Welschen: “La situación real del país es mucho más difícil que la crisis del 2001”

30/12/2019

Daniel Welschen, referente histórico en temas agropecuarios, entrevistado en Crespo por Paralelo 32.

Hoy está jubilado, pero siguiendo en el trabajo y pensando las problemáticas del campo. En extensa entrevista habló de temas como las retenciones, reforma agraria y colonización, el cambio de mentalidad de los productores, y los errores conceptuales que pueden cometer los políticos en nombre de las buenas intenciones con la sociedad.

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– Se hablaba sobre brotes de fiebre aftosa, surgió uno en el norte del país, hace unos años. La teoría conspirativa, la ‘conspiranoia’, indicaba que el exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, lo había planeado para cerrar la exportación y que haya más carne a bajos precios en el mercado interno.

— No creo que haya ocurrido esa situación. Porque con la fiebre aftosa aprendimos todos que si hay un foco, hay que tratarlo ahí y todo el perímetro. Con eso, uno puede ir a la Unión Europea y decir que tiene un foco, que está controlado y que se para la exportación uno o dos meses hasta dimensionarlo. Eso hace a la credibilidad. Ocurrió en Corrientes por 2005 o 2006, y Argentina pudo seguir exportando. Argentina no exportó carnes porque hubo un error conceptual de muchos dirigentes políticos de ese momento que planteaba que cerráramos o restringiéramos la exportación de trigo, maíz, carne y leche, creo que fue el error más grande que cometimos. Porque primero, no le resolvimos el problema al consumidor que siguió pagando la leche, la carne y el pan más caros del Mercosur. A su vez, al productor lo desalentamos y, de estar pensando que íbamos a producir 14 a 20 millones de toneladas de trigo, terminamos produciendo 7 u 8 millones, que era lo que necesitábamos para consumir. Argentina dejó de exportar trigo y carne; y retrasó el desarrollo de la lechería. Más algunos errores que cometió el gobierno de Macri en la etapa posterior, con la lechería y con algunas economías regionales, hoy seguimos produciendo la misma cantidad de leche que en el año 2000, hace 20 años atrás. Es producto de medidas erróneas que fueron restrictivas. Cuando uno tiene problemas de mercado interno la única solución es producir más. Que alcance para el consumo interno y que alcance para la exportación. Con el gobierno de Fernández, espero que nadie se vea tentado a plantear restringir las exportaciones. Primero, porque necesita divisas…

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– O declarar bien social al trigo y a la leche…

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— Eso sería un error. Lo que nosotros debemos hacer es generar políticas que estimulen a producir 20 o 25 millones de toneladas de trigo, de las cuales vamos a consumir 8 millones. Lo mismo con la leche, y generar propuestas que permitan exportar más. Porque Argentina, en los próximos cinco años, por la deuda externa que se ha generado, necesitamos un ingreso de dólares muy grande y el sector más preparado para aumentar sus exportaciones de carne, trigo, granos, soja y leche, es el sector agropecuario. Y si la sociedad despotrica contra el campo, cuando el campo protesta, hay que tener cuidado, porque Argentina hoy está viviendo de lo que genera el campo.

 

Estimular la exportación

– De hecho, la exportación de carne vacuna ha aumentado.

— Sí, hasta el año 2005 o 2006 exportábamos 500 mil toneladas. Se bajó en el período de Moreno a 100 mil toneladas, y hoy estamos en 700 mil. El gobierno de Macri y el gobierno provincial actual han estimulado la exportación de más carne, porque tenemos muchos mercados abiertos, pero no ha aumentado la producción de carne. Eso tiene un riesgo para el consumo interno de que la carne se vaya a niveles muy altos, cuando lo que tenemos que buscar es la forma en que el ganadero aumente su productividad.

 

– ¿Cómo se lo estimula para que lo haga?

— Primero, la ganadería es el sector más conservador y el menos eficiente del sector agropecuario. Entre Ríos tiene 1,5 millones de vacas de cría o vientres, son la fábrica de producir terneros. Se producen alrededor de un millón de terneros por año. Quiere decir que hay 500 mil vacas que no producen terneros. Es por un manejo sin apotreramiento, sin aguada, no entra nunca un veterinario, no se hace estacionamiento de pariciones, no se hacen controles sanitarios. Si nosotros pudiéramos marcar el 80%, estaríamos en 1,2 o 1,3 millones de terneros. Necesitamos un plan ganadero que permita mejorar la productividad de nuestras vacas. Que con manejo sanitario y de pasturas de más calidad podamos lograr más kilos de carne por hectárea y más terneros por vaca. Eso se logra con un plan ganadero que no existe ni a nivel nacional ni a nivel provincial. Nosotros dejamos armado un plan ganadero en 2007, después no se lo continuó más. Si hay un sector que puede crecer en Entre Ríos, en productividad, es la ganadería. Está distribuida en todo el territorio de la provincia, pero con una muy baja eficiencia productiva. Los ganaderos se tienen que dar cuenta que deben reinvertir parte de lo que sacan, en mejorar las aguadas, el apotreramiento, poner control veterinario.

