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Empresarios de Entre Ríos caminan 2021 con diferencias y anticipan un final abierto

Los hombres y mujeres de negocios de la provincia coinciden en que el primer semestre fue cambiante y la continuidad de la pandemia traza un cierre de año imprevisible. Sin embargo, algunos son más optimistas que otros. Nahuel Amore

El empresariado entrerriano no es uniforme y las miradas cambian de acuerdo a sus realidades. En todo caso, si algo consolidó la pandemia es la imprevisibilidad y por eso los une un final abierto. Con diferencias sectoriales y distintos lentes, caminan un año con altibajos, algunos en estado crítico y otros con mejores resultados, además de ritmos de producción y ventas disímiles, que mutan de acuerdo a las restricciones sanitarias, las políticas del Gobierno, los bolsillos y el humor social.

El impacto del Covid-19 sigue siendo diverso y los esenciales corren con ventaja, sobre todo aquellos vinculados a los alimentos, aunque con rentabilidades más ajustadas. Lo mismo sucede con sectores que aprovecharon el rebrote de demanda tras la cuarentena dura del año pasado, como el caso de metalúrgicos. No obstante, hay rubros no esenciales, sobre todo el turismo y los comercios, que los atraviesa una profunda crisis difícil de revertir sino hasta el mediano y largo plazo.

El primer semestre llegó mejor que 2020 y así dan cuenta los indicadores, pero ante una base comparativa baja que no alcanza para recuperar los niveles previos. En algunos casos, a partir de abril y mayo cambiaron las perspectivas, mientras que otros todavía esperan por condiciones macro más estables. Por ello, el segundo semestre se juega con una cuota de incertidumbre, que fluctúa entre optimistas y críticos. El ritmo de vacunación, las variantes del coronavirus y las elecciones, son factores ineludibles en los entrevistados por DOS FLORINES.

Julieta Gross, Acoplados Gross

A la hora de analizar este año, la empresaria de General Ramírez recordó que la firma logró en 2020 un récord en ventas que los obligó a ampliar la capacidad de producción. “Hubo una sobredemanda sostenida de productos, sobre todo en acoplados de cuatro ejes para transportar 52,5 toneladas. Ello se debe a nuestra calidad y a que tenemos la tara más baja del mercado”, resaltó.

Tras un año positivamente atípico, a pesar de la pandemia, Gross señaló que arrancaron 2021 con un primer semestre “bueno” y esperan que mejore. “Nuestra fábrica está ligada a la producción agropecuaria, por eso estábamos esperando a que finalice la cosecha de soja para que se reactive aún más la venta con precios muy buenos en commodities”, destacó.

La empresaria reconoce que hubo una caída interanual del 23% en la producción provincial de soja que fue compensado con el sorgo y el maíz. “Vendemos a todo el país y en este sentido cada zona tiene una diferente situación, rindes y realidades económicas. A pesar del efecto de la ‘Niña’ vendimos muy bien y muy parejo en Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Buenos Aires”, acotó.

En este contexto, de cara al segundo semestre, se mostró optimista respecto del trayecto que deciden recorrer. “Tenemos un plan que pensamos seguir. El camino es para adelante, con mayor producción. Se sale generando más fuentes de trabajo. En el último semestre incorporamos 15 trabajadores y pensamos incorporar otras 15 personas”, subrayó.

De todos modos, reflexionó: “Como empresaria me preocupa que la Argentina tiene muchos pesos y pocos dólares, que nos fuimos comiendo las reservas, el gasto público, la presión impositiva, la presión cambiaria y la burocracia. Hay que generar credibilidad, que se logra con leyes especiales y mostrando la Argentina al mundo. Tienen que dejar de aplastar al sector privado, salir al interior del país, conocer las empresas, empaparse de los problemas que tenemos a diario para hacer un honesto trabajo”.

“Esto tiene que ver con la conducción de un gobierno que debe entender que las pymes tendrían que ser su mejor aliado. Salimos todos juntos. Claramente, falta un plan general donde estemos todos, el agro, la industria, el comercio y todos los demás sectores de la economía. Y es por ahí que se sale”, concluyó.

