EMPRESAS

Parque Industrial: suspensiones, caída de producción y sensación de soledad

Las empresas del complejo fabril paranaense atraviesan un difícil momento y en algunos casos ya se advierten problemas de empleo. Una mirada hacia la competitividad y la ausencia del Estado. Nahuel Amore

 

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Las empresas del complejo fabril paranaense atraviesan un difícil momento y en algunos casos ya se advierten problemas de empleo. Una mirada hacia la competitividad y la ausencia del Estado.

Nahuel Amore | Dos Florines

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La corrida cambiaria significó un duro golpe para el sector privado, sobre todo para aquellas actividades que en 2017 lograron repuntar y encararon este año con mayor impulso y la mirada puesta más allá del corto plazo. El cimbronazo de la devaluación, las frustradas metas de inflación y el encarecimiento de los créditos a partir de una política de altas tasas para contener la “tormenta”, echaron por tierra estas expectativas y provocaron una ralentización de las fuerzas productivas, con descenso de los indicadores y una cuota de incertidumbre que intranquiliza.

Las empresas del Parque Industrial de Paraná no están alejadas de esta coyuntura. Por el contrario, aunque no lo griten de viva voz porque el escenario exige de cierta cautela, sufren las consecuencias. La caída en algunos establecimientos, sobre todo ligados a la construcción, llega hasta un 30%. A esto se suma una baja de productividad y, en ciertos casos, la implementación de medidas de contingencia para pasar el momento. Las suspensiones rotativas y vacaciones anticipadas son las alternativas que ya se registran en determinadas empresas, como el caso de Longvie, para evitar los despidos. No está claro el horizonte.

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Gabriel Bourdin, titular de la Asociación Empresarios del Parque Industrial (Asempi), confirmó a Dos Florines que el panorama es distinto al que se dio a comienzos de 2018 y esto se traslada a los ánimos. “Muchos quieren ser cautos porque tienen miedo de que esto genere alguna ola de sustos en la gente. La actividad sobre todo vinculada a bienes durables o la construcción, están sintiendo una baja importante, de hasta un 30%. Un poco tiene que ver con la falta de fondos y el problema del financiamiento por las tasas de interés tan altas”, explicó.

Coyuntura.

A la hora de hablar del momento actual, se respaldó en los datos publicados por la Unión Industrial Argentina (UIA), que en un reciente informe señaló que en mayo la producción manufacturera retrocedió 1,9% en comparación con igual período del año pasado y cayó 1,8% respecto del mes anterior. Además, recordó que el 2,4% positivo que se acumula en los primeros cinco meses está sostenido fundamentalmente por el significativo arranque que tuvo la industria en enero y febrero.

“Venimos de un 2016 que había perdido con respecto a 2015 casi un 5%. En 2017 creció el 1,1%, no logró recuperar, pero terminó los últimos meses con un buen crecimiento. El 2018 arrancó muy bien, porque entre enero y febrero hubo un alza importante. Siguió creciendo en marzo y abril a un ritmo del 3% promedio, pero en mayo ya cayó”, contextualizó, y agregó: “Lo más preocupante es la industria manufacturera, por ser la que más mano intensiva tiene”. Al respecto, acotó que la devaluación se constituye en un elemento de competitividad para equilibrar los resultados desde las oportunidades que generan las exportaciones.

En este escenario, planteó que uno de los problemas más importantes que afecta a las empresas es el de la imposibilidad de financiarse, debido a la política monetaria restrictiva. “No sabemos cuánto va a durar”, expresó Bourdin, y sintetizó de esa manera esa cuota de incertidumbre que se despliega entre los actores de la economía. “Necesitás financiamiento para apalancarte”, recordó, y apuntó a las demoras en los plazos de pago como un síntoma del momento.

De todos modos, destacó una cifra que a su criterio permite leer la coyuntura desde otro prisma. “La utilización de la capacidad instalada está en el orden del 65%. Hay una parte de obsolescencia, por lo cual es bueno el dato, independientemente de los precios a que esa demanda responda, porque puede ser con muy poca utilidad o nula, pero todavía el mercado está traccionando”, afirmó.

Asfixia.

En medio de esta “tormenta”, la presión impositiva de los Estados con el claro objetivo de recaudar recae sobre los sectores productivos, generando en gran medida un efecto contraproducente y hasta de asfixia. A pesar de los discursos de esfuerzos compartidos para aliviar este peso, las reformas tributarias por ahora resultan inertes y la problemática parece más vigente que nunca.

