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Peso a peso, Granalier reinvierte y crece en Estación Camps

Sin prisa pero sin pausa, la empresa porcina avanza con su proyecto de expansión. Apuntan a multiplicar y eficientizar la producción, con la incorporación de tecnología y mano de obra entrerriana. Nahuel Amore

En el corazón de Estación Camps, una pequeña junta de gobierno del departamento Diamante, se erige Granalier –Granja Alimentaria Entre Ríos–. La empresa de la cadena porcina se industrializó en 2006 y desde entonces tiene como norte expandir la producción de cortes de cerdos, fiambres y embutidos por la provincia, el país y, en un futuro, el mundo. A partir de ese horizonte no dejan de crecer, peso a peso, fundamentalmente a partir de la constante reinversión de utilidades que, en los hechos, no es otra cosa que una apuesta permanente por su lugar.

En modernas oficinas recientemente inauguradas desde donde el campo es un cuadro inmanente, Irina y Miguel Hergert se predisponen a contar a DOS FLORINES sobre la historia de la firma, que nació hace más de 15 años bajo el rótulo de La Piara SRL. Con humildad y orgullo por lo que llevan construido con esfuerzo y en familia, destacan que por semana se faenan entre 700 y 900 capones, es decir, unos 3.000 animales por mes de entre 115 y 120 kilos, de los que sale una diversa línea de productos porcinos.

Los hermanos Hergert saben que el sector tiene un largo camino por recorrer y coinciden con la idea de que la cadena avícola es el modelo de negocio. Con los conceptos en claro y un particular impulso, articulan sus funciones –él más abocado al aspecto productivo y ella a lo administrativo y comercial– para dar rienda a la consolidación de la marca en momentos de creciente demanda del cerdo y mejores perspectivas aún, pero sin dar pasos en falso que los desestabilice.

Con ese espíritu emprendedor, que forjaron en su General Ramírez natal y que es propio de toda una zona productiva, Granalier apuesta por un proyecto de largo plazo para multiplicar su capacidad frigorífica y diversificar el agregado de valor y los mercados. La eficiencia los obliga a invertir en tecnología de punta y mano de obra específica. Incluso, atendiendo a que se trata de un negocio que requiere del crecimiento integrado de todos los eslabones, también proyectan incrementar sus granjas en 1.200 madres.

Producción

El recorrido comienza por la planta de troceado, hasta donde llegan los animales de su granja –que hoy representan el 8% del total faenado– y sobre todo los capones de productores de la zona que los abastecen con la misma exigencia de trazabilidad. En esta planta, contigua al edificio donde se ejecutan las tareas administrativas y comerciales, los trabajadores realizan el desposte.

Miguel describe como la palma de su mano los espacios del establecimiento y destaca la coordinación con el personal que, religiosamente de lunes a viernes, realiza allí la disección del cerdo. En total se faenan 350.000 kilos mensuales, de los cuales unos 200.000 kilos salen desde allí directamente para ser distribuidos como cortes frescos y congelados a supermercados minoristas y mayoristas del país, carnicerías y distribuidores de Santa Fe, Misiones, Corrientes, Buenos Aires y Tierra del Fuego.

La parte restante de la producción se dirige hacia la otra planta de Granalier, donde se fabrican los chacinados. Para llegar hasta allí conduce unos tres kilómetros por un camino vecinal que repararon entre los propios vecinos. Se trata de una antigua planta láctea que adquirieron en 2011, a la que adaptaron y acondicionaron para dar vida productiva. De todos modos, a su lado, se levanta la futura construcción que modernizará aún más el proceso.

En este segundo establecimiento, Granalier produce por mes 160.000 kilos de fiambres y embutidos. Entre las 22 líneas se destacan los chorizos frescos y morcilla parrillera; jamón cocido, fiambres de cerdo, paleta sanguchera, mortadela, queso de cerdo y codeguín; crespón, milán, salamines y bastones; bondiola seca y jamón crudo; además de lomo horneado y panceta horneada. Incluso, están con vistas de incorporar salchichón primavera, salchichón con jamón y leberwurst.

Proyecto

“Las dos plantas las estamos ampliando para duplicar la producción. De todos modos, hoy venimos con un crecimiento de entre un 15 y 20% anual”, resaltan en relación al proyecto de expansión que avanza a pasos firmes pero sin apresurarse. Según sostienen, las inversiones son producto de la inyección de capital propio y, en menor medida, de créditos que van gestionando y les autorizan, como uno recientemente aprobado por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

Consultado por los ejes del plan, Miguel describe que primero la idea es “terminar la parte industrial, para todo el proceso de desposte y elaborados”. De hecho, las obras se encuentran activas y hay equipos importados y nacionales que esperan a un costado para ponerse en marcha, lo que posibilitará ampliar la capacidad y competir en nuevos mercados. “Estamos abriéndonos a diferentes provincias con el consumo interno y a futuro es poder empezar a exportar de algunos productos”, subraya, mientras abre otra de las puertas térmicas, esta vez de una cámara seca, en la que se estacionan 1.500 kilos de salames y salamines.

De acuerdo al relato, una vez finalizada esta etapa, los empresarios comenzarán después con las inversiones en el eslabón productivo de granjas, otro paso más en la mejora continua y la competitividad sistémica del negocio. “El proyecto contempla en 10 años llevar de 160 a 1.000 o 1.200 madres, lo cual representaría unos 600 animales por semana para faenar, que alcanzaría casi lo que estamos faenando hoy”, indican a DOS FLORINES.

Sin dudas, con este camino por transitar y el empuje de toda una vida por delante, los Hergert miran el futuro con optimismo. Incluso, porque entienden que es la forma de contribuir no sólo a la generación de trabajo –hoy emplean a 60 personas de la zona–, sino también a su entorno, con el que también se comprometen con acciones sociales de lo que supo ser una histórica estación de tren en Entre Ríos.

“Yo siempre digo que en el sector que estemos, tenemos que sumar. Nosotros queremos sumar, no queremos restar. Hoy en las cámaras que participamos, en el pueblo donde vivimos, con los empleados, nosotros queremos sumar. Queremos seguir creciendo, seguir avanzando y que toda nuestra gente, nuestros vecinos, nuestros empleados, avancen con nosotros. Ese es nuestro proyecto: crecer y sumar”, reflexiona finalmente Miguel que, junto a su hermana Irina, se despiden para seguir concentrados en las labores diarias en el Día de la Independencia.

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