Irina Hergert, Granalier

“Para nosotros el primer semestre ha sido bueno, mejor de lo esperado. Seguimos creciendo en ventas e incorporando personal. Hemos tenido acceso a buenos créditos, lo que nos ha permitido hacer una mayor inyección de fondos, tanto para inversiones como para capital de trabajo”, reconoció la productora porcina, cuya planta se encuentra en Estación Camps.

Hergert admitió que “la pandemia no impactó negativamente en las ventas, sino que nos abrió puertas a nuevos mercados y clientes”. “Incluso se dio una particularidad ya que las ventas que siempre por una cuestión cíclica caen a partir de febrero/marzo, este año se mantuvieron e incluso crecieron en esos meses”, destacó, al tiempo que valoró la experiencia de 2020 en cuanto a los cuidados sanitarios y la organización del personal.

Por otro lado, respecto a las perspectivas para segundo semestre, desde Granalier se mostraron optimistas. “Estamos terminando una ampliación de la planta de elaborados que nos permitirá poder trabajar más cómodos e instalar nuevas máquinas; éstas nos posibilitarán crecer en producción, tanto en cantidad como en calidad, y también la posibilidad de comenzar con líneas nuevas de productos que no hemos podido desarrollar por la falta de espacio físico para la misma”, subrayó a DOS FLORINES.

Con vistas a lo que viene, ante un año signado por las elecciones, vislumbran que “hasta el momento de la votación creemos que la economía se va a mantener bastante tranquila, sin grandes sobresaltos”. “Si bien el consumo se ha visto afectado, el impacto en los alimentos no es tan grande como en otros sectores, y por otro lado pensamos que va a haber apoyo a través de créditos y otros instrumentos”, consideró.

Finalmente, la empresaria espera que la vacunación masiva posibilite que paulatinamente se pueda avanzar hacia una “nueva normalidad”, “lo que permitirá que todos los sectores de a poco vayan reactivándose”, afirmó.

Augusto Motta, Grupo Motta

El CEO de Calisa reconoció la incertidumbre que trajo la “segunda ola” y planteó que este contexto los encontró en plena ejecución de la nueva planta productiva de aves que inició hace tres años en Racedo. “Si bien se logró mantener un nivel de avance de obra importante, las vicisitudes sucedidas, como efecto de la pandemia, provocaron demoras en la entrega de equipos del exterior y dificultades en el ingreso de profesionales para su instalación”, señaló, al tiempo que destacó la concreción del Parque Forestal de la empresa en pos de la sustentabilidad.

“Desde el punto de vista comercial, debimos trabajar fuerte para adecuarnos a los requerimientos del mercado que sufrió innumerables cambios de tendencias en el consumo masivo”, consideró. Al respecto, por un lado resaltó que este escenario generó “nuevas oportunidades”, como el caso de China que, ante la recuperación post Covid-19, demandó todo tipo de commodities y también empujó la demanda de proteínas. Asimismo, en el contexto local, destacó el incremento de demanda de proteína de pollo que alcanzó récord de consumo per cápita.

De cara a lo que se viene, Motta anticipó: “El segundo semestre lo visionamos con optimismo, sin dejar de reconocer el alto grado de imprevisibilidad. De todos modos y apelando al espíritu emprendedor que como empresa ostentamos, apostamos fuertemente a la continuidad de nuestras inversiones, con una innovación permanente no solo en lo tecnológico, sino también en la manera de reinventarnos, partiendo de nuestra gente que hace posible nuestros desafíos”.

“Arrastramos el golpe de un 2020 que ha dejado secuelas muy graves que llevarán mucho tiempo recuperar, pero comienza a notarse una leve mejoría, en algunos casos por países con mayor restauración y levantamiento de restricciones y en otros casos por una ‘reinvención’ del mercado adaptándose a la nueva normalidad. Es de esperar que esta tendencia se afiance en lo que resta del año que transitamos pero creo debemos olvidarnos de la idea de que los mercados tendrán las mismas características que tenían en el 2019”, reflexionó.

En ese sentido, a pesar de las dificultades, Augusto Motta marcó que la clave pasa por consolidar nuevos mercados de exportación, que representan el 50% de su producción, además de apostar por el desarrollo de productos con valor agregado.

No obstante, al mismo tiempo, enfatizó: “Necesitamos reglas claras en materia de políticas económicas, que nos permitan seguir desarrollándonos como empresa generadora de empleo y bienestar general para las miles de familias que dependen de nuestro accionar responsable como hacedores de un país mejor”.