– Inversiones como el apotreramiento sufrieron cuando la carne no valía nada y el monocultivo de soja pasó a ser un buen negocio.

— En el caso de la cría, me estoy refiriendo a todo lo que hacemos bajo monte. Hoy no se puede desmontar. Ahí, hay un monte que a su vez está degradado por el mal manejo que se le ha hecho. Han desaparecido las especies que permiten al animal engordar o producir más apotrerando. La ventaja de hacer un plan ganadero es que puedo lograr más terneros. Tenemos 2,5 millones de hectáreas de monte, que podemos dividir en potreros.

 

– ¿Qué ventajas obtiene de apotrerar el monte?

— El hecho de ir rotando animales en superficies más pequeñas y dejar descansar los campos que pastoreamos primero. Eso permite que, cuando cargo con más animales un monte en un corto período de tiempo, estoy afectando especies como la chilca, caraguatay, espartillo amargo, que son especies invasoras. Y le estoy dando espacio a especies como gramíneas y leguminosas, para que vuelvan al cabo de 5 o 6 años. Hay experiencias de productores que han apotrerado su monte, han rotado en lotes, y esto les permitió recuperar la calidad del monte y mejorar la producción de las vacas.

 

Inversiones.

– Eso significa mucha inversión.

— Pero si tenés 40 vacas sin terneros; son 40 vacas que comen y no producen nada. Entonces, meté un veterinario, revisá, vendé vacas y con eso ponés un alambrado, un molino. Se puede poner una bomba solar, ni siquiera se necesita un molino. Estoy hablando de técnicas que hace 50 años existen. Esto que estoy diciendo, lo decíamos en el INTA en los años setenta y ochenta. Hay productores que han tecnificado y han sobrevivido muchos de ellos, porque han hecho uso de la siembra directa, la conservación del suelo, variedades. En cambio, en ganadería estamos como en los años sesenta o setenta. Ahí, con mercados abiertos, con una China que compra todo tipo de carnes, creo que Argentina tiene una fuerte posibilidad de crecer en ese sector y en Entre Ríos es el sector que más podría crecer. Pero esto requiere del gobierno provincial armando un programa ganadero y las organizaciones de productores planteando a sus productores que encaremos el plan. Después, si falta financiamiento, bueno, peleemos cómo conseguirlo. Pero primero, definir claramente qué hay que mejorar en la producción. No podemos seguir que el campo sea solo granos, tenemos una gran superficie destinada a la ganadería que estamos aprovechando mal.

– En las actuales condiciones financiar la inversión es imposible. ¿Es optimista de aquí en adelante?

— Creo que parte de la inversión puede salir del mismo productor. Lo que se necesita es un cambio de mentalidad y de decisión del productor. Yo no puedo manejar un campo ganadero yendo una vez por mes. Estar encima, como lo hace el tambero, como el agricultor. Con el veterinario. Si no lo puede hacer individualmente, que forme un grupo de Cambio Rural o un Giser (Grupos de Intercambio Solidario de Entre Ríos, asociaciones de productores apoyados por el gobierno provincial, que funcionó entre las décadas de noventa y comienzos de los años 2000, N. de R.), que la Provincia los tendría que recuperar. Creo que el Estado tiene que brindar asistencia técnica. Pero no todo es inversión, la inversión mayor es el cambio de mentalidad para definir las cosas por hacer. Algunas demorarán más, por el financiamiento; pero hay muchas cosas que puedo hacer sin necesidad de financiamiento.

Retenciones.

–Ahora, tenemos incertidumbre tremenda. Se ha escuchado del gobierno que hay que obtener mayores ingresos del campo, pero no se ha hablado de potenciarlo.

— Ahí está el gran dilema de la Argentina. Primero, la situación real del país es sumamente difícil, mucho más difícil que la crisis del 2001. Tenemos una deuda que pagar y un aparato productivo paralizado, salvo lo que sea exportable. Que por haber tenido un dólar ‘sincerado’, tiene cierta rentabilidad en aquellos sectores que son competitivos. El presidente sabe que tenemos que producir más y exportar más para poder pagar la deuda. Y si exportamos más, terminamos importando más también, porque parte de la exportación necesita de insumos importados. La balanza comercial de Argentina es clave. Los 4 pesos por dólar de retención que se instalaron en diciembre de 2018, quedaron desactualizados, seguro habrá más retenciones. Creo que hay que tener mucho cuidado porque los economistas piensan cerrar sus números hoy, pero no piensan que si se aumenta la retención y no dejan rentabilidad al campo, en uno o dos años vamos a tener menos producción y vamos a tener menos ingresos de dólares. Se puede tocar la soja un poco, pero volver con retenciones al maíz o al trigo…

– ¿Qué hacer con las economías regionales?

