ENFOQUE

Reforma impositiva; ¿es el momento?

Por Leonardo J. Tomas – CPN -Docente – Consultor – Titular de Dr. Leonardo J. Tomas & Asoc.

La pandemia -además de las vicisitudes e inconvenientes propios de todo periodo de “irregularidad económica” afectando el aspecto sanitario y por propiedad transitiva el económico- trajo consigo reconversión, aparición de oportunidades, alternativas de negocios, generación (como tal vez nunca antes) en muchos estamentos de la sociedad y dentro del espíritu emprendedor. Asimismo conllevó ideas propias de situaciones de extrema necesidad.

Ahora bien: evidentemente esto no sucedió con quienes deber resolver aspectos centrales de la vida económica de nuestro desarrollo empresarial. Se ha dicho hace bastante tiempo que las empresarios y emprendedores generan a una velocidad que el desarrollo regulatorio no puede alcanzar.

Por eso aún no sabemos darle tratamiento correspondiente a las criptomonedas,  escriturar inmuebles o transferir automóviles a través de la tecnología Blockchain, entre algunos ejemplos cotidianos.

De la mano con lo expresado, tampoco logramos, al menos instalar en la discusión, una reforma impositiva seria, utilitaria, dinámica (acorde al Siglo XXI) y que acompañe el desarrollo de emprendedores y Pymes. Con un sinnúmero de impuestos nacionales, provinciales y municipales, tributos que hacen gala de la doble imposición sin ponerse colorados, el mantenimiento de aduanas interiores y una permanente “inestabilidad normativa” impiden a quienes asesoramos y aquellos empresarios con voluntad cierta de inversión, transitar por la oscura avenida de la imprevisibilidad, impidiendo mejores resultados.

Proyectos.

Evidentemente ya no está en agenda, no hay titulares en los medios (ni en los especializados) hablando de posibles proyectos, tampoco observo a las cámaras empresariales apuntar a dicho objetivo, no se observa a legisladores proponer un proyecto de reforma, y mucho menos a los organismos de recaudación que evidentemente están cómodamente sentados en la posibilidad de “cazar en el gallinero”.

La economía real evoluciona a niveles insospechados, las carteras inversión superan ampliamente las fronteras, como así también las fuentes de financiamiento. Un ejemplo claro e ineludible es la tokenización, la cual ya es parte de la nueva economía y nosotros sostenemos un esquema tributario obsoleto, difícil de controlar y con escasos resultados recaudatorios….¿o se piensa que la informalidad de más de la mitad de la economía argentina es solo resultado de la crisis económica?

Como profesional asesor de empresas Pymes y micro pymes, no siendo un especialista tributario, vislumbro esta necesidad como ineludible, un reordenamiento tributario, moderno y eficiente. Sin la trampa letal del monotributo en épocas de inflación, sin doble imposiciones, sin aduanas interiores, sin exigencias desmedidas, no es solo una menor presión tributaria, es considerar aspectos claves del Impuesto a las Ganancias para las Empresas (algunos resueltos incluso judicialmente), definir de una vez y para siempre escalas progresivas y proporcionales del Impuesto a las Ganancias de las personas físicas en relación de dependencia (evitando de esta forma el “achatamiento” de la escala).

Además, se debe avanzar en la corrección de tributos atemporales y distorsivos como el Impuesto a los Bienes Personales, que claramente serían más justos si se consideraran las deudas y gravara el Patrimonio Neto.  En el caso de IVA, unificando alícuotas y reduciéndola, revisando topes para cómputos de gastos y en contrapartida ampliar el objeto del tributo a bienes intangibles y derechos. Otras herramientas que debiéramos considerar son, entre otras, contemplar índices de incobrabilidad para permitir la anulación del débito fiscal o la discriminación del IVA  en todos los comprobantes a fin de identificar el consumidor el valor del impuesto que se abona.

Aportes.

Estas consideraciones son solo algunas, y surgen del análisis y conversaciones con colegas, empresarios y comerciantes.  A estas se pueden sumar la readecuación de tablas del aporte de Autónomos, reducciones en concepto de Contribuciones a la Seguridad Social por incrementos netos en la cantidad de empleados, aumentar el espectro de gravámenes contra los cuales pueda ser computado el Impuesto al Cheque o la eliminación de Impuestos Internos que son definitivamente sorprendentes como al agua mineral, entre otros. Esto es solo a nivel de tributos nacionales

La necesidad de una reforma tributaria no se puede soslayar ni postergar, en principio hay que ponerla sobre la mesa y convocar los actores involucrados directamente, plantear proyectos y alternativas.

Lograr una mayor tributación revertiría años de recaudación impositiva negativa a valores reales (por debajo del incremento inflacionario), incluso este último año afectado por la pandemia solo creció el 32 %, contemplando en este porcentaje todas las cuotas por el pago de la moratoria iniciada a fines del año pasado y ampliada hasta hace pocos días (correspondiente a deudas no prescriptas).

Un reordenamiento tributario trae aparejado seguridad jurídica, y por ende, mayor (y mejor) inversión. Esta mayor inversión redunda en mayor cantidad de puestos de trabajo real, un incremento proporcional en el ingreso de las cotizaciones a la seguridad social y por ende mayor consumo (que implica mayor tributación si la economía está en regla).

Sin dudas ….es el momento

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