Claudio Lambert, Lambert Hermanos

“El primer semestre trajo la inercia del año pasado en el que se vendió más de lo que se podía. Esto nos generó algunos conflictos porque en este rubro se vende a plazos de 120 días en pesos y fijos, pero estamos con inflación en dólares”, analizó el empresario que comercializa acoplados, carrocerías y semirremolques. Según puntualizó, el acero subió desde diciembre “no menos de un 35% en dólares”.

Asimismo, el joven de Concepción del Uruguay reconoció: “No es un año para quejarse demasiado si miramos el contexto. Tenemos trabajo. Los vaivenes económicos de esta situación nos afecta, pero lo vamos a sobrellevando”. En esa línea, acotó que “juega en contra la falta de insumos, sobre todo de gases por las restricciones que generan complicaciones en nuestra producción”.

En cuanto al impacto de la pandemia que todavía continúa, aclaró que la empresa tuvo “momentos mejores y peores”. “Estamos saliendo de la cantidad de bajas de personal infectado. Llegamos a tener 30 personas aisladas”, señaló a DOS FLORINES.

Finalmente, de cara a lo que resta del año, estimó que será “dificilísimo” sostener ritmo de producción y ventas. “Con elecciones por delante y todo tan revuelto, creemos que se va a resentir llegando a fin de año, más allá de que tenemos meses vendidos. Ya este año está más duro que el pasado, con lo cual creemos que la tendencia es a frenarse más cerca de las elecciones”, anticipó.

Alejandro Di Palma, Estaciones de Servicio Laurencena

El empresario de Paraná recordó que “lamentablemente la pandemia no terminó” y que se sostiene el efecto negativo en su sector, más aún al tratarse de una pequeña y mediana empresa comercial. Al respecto, advirtió que las ventas todavía no recuperan los niveles previos al coronavirus y no hay buenas perspectivas para lo que resta del año.

“El impacto económico fue algo extremadamente desigual y muchas miles de pymes se vieron perjudicadas de manera terrible. Pero la mayoría de las grandes empresas tuvieron resultados por encima de los históricos”, comparó, y añadió: “En este escenario también impusieron condiciones los estados subnacionales, sindicatos, bancos, etcétera. Eso acentuó el impacto para las pymes en general”.

Con una mirada crítica, Di Palma señaló que “16 meses después seguimos ilusionados con que la crisis económica y sanitaria se termine sin ningún elemento serio que permita esa predicción”. “El año se inició con un ajuste sin precedentes que no sólo acentuó la recesión existente sino que por supuesto la acrecentó. Vale preguntarse si es posible salir de una recesión sin políticas expansivas”, planteó.

Al respecto, de cara a lo que viene, reclamó un plan para “sostener esperanzas de un futuro mejor”. “Las ventas de combustibles son un indicativo de la movilidad. Hoy estamos en un 40 o 45% de los niveles prepandémicos y hasta el consumo de carne ofrece los números más bajos de la historia”, alertó. Finalmente, anticipó: “En este último tiempo los salarios perdieron un 10% sobre la inflación, ¿cómo podría ocurrir algo distinto en este escenario?”

Celeste Valenti, Cremigal

En los primeros seis meses de 2021, la empresaria del sector lácteo destacó que fueron “ventas muy buenas, pero menores al año pasado ya que 2020 fue extraordinario, con una demanda de alimentos de primera necesidad tremenda que no era normal”.

En ese sentido, la titular de la firma de General Galarza valoró: “Igualmente, si comparo 2021 con respecto a otros años y nuestra capacidad de producción, fueron muy buenas las ventas, incluso las exportaciones ayudaron”.

Por otra parte, de cara al segundo semestre, estimó que “seguirá la demanda de lácteos, pero siempre hay incertidumbre respecto de la inflación, los aumentos repentinos de los precios y no sabemos qué pasará con el dólar”.

En relación a la variable cambiaria, recordó que “la mayoría de los insumos están atados al dólar y a veces aumentan los costos y no se pueden trasladar al precio de los productos”.

“Tenemos también mucha incertidumbre porque cambian las reglas y no lo sabemos. Por ejemplo, las retenciones. Con la leche en polvo tenemos un 9% de impuesto a la exportación y puede llegar a pasar como la carne que suba o que establezcan restricciones. El miedo siempre está en la industria”, admitió la joven empresaria.