— Creo que, independientemente de retocar algunas cuestiones, habría que sacarle retenciones a las economías regionales. Porque el gobierno que se fue resolvió parte de los problemas de la Pampa Húmeda, de los granos y de la carne con la liberación del dólar. Pero, hablando por las economías regionales como las de Entre Ríos que es la citricultura, la forestación, el arroz, o la lechería, la destruyeron. Si veníamos mal, quedamos peor. Para mí, las economías regionales deben tener retenciones cero. Primero, porque no impactan tanto en el número general de la Nación y son las que permiten generar fuentes de trabajo genuino. Nosotros, con el arroz, con la citricultura, con la madera, con la avicultura, generamos fuentes de trabajo para que la gente no se vaya a las grandes ciudades. Con el resto, hay que tener cuidado con las retenciones que se impongan al maíz o al trigo, porque podríamos volver al monocultivo de la soja y ahí el Estado podrá, momentáneamente, recaudar más, pero a futuro recaudará menos y va a seguir deteriorando los suelos. Nadie evalúa que cuando se exporta, no sólo se exporta un producto, también se están sacando minerales del suelo que algún día los vamos a tener que incorporar como fertilizantes para sostener el sistema productivo.

 

Reforma y colonización.

– Está el planteo de la reforma agraria del dirigente Juan Grabois ¿Se puede hacer?

— La historia de la colonización sería inviable hoy, primero, porque muchos productores ya se fueron, económicamente una hectárea de campo en la zona de colonias, vale 5 mil o 6 mil dólares. A su vez, no le podés dar a un joven un campo pelado. Hay que meterle el 50% del valor del campo en maquinarias para que pueda producir. Hoy tiene que haber dos políticas: una para el sector productivo tradicional, que es autosuficiente, y otra para los pequeños productores, de apoyo, para que sobrevivan y mejoren. Por eso es necesaria una secretaría de agricultura familiar. Pero, se debe tratar de llevarlos a un nivel autosustentable, que el Estado no tenga que estar dándoles subsidios permanentemente. En las reuniones de agricultura familiar veo más técnicos que productores. Y no veo resultados. Hay que estudiar muy bien cómo lograr que sobreviva un tipo que hace huerta o tiene un tambito chico; cómo se logra en una economía de escala. Y apoyar a ese productor, porque si no tenés una colonia con 20 o 30 productores, y por otro lado, tenés 500 que se van porque no pueden sobrevivir. Hoy colonizar es inviable, eso lo puede pensar alguien que no tiene idea sobre cómo funciona el sistema productivo en Argentina. Eso de que hay tipos con 200 mil o 300 mil hectáreas, tienen desiertos en la Patagonia, hay que darle 10 mil hectáreas a alguien para que funcione algo allá.

– En la Pampa Húmeda ¿no hay concentración de propiedades?

— Hay concentración, pero muchos campos han quedado de productores que se fueron a vivir al pueblo y arriendan, con eso sobreviven. A ese tipo no lo devolvés más al campo. Estoy de acuerdo con poner retenciones en determinados niveles. Pero, liberar para el que haga pollo, haga cerdo, que eso vaya todo sin retenciones. En 2007 dije a las cooperativas que se metan en la crianza de cerdo con varios productores produciendo, ayudarlos a comercializar, ahí se puede vender sin retenciones. Y que los hijos de productores piensen en entrar a transformar. En Europa la mayoría de los productores viven en el campo, sus hijos también y estudian. En la mayoría de las zonas agrícolas, con internet tienen acceso a cosas que no tenían antes.

– Volviendo al tema de la reforma agraria. Por un lado, hay 15 millones de personas en la pobreza en las grandes ciudades y por otro lado, menos de un millón de propietarios en el campo.

— A ese tipo que está en el conurbano bonaerense no lo devolvés más al campo. ¿Cómo lo hacés trabajar en el campo? Si acá, para las quintas, en Concordia, los arandaneros traen bolivianos o gente de Santiago del Estero, porque localmente no consiguen en Concordia misma. Lo de Grabois es muy en la teoría, pero cómo lo volvés al campo a ese tipo que emigró. En esos casos hay que hacer funcionar las máquinas, que el país se industrialice, que la construcción funcione. Acá, el tema de la seguridad, el tema de la educación, se resuelven con generación de empleo genuino. Le doy un dato, cuando asumimos con Busti en 2003, teníamos 37 mil planes asistenciales, cuando nos fuimos en 2007 quedaban 14 mil. El éxito de una política económica y social se da cuando tenemos menos planes, no cuando tenemos más planes. Por ahí se jactaban que habían duplicado el número de planes sociales, pero eso es duplicar la pobreza. Hay que hacerlo, porque si no la gente no tiene para comer, pero el éxito de una política es reactivar el resto de la economía, como la construcción. Y va a llevar muchos años hacerlo porque lo que hemos caído no se recupera de un día para el otro.

Quién es

Daniel Martín Welschen es ingeniero agrónomo, recibido en las primeras promociones de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER en Oro Verde: es el cuarto egresado de la segunda promoción de 1971. Fue agente de extensión del INTA entre 1978 y 1986; luego subsecretario de Asuntos Agrarios y secretario de Producción en las gestiones como gobernador de Jorge Busti.

Actualmente está jubilado. Trabajó en la actividad privada como ingeniero agrónomo, creó una consultora profesional. También fue agricultor y participó de una sociedad comercial que desarrolló la producción y el consumo de carne de cerdo.

Nació en La Balsa, cerca de Villa Urquiza.

Fuente: Paralelo 32

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