hace falta invertir para desarrollar el sector y que eso también contribuya a que la corrección sea más gradual?

Las cuentas que hicimos nos dan requerimientos de inversión en toda la cadena del sector eléctrico (generación, transporte y distribución) de US$ 5.000 M por año hasta 2025 y un total de 14.180 MW a instalar en el mismo período, de los cuales una gran parte -el 20%, por la Ley Guinle- debe ser de energías renovables. Para eso lo que debe haber un plan estratégico, discutido en el Congreso y en la opinión pública, que contemple inversiones, obras que se hagan en tiempo y forma y la supervisión de parte del Estado que garantice que las empresas hagan las obras.

Por el lado de la demanda, siempre desde el sector se pidió “racionalizarla”. ¿Cuál debería ser la meta en ese punto?

Cuanto más racional y eficiente sea el consumo, mejor. El 4% de expansión promedio anual de demanda podría llevarse a 3,5% o 3%. En ese caso, los requerimientos de inversión bajarían.

 

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