Con esta mirada, común a muchos industriales, finalmente expresó: “Estamos arrojados a la incertidumbre, más allá de que seguimos invirtiendo siempre. Nos gustaría que estuviera más estable para poder seguir proyectándonos”.

Adrián De Monte, Johnson Acero

“El panorama del primer semestre lo hemos visto con una demanda sostenida de nuestros productos hasta marzo. Luego se comenzó a ralentizar esa demanda creciente con menor presencia de clientela en el mostrador. De todos modos, fue un período de crecimiento importante del e-commerce con los productos de stock, que venía con una senda alcista de 2020”, consideró el gerente general de la empresa paranaense.

No obstante, advirtió por “crecientes problemas de suministros de materias primas, tanto nacionales como importados, derivados de incrementos importantes en los commodities, como plásticos, adhesivos, pinturas, usinas de acero con alta demanda”. Al respecto, indicó que se dilataron los plazos de entrega, de 90 a 180 o 210 días, que se agravó por problemas en la logística y generó complicaciones para obtener alguno de los más de 4.000 insumos que utiliza Johnson Acero.

De cara al segundo semestre, De Monte visualiza “una creciente imprevisibilidad”. Por un lado, señala el riesgo sanitario ante una posible tercera ola con la variable Delta, lo cual genera “mayor ausentismo y disrupciones en los niveles de producción”. Asimismo, anticipa problemas de demanda dado que “el segmento medio del mercado perdió poder adquisitivo importante y vemos el mediano plazo con mayores problemas”.

En este sentido, el gerente de la firma paranaense advirtió que “uno se maneja con una agenda diaria de la coyuntura para ir resolviendo los problemas urgentes e inmediatos, lo cual genera que no se puedan realizar planos a mediano y largo plazo que son muy necesarios en las industrias para poder plantear inversiones, mejoras y procesos”.

Ramiro Reiss, Haimovich

El gerente General de Haimovich confirmó a DOS FLORINES que este primer semestre las ventas repuntaron un 20%, comparado con el mismo período de 2020 en el que la cuarentena pegó duro y dejó una base muy baja.

Sin embargo, desde la concesionaria oficial de Toyota y Volkswagen en la provincia señalaron que si esta comparación se la realiza con el primer semestre de 2018, previo a la pandemia y a la crisis del tipo de cambio, la caída es del 40%.

Con este panorama, Reiss anticipó: “Para el segundo semestre no vemos posibilidades importantes de mejora, más allá de que vendemos bienes de uso y de que deberíamos crecer por efecto de la inflación y de las expectativas de que no bajará” este indicador.

Del mismo modo, ratificó: “El gobierno dio a las terminales un cupo de importación para todo el año que no se va a modificar, por lo tanto estimamos que el nivel de unidades para vender va a ser similar al primer semestre. Pero no tenemos expectativas de mejoras”.

En la misma línea, el joven empresario planteó que “la producción de las empresas que representamos están al máximo de su capacidad, en función de los autopartistas, la importación de insumos y los compromisos de exportación”.

Lila Yáñez, Gran Hotel Paraná

“El balance del primer semestre ha sido regular. Desde diciembre tuvimos alguna recuperación con el turismo interno. De enero a abril, la hotelería en Paraná fue relativamente buena, en comparación con el año pasado que fue pésimo. Pero en abril cesó el turismo y apenas se mantuvo el movimiento corporativo”, recordó.

Sin embargo, lamentó que desde mayo y junio el impacto negativo fue mayor. “Con el DNU, cayó enormemente la ocupación. Pasamos varios días entre cero y diez habitaciones ocupadas, lo cual para un hotel de más de 100 habitaciones es malo”, señaló.

“Somos de las actividades más castigadas y resulta difícil recuperarse porque tuvimos más de un año trabajando a pérdida”, sostuvo, y anticipó que quizá la recuperación del sector será en años. “Romper y destruir se hace rápidamente y reconstruirlo lleva mucho tiempo”, acotó a DOS FLORINES.

Desde esta perspectiva, planteó que el segundo semestre es incierto. “No se puede planificar absolutamente nada de aquí a fin de año. Vamos planificando el día a día, de acuerdo a cómo se presentan las consultas y reservas. No sabemos qué va a pasar porque dependemos de las restricciones”, lamentó.