“Una de las cosas que veo como coyuntura, que se ve mucho en la cadena de pagos, es que muchas empresas están con problemas para pagar los impuestos y cargas patronales. Cuando lo dejás de hacer, a mediados del mes siguiente, te terminan embargando la cuenta”, advirtió Bourdin. Por esto, planteó: “Debería buscarse alguna solución del Estado, a través de AFIP y la ATER, para dar algo de alivio a la carga impositiva. Evidentemente, hay un segmento de la economía a la que tienen que darle un poco de pedal”.

Desde esta perspectiva, el empresario cuestionó la diferencia negativa que Entre Ríos y su capital asumen en la materia. “Vivimos en una ciudad y una provincia caras”, rememoró, y subrayó: “La industria fue nuevamente gravada con Ingresos Brutos. Eso tiene un impacto. Después están las tasas municipales, que en Paraná es el 1,44% de la facturación, contra San Francisco 0,3%, Santa Fe 0,6%, Rafaela 0,3%. Paraná no es competitiva”.

Por otro lado, apuntó contra la incidencia tributaria de la Municipalidad en la tarifa eléctrica. “En Paraná tiene una tasa casi del 9%”, señaló, y criticó que “no tiene ninguna devolución a la industria”. Asimismo, cuestionó que se fue actualizando al ritmo de la readecuación tarifaria del sistema energético que dispuso el Gobierno nacional a partir de la quita de subsidios. “No lo hicieron proporcionalmente para que se morigere. No sólo se pagó la actualización energética, sino toda la actualización impositiva, que es tremenda”, alertó.

Alertas.

Hablar de la principal fuente de recaudación propia que tiene el Municipio de Paraná exige también plantear el problema de la contraprestación, que desde hace varios años está en la cuerda floja. “Con tasas tan altas, no tenemos buenos servicios”, apuntó, y disparó: “Con la tasa que pagamos de Higiene, Profilaxis y Seguridad, tendría que ser un billar el Parque Industrial. Pero está mal iluminado, tiene pozos, no retiran los residuos, por nombrar los más importantes”, remarcó.

“Son servicios muy malos para el costo que tiene, de los peores del país”, remarcó. En este sentido, y a pesar de los planteos para bajar la presión, desde el empresariado coinciden en afirmar que no hay ninguna voluntad de reducir las tasas. Bajo la misma excusa de sostener la recaudación ante el ajuste que baja desde la Nación, “no existe la voluntad política” para concretar este planteo.

A esta situación se suma también la ausencia del Estado en las gestiones para impulsar políticas concretas de radicación. Ante la consulta de Dos Florines, Bourdin confirmó que todavía permanecen trabadas varias solicitudes de firmas que quieren instalarse en el Parque Industrial. La desidia administrativa deja en el olvido los intentos de crecimiento y obliga a muchas empresas a buscar otros horizontes.

Al respecto, demandó a la Secretaría de Producción, Innovación y Empleo de Paraná un rol más activo y fortalecer la vocación para encarar una política seria que revierta el panorama. Como ejemplo reseñó el caso de la exención por la Ley de Promoción Industrial que está firmada por todas las partes necesarias para su autorización desde el mes de diciembre, y desde esta oficina aún están las vueltas, sin mediar explicación alguna. “No entendemos por qué no lo hace, cuando es su clara función y el momento no está para caprichos de nadie porque las empresas ordenadas, que cumplen con todos los requisitos no pueden acceder a beneficios consensuados”, lamentó el dirigente.

“Nosotros sentimos en el Parque Industrial cierta sensación de soledad. Si bien es cierto que en algunos aspectos de los servicios vemos una decisión de trabajar y actuar sobre problemas como luminarias y otros servicios en virtud de la decisión de algunos funcionarios municipales comprometidos, no vemos un sentido estratégico para la producción de Paraná en general y el Parque Industrial que genera tanto empleo”, sostuvo. En este marco, lamentó no poder tener un círculo virtuoso, de aquel que termina generando empleo genuino. “Si seguís matando la gallina de los huevos de oro, la vas a encorsetar con tantas tasas e impuestos que no va a poder ser factible poder crecer y pagar todo. Cercena el crecimiento futuro”, finalizó reflexionando Bourdin.

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