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Bodas de día: lo que la pandemia resurgió

Después de un año complicado, con todo tipo de eventos suspendidos, las habilitaciones permitieron los matrimonios al aire libre durante el día y, sin pensarlo, se volvió una tendencia que promete quedarse durante los próximos años. Por Johanna Peltzer.

A esta altura, nadie puede negar que pandemia por coronavirus ha hecho estragos en la industria de los eventos privados. Como consecuencia, miles de bodas, cumpleaños de 15 y recepciones han debido suspenderse o reprogramar los festejos con una fecha incierta. Sin embargo, con el correr de los meses, el control de los contagios y la vacunación, las habilitaciones permitieron su realización bajo estrictos protocolos y Paraná no fue la excepción.

Pero más allá de las medidas típicas que se debían seguir, las restricciones nocturnas abrieron la puerta a nuevas posibilidades dentro del rubro: el regreso de las bodas de día. Una tradición poco frecuente en los últimos años, con un estilo romántico y especial bajo la luz del sol. ¿Dejará el argentino la costumbre de la fiesta de noche para aggiornarse a bailar en pleno día? ¿Será ésta la nueva moda de los casamientos cuando se acabe la pandemia?

Así lo entiende Romina Werner, wedding planner y organizadora de eventos en general: “Indiscutiblemente llegaron para quedarse. La gente se enamoró y se volvió a encontrar con la boda de día, que es otra onda y se perciben otras cosas hermosas también, otra intimidad. Tengo parejas que se quieren casar el año que viene y piden que sea de día”, contó en diálogo con Dos Florines.

“Quiero creer que dentro de poco vamos a poder a vivir como antes, pero creo que la fiesta al aire libre y de día va a ser algo elegido de ahora en más. Sin dudas hay cuestiones climáticas a tener en cuenta, pero siempre los meses fuertes de matrimonios fueron noviembre, diciembre, enero y febrero, que son los más agradables”, indicó Werner.

Salir de la zona de confort

El desafío de organizar un evento en pandemia no sólo corre por cuenta de barbijos, alcohol y distanciamiento social, sino de una creatividad que permita el disfrute durante el día a una población que está acostumbrada a la noche. “Fue toda una experiencia y algo complicado, el argentino no está habituado a esa modalidad. Tuvimos que pensar alternativas en el cronograma porque no podés darle a comer a la gente a las cinco de la tarde”, explicó Romina.

Entonces, ¿cómo es una fiesta con protocolos sanitarios? Baile al inicio y sólo por burbujas, es decir por mesa; se toma la temperatura en dos momentos de la jornada; para ir al baño o a la barra se debe usar barbijo; la cena se sirve a las nueve de la noche y a las once se debe finalizar. “Algo así como de atrás para adelante”, dijo.

Además, hay puestos sanitizantes, alcohol en gel en las mesas y baño, y se hace una desinfección especial en la vajilla: “En mi caso, debo decir que nadie se quejó y la gente fue muy respetuosa de los protocolos. Tal es así que en ningún evento que organicé hubo contagios”, aseguró la organizadora.

Adolescentes: los más reticentes al cambio

Bodas y baby showers son eventos que tienen antecedentes de realizarse durante el día, no así recepciones y cumpleaños de 15, los cuales sufrieron más la nueva modalidad de festejo. “Al principio cuando se habilitaron los salones tuvimos que hacer algo nunca antes pensado: decorarlo de negro. Así, con luces y pantallas simulábamos la noche. Fue un boom”, manifestó Werner. Sin embargo, cuando la disposición fue al aire libre y de día hubo más complicaciones.

“Las chicas de 14 no sabían cómo era un 15 antes porque nunca habían ido y no les entusiasmaba la idea que sea de día, entonces muchas pidieron otros regalos a los padres como celulares, viajes y autos. Terminaban cancelando la fiesta porque no les podía gustar algo que no conocían”, contó Werner. “Y aquellas quinceañeras que tenían todo pago ahora tenían 16, entonces comenzaban las dudas: ‘¿qué hacemos?’”, agregó.

“En el caso de los Dulces 16 estuvo el desafío de proponer otro tipo de festejo, con juegos, fotos, deco, comidas. Hubo tardes de picnic, de té y hasta pijamadas. Las fiestas se reprogramaron para más adelante ya que no hay forma de que sean de día, porque a ningún chico le gusta bailar bajo la luz del sol”, explicó Romina.

Reprogramar para no cancelar

En marzo del 2020 pocos eran los que imaginaban que la pandemia iba a durar tanto tiempo y eso se vio en las postergaciones: primero eran a los tres meses, luego al año y finalmente algunas quedaban en stand by. “Ningún cliente me canceló un evento: todos fueron reprogramados y pudimos encontrarle la vuelta. Soy una afortunada”, expresó la wedding planner. Sin embargo, en este momento están suspendidos por la segunda ola: “Es un día a día”.

Sobre precios, Werner manifestó que el nuevo cliente tiene costos actualizados, pero quienes pusieron nueva fecha se les mantuvo. “Queríamos sostenerlos lo más que pudiéramos. Sólo reajustamos a aquellos que reprogramaron dos veces”, explicó.

Finalmente, Romina se vio confiada en que pronto puedan volver a la normalidad: “Hay que tener fe. Pero mientras tanto, hay que saber que se pueden hacer eventos cuidados, donde se disfrute y se la pase bien”, cerró.

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