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Frigorífico Alberdi ya frenó la producción y estima perder U$S 5 millones

Leonardo Lequio, presidente de la empresa, alertó por el daño que provoca el cierre de exportaciones. Iniciaron gestiones para, al menos, exceptuar el mercado de Israel que demanda carne en medio del conflicto bélico. Nahuel Amore

El Frigorífico Alberdi de Oro Verde comenzó a sentir los efectos de la suspensión de las exportaciones a la carne vacuna. Ante esta medida y el cese de comercialización en el mercado de hacienda, la empresa debió esta semana frenar los trabajos productivos en la planta. De continuar los problemas por el lapso de 30 días, anticipan importantes consecuencias económicas, financieras y laborales.

Leonardo Lequio, presidente del establecimiento productivo radicado en Oro Verde, confirmó a DOS FLORINES que la pérdida estimada por esta política es de 5 millones de dólares en el mes. La cifra da cuenta del volumen de ventas mensuales que la firma venía registrando hasta ahora y que se interrumpió por la prohibición de operar en el comercio exterior.

“La empresa factura unos 5 millones de dólares por mes en exportación, que dejarán de ingresar. El país factura unos 220 millones de dólares por mes de carne, que también dejarán de ingresar. En tanto, el Estado va a dejar de recaudar el 9% de retenciones, que son 20 millones de dólares que ingresan al Banco Central”, describió el empresario.

Desde esta perspectiva, se preguntó: “Si van a perder 20 millones de recaudación por cierre de exportaciones, ¿por qué no mantenerlas abiertas y volcamos ese dinero al mercado para bajar el precio, sin dañar a la cadena e impulsando políticas que promuevan una mayor producción para que mejore la oferta?”.

Ante este escenario y con efectos colaterales en la provincia, el empresario dijo que dialogó con el ministro de Producción Juan José Bahillo, quien le manifestó su postura distante de la política del Presidente. “Todos estamos convencidos de que esto no es viable. Las medidas a tomar son otras, en consenso y sin atacar a la cadena de exportación, que sólo puso en alerta a clientes, mercados, bancos, gremio, y nos ponen en una situación muy delicada en medio de una pandemia”, argumentó.

Leonardo Lequio, presidente de Frigorífico Alberdi.

Planta paralizada

El frigorífico debió frenar su producción desde que se hizo efectivo el paro. “No hay afluencia de ganado de ningún tipo, con lo cual estamos sin producir desde el jueves. El lunes y martes serán feriados y creemos que miércoles, jueves y viernes tampoco se va a faenar, al menos que el Gobierno llegue a un acuerdo, se resuelva el conflicto y se vuelva a una pseudo normalidad”, consideró.

En este contexto, se lamentó por los compromisos asumidos que se dejan de atender. Según detalló, en paralelo a las estadísticas nacionales, el establecimiento se verá afectado por la interrupción de ventas a China -que representa el 70% de las exportaciones-, Israel -10%-, Europa -10%- y el resto de los países como Estados Unidos -10%-.

En este sentido, Lequio cuestionó que se generará “una contracción de la economía en la cadena y un daño comercial y financiero gravísimo para toda la industria exportadora, porque los bancos mañana no nos van a prestar más dinero si no saben lo que va a pasar”.

Del mismo modo, planteó que la preocupación recae sobre proveedores y trabajadores. “Hasta el sindicato se expresó porque ya pasamos por esto. Es un déjà vu de lo que pasó en 2006 y sabemos que se perdieron 10.000 puestos de trabajo, cerraron 100 frigoríficos y la ganadería nunca más recuperó el volumen que teníamos”, recordó.

Israel

Un grupo de rabinos de Israel les otorgó el año pasado la certificación kosher. Sin embargo, el cierre de exportaciones afectó la provisión de este mercado, incluso en momentos complejos para ese país que vive un complejo conflicto bélico. “El daño comercial que genera esta medida intempestiva es enorme y en Israel perjudica aún más”, puntualizó.

Al respecto, explicó a DOS FLORINES que en este caso “el cliente es quien paga y envía el equipo de religiosos a trabajar a la Argentina, que son muy caros por los salarios en dólares. Están todos muy preocupados porque no saben si esta medida va a ser por 30 días o tal vez más”.

Ante esto, aseguró que los importadores enviaron cartas al embajador argentino Sergio Urribarri para que intercediera ante Nación. “Al ser comprovinciano nuestro, estamos en contacto y dijo que le reenvió las cartas a las autoridades para que revean tal vez incluir una excepción del mercado de Israel, ya que se tomaron excepciones sobre las ventas a la Cuota Hilton”, señaló el empresario.

Ante esta posibilidad, consideró que “podrían incorporarlo porque es un mercado histórico que compra carne en Argentina, que tiene cortes que no tiene otro cliente y además están en un conflicto crítico que no sería adecuado de nuestro país cortarle el suministro de carne”. “Todo esto se expresó y estamos esperando novedades”, añadió.

Precios

Por otra parte, el presidente de Alberdi lamentó que el Gobierno busque corregir los precios castigando al sector exportador, siendo que sólo el 25% de la producción de carne vacuna se va del país. “No es mucho más lo que podemos hacer; ya otorgamos un volumen de carne a precio subsidiado y hemos dado el informe de algunos operadores que tergiversaban valores de compra en el mercado basados en prácticas evasivas de impuestos”, señaló.

Asimismo, sobre el incremento sostenido de precios al público, apuntó a factores que no son exclusivos de la carne. “No podemos controlar el aumento de precios del maíz que incide en los costos de la alimentación de los animales, porque es un commodity. Además, la inflación general se arrastra. La suba del combustible afecta en el transporte de hacienda”, ejemplificó.

En su análisis, también se preguntó: “Si la carne estuviera tan cara en la Argentina, si fuera un negocio grande para el productor ganadero o para el frigorífico, pensando en que alguien gana mucha plata, ¿por qué no hay más producción? Falta porque tampoco es negocio, porque la rentabilidad está justa”. Desde punto de vista, el empresario remarcó su postura al advertir que “el problema no es de la industria exportadora, sino de la oferta, que viene de arrastre”. “De ninguna manera se soluciona con un bloqueo de exportaciones. Por el contrario, se agrava”, finalizó.

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