Sobre esto, a modo de ejemplo, la empresaria hotelera planteó que en el corto plazo son una incógnita las vacaciones de invierno. “La gente tiene necesidad de viajar y puede haber movimiento de turismo interno, pero no se sabe cómo es la situación en cada provincia”, analizó.

Juan Solari, Altas Barrancas

Las agencias de viaje siguen atravesando una crisis histórica y este 2021 no ha cambiado demasiado. “Desde el primer semestre que seguimos en la dulce espera. En cuanto al turismo, es la cuarentena más larga del mundo. No nos han autorizado las salidas grupales. Solamente están habilitadas las salidas de micros regulares. Las ventas están muy mal, prácticamente a cero”, señaló el agenciero de la capital entrerriana.

En este escenario, la incertidumbre se estira. “Está costando mucho con las nuevas restricciones del Gobierno vislumbrar cómo será el segundo semestre. Estamos reprogramando y esperando que a partir de agosto o septiembre se pueda empezar a viajar”, expresó.

“La realidad es que el sector sigue en estado crítico, no sólo las agencias de viaje que siguen cerrando, sino todo el circuito turístico, sea hotelero, gastronómico y demás. Estamos en alerta. Necesitamos una ayuda permanente de parte del Estado porque va a ser una apertura paulatina”, consideró Solari.

Con este panorama, la luz al final del túnel se aplaza para 2022. “Calculamos que vamos a estar en plena actividad o más abiertos recién el año que viene. Este año lo vemos bastante crítico y duro, a pesar de que en otros países ya se ha abierto”, estimó.

Silvana Roitman, Corralero

La empresaria dedicada al rubro de alimentos balanceados para vacunos con radicación en Villaguay señaló que, a pesar de la pandemia, mantienen una demanda sostenida y aseguró que están frente a “un año relativamente normal”. De todos modos, aclaró: “En abril, mayo y junio entramos en un período de alta demanda porque escasea el pasto, pero tenemos dificultades para abastecer ante problemas de organización del personal por casos de Covid-19”.

No obstante, Roitman planteó con énfasis que en este contexto se ven afectados por el cierre de exportaciones de carne, a la que consideran “muy mala señal para el rubro”, que perjudica a productores y también a consumidores que no ven en góndola una baja de precios.

“Este mercado trabaja a largo plazo, por lo cual se mueve por expectativas. Por eso, el productor para el que va destinado nuestro producto tiene que realizar inversiones a largo plazo y esta medida los afecta”, opinó.

Independientemente de este contexto, la joven industrial ratificó que desde Corralero encaran una ampliación de planta y de la capacidad de almacenamiento. “Para el segundo semestre empezamos con una serie de inversiones que ya teníamos planeadas, a pesar de todo”, sostuvo. Además, destacó que también certificarán normas BPM e ISO que los ayudarán a crecer.

Antonio Bouzada, Eriochem

El presidente del laboratorio entrerriano indicó que la situación de su empresa es “muy especial dentro del contexto de la industria farmacéutica argentina, no solo porque exporta aproximadamente el 90% de su producción, sino porque es la única farmacéutica de nuestro país que cuenta con habilitaciones en la FDA de Estados Unidos, Canadá y Europa”.

A partir de esta aclaración, analizó: “Comparar el año pasado con este es algo un poco complicado ya que en abril de 2020 sufrimos un incendio que dejó fuera de operaciones una de nuestras plantas en Paraná de llenado de productos inyectables estériles, por varios meses. Fuera de esta situación asimétrica, la novedad que tuvimos este año fue que lanzamos un nuevo producto en el mercado de Estados Unidos”.

En esa línea, mencionó que a partir de dicho lanzamiento y por el crecimiento de la demanda de productos en Brasil y otros mercados de Latinoamérica –que lo atribuyen al efecto pospandemia, durante este primer semestre experimentaron un aumento en los volúmenes de ventas.

Desde esta perspectiva, Bouzada espera “poder completar el año con un crecimiento sostenido”. Sin embargo, al mismo tiempo opinó: “Y todo esto lo hicimos a pesar de que la situación macro en el país no ayuda para nada. El dólar visiblemente atrasado, el aumento de costos internos y las dificultades en el financiamiento son factores marcadamente negativos para las empresas exportadoras”.

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