ENFOQUE PORTADA

El problema no es el maíz, es la reproducción de una dialéctica del fracaso

Por Luis Contigiani, diputado nacional por la provincia de Santa Fe

La política discute dentro de una ecuación perdedora. Una dialéctica del fracaso: libertad absoluta de mercado y/o cierres de mercados, subsidios. Con unos y otros vamos mal. Es hora de hacer algo distinto.

Volvamos por un momento al maíz. La finalidad debe ser industrializar, convertir el maíz en leche, carnes, harinas, alimentos, etanol, alcoholes etc. Y mucho más con los nuevos mercados asiáticos para la carne argentina.

Pero por suerte tenemos la posibilidad de producir suficiente maíz para exportación y para consumo interno. Podemos darnos el lujo de jugar en los dos mercados y en las grandes ligas.

El cierre de exportaciones no ha funcionado.

El cierre de exportaciones ha producido concentración económica y crisis productiva. Los eslabones chicos de las cadenas de valor agroindustriales trasladan recursos a los eslabones más grandes

Estas medidas tampoco resolvieron la formación de precios internos porque éstos siguen otros patrones como el costo de oportunidad, apropiación de ganancias, cartelizaciones, dolarización y no el costo de producción. A esto hay que agregar el problema logístico e impositivo.

No hay mercados institucionalizados y transparentes en la mayoría de las cadenas de valor de alimentos. Este es un tema clave que la política debería resolver para transparentar la formación de precios, pero no interviniendo de una manera que la vuelva más oscura y excluyente.

Revolución productiva para muy pocos.

Tampoco la libertad absoluta de mercado ha desarrollado el país. Hay concentración agropecuaria por escala y desaparición de productores. Hay atraso y crisis en las economías regionales. Hay monocultivo y pérdida de diversidad. Hay extranjerización.

Es hora de construir políticas públicas y articulaciones privadas y técnicas que nos coloque en otro lugar diferente a los dos términos dialécticos de la ecuación del fracaso: libertad de mercado o cierre de exportaciones.

Hay que apostar por una agenda del desarrollo que ya no es sólo privada y tampoco pública, es concertada. No es la competitividad darwinista de los noventa. Es la eficacia y eficiencia de un “todo” articulado en metas de desarrollo, alineando factores claves y estructurales.

En ese “todo” claramente hay que hacer una alianza estratégica con las principales cooperativas granarias del país para ir hacia otro paradigma de desarrollo inclusivo diferente al que surgió en los noventa con Menem y Cavallo. Ese modelo vigente está agotado.

Del puerto hacia atrás no se genera ningún proceso de desarrollo y agregado de valor. Es eficiente para exportar pero no vuelve nada desde el puerto. Exporta riquezas pero no hay desarrollo en el país.

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