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Pollos importados: “No es una buena señal” y “no te lleva a invertir”, lamentó Marsó

Si bien para el empresario no habrá una oleada de importaciones avícolas en el corto plazo, considera que la medida es “extemporánea” y abre interrogantes sobre toda la política nacional. Advirtió por la brecha que genera con las industrias, que afrontan elevados costos como la energía. Nahuel Amore

La flexibilización de las importaciones de alimentos, bebidas y elementos de higiene encendió las alarmas en diferentes sectores productivos del país, no sólo por la competencia en desigualdad de condiciones –sobre todo en términos impositivos–, sino también por las facilidades para acceder a los dólares que la mayoría de las industrias necesitan para insumos y maquinaria claves para agregar valor y generar empleo.

En el caso de la avicultura, Raúl Marsó, presidente de Las Camelias –una de las empresas entrerrianas más importantes del sector a nivel nacional–, planteó que la decisión del Gobierno de Javier Milei “no es una buena señal”. Incluso, alertó por el cambio de fotografía a cada momento que se despliega durante estas semanas y la necesidad de reglas claras para planificar inversiones.

La importación estaba abierta, no es un hecho nuevo. Se hacía desde Brasil y era mínima”, aclaró, y explicó que a partir de ahora los importadores podrán pagar la mercadería a 30 días y postergar la percepción de IVA adicional y Ganancias a 120 días, “cosa que a nosotros no nos permiten en las operaciones que hacemos habitualmente de materias primas y equipos de bienes de capital”, lamentó, en diálogo con DOS FLORINES.

Al respecto, se explayó sobre las pujas que se abren entre unos y otros. “A una persona que importa, le da mayor seguridad pagar a 30 días y no esperar 120 días con el riesgo de que haya cambios en el tipo de cambio de un producto que lo trae en dólares y lo vende en pesos. En cambio, nosotros no tenemos esta facilidad, además de que afrontamos la deuda vieja sin arreglar de hace muchos años”, cuestionó.

Consultado por los efectos inmediatos en la avicultura, se mostró cauto y observó distintos escenarios a partir cuán competitivos estén. “Puede pasar que no pase nada y no haya importaciones porque los precios internos no son tan altos como piensa el Gobierno. También puede ser que haya un ingreso mínimo como hoy”, diferenció, aunque advirtió que “el peor escenario” sería que Brasil empiece a despachar más camiones hacia esta zona del país en reemplazo de otros destinos.

Malas señales

Atento a esta posibilidad, Marsó lamentó que “el Gobierno no da una señal pareja y es a destiempo”. “Uno ve las medidas que va tomando de racionalizar la macroeconomía en base a la libertad de los negocios, pero esto pone una brecha entre los que trabajamos y los que importan”, insistió.

Asimismo, analizó que la cadena avícola viene de atravesar “una situación complicada con la influenza aviar, los problemas climáticos y el impacto en los cereales que esperemos se recompongan este año”. Por todo ello, dijo que “no es una buena señal la que ha dado el Gobierno dentro del marco que vivimos todos los argentinos, sean jubilados, trabajadores o empresarios”.

“Todo el mundo está en ascuas, haciendo un esfuerzo muy grande, aguantando y pensando que va a mejorar. Pero no es una medida feliz que vaya en línea con las cosas que se venían haciendo”, manifestó a DOS FLORINES.

Necesidades

Necesitamos la reapertura de los mercados de exportación”, resaltó sobre las prioridades, y mencionó que fundamentalmente están pendientes China y Chile. Respecto del Gigante Asiático, lamentó las expresiones de la canciller Diana Mondino que “no son felices y no aportan en nada”. Sugirió garantizar los acuerdos sanitarios y disparó: “Nos quieren llevar a que seamos contrabandistas para exportar las garras, pero no está en nuestro espíritu hacer eso”.

Frente a este panorama, el empresario entrerriano pidió “tener reglas de juego parejas para todos”. “Necesitamos básicamente tener financiamiento, que a esta altura tiene que estar apuntalado con gestos que te lleven a invertir. No vas a invertir si de un día para otro te cambian las reglas. Por eso es extemporánea la medida tomada”, argumentó.

Consultado en relación a la posible sobreoferta de productos avícolas en Argentina, dijo que el mercado está equilibrado, aunque advirtió por la caída del consumo. “¿Cuánto más se va a seguir degradando el poder adquisitivo de los sueldos? Cuando la capacidad de pago de la gente aumente, va a aumentar la demanda de nuestros productos. Mientras tanto, se va achicando”, sostuvo.

En otro orden, Marsó hizo un paréntesis sobre los costos y las diferencias que se manifiestan en góndolas. “Así como los medicamentos o pañales aumentaron a un dólar de más 1.000 pesos, también hay importadores que han traído cosas a ese dólar. Y hoy estamos en el trabajo de hacerle ver a esa gente que tiene que ubicarse y ponerlos en el nivel actual. Y eso lleva tiempo”, expresó.

Energía eléctrica e inversiones

El empresario marcó también que los aumentos de energía están impactando en la estructura de costos de plantas de faena y granjas. “Cada producto tiene un componente en su costo de energía. En la producción avícola, en el conjunto, incide en un 5%. Si te aumentan el 100%, pasaría a tener 5% más”, detalló.

En ese sentido, si bien reconoció que en esta actividad suelen impactar más fuerte las variaciones en el precio de los cereales, insistió sobre cómo deben afinar el lápiz: “En este negocio trabajamos por el medio punto. Entonces cuando tenés estos aumentos de costos de 5%, es mucho”, cuestionó.

Atento a ello, volvió sobre el problema de las importaciones y sugirió que se deben brindar a todos las mismas condiciones, por ejemplo con baja de impuestos. “Con la misma velocidad que hiciste una cosa, tenés que hacer la otra. En este caso, es unilateral. Está dirigida a pegarnos un susto y ese susto tiene consecuencias en la inversión, que es lo que necesitamos”, alertó.

Frente a estas señales, se preguntó “cómo vas a invertir en poner una máquina nueva si te tratan de esta manera”. “Independientemente de que entren o no pollos, te demoran los proyectos y qué pensás hacer, en vez de acelerar ese rebote y estar preparados. Decidís esperar hasta que todo se aclare, que toquemos fondo, que empiece la V a funcionar”, razonó sobre una práctica que en momentos turbulentos los hombres y mujeres de negocios le llaman “wait and see”.

Entre Ríos

—¿Qué le demanda a la nueva gobernación de Rogelio Frigerio?

—Lo que siempre pido a todos los gobiernos es caminos y energía eléctrica. Tenemos hoy proyectos de inversión que están culminando y no tienen energía. Hoy te encontrás con cooperativas con serios problemas financieros, no hay aumento de la capacidad de las líneas. Y nosotros somos energíadependientes. La nueva avicultura está armada sobre granjas en las cuales la energía empieza a ser más determinante, tanto en el suministro como en la calidad. Eso es un problema y con quien hables te dice que hoy no hay plata. Hay que repotenciar las líneas porque se necesita más cantidad de energía y no tenemos. Además, en cuanto a caminos, el clima jugó en contra, pero a su vez es necesario que haya financiamiento para poder hacerlos. Es necesario que el Estado pueda mejorar la red vial para sostener una avicultura que en tiempo y forma pueda entrar sus productos.