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Rectificadora La Unión cumple 70 años reconstruyendo el “corazón” de los vehículos

La empresa de Paraná, que emplea a 21 trabajadores, despliega un trabajo diario para poner a punto autobuses, camiones, tractores y automóviles de distintas cilindradas. Actualmente rectifican unos 70 motores mensuales. Jerónimo Cuestas

Para 1951, en un taller de calle Alsina de Paraná, un grupo de cinco amigos, entre ellos los hermanos Niemiz, dieron el puntapié inicial a lo que sería una de las rectificadoras de motores más destacadas en el rubro. Se trata de La Unión, que describía claramente el trabajo en equipo que llevaban estos socios.

Con tres rectificadoras y mucho empeño, sumados a los conocimientos que cada uno tenía por trabajar en el campo reparando los motores de tractores y autos, fue que pusieron primera. “En ese momento, a fines de los 40’, el campo no era tan redituable como hoy, por eso mi padre y mi tío Luis, se vinieron a trabajar a la Fuerza Aérea, y ahí se dedicaban a motores de aviones. Luis primero se dedicó al motociclismo y luego corría en Ford T y Chevrolet, y allí comenzaron los primeros pasos para poner la rectificadora”, destaca Osvaldo Niemiz, hijo de Mario, uno de los socios fundadores.

De esta manera, Osvaldo, actual líder de la compañía junto a su hermano Omar, en un mano a mano con DOS FLORINES, contó cómo son algunos de los procedimientos que se llevan adelante: “La rectificación de un motor o refabricación de motores es la puesta a punto desde cero de un motor usado pero con distintas medidas a las originales. Por ejemplo si tenés que rectificar un cilindro que es redondo, tenés una medida original de 80 milímetros y cuando te lo taren vos lo podés rectificar a 80,5 o 80,1, sumado a todos los repuestos nuevos y te queda como si fuera un motor cero kilómetro”.

Emplazada en el Parque Industrial de Paraná, una de las rectificadoras de motores con mayor trayectoria en la región, con 70 años en el sector, se encarga de la ardua labor de la puesta a punto del “corazón” de distintos tipos de rodados, desde autobuses y camiones, pasando por tractores, hasta llegar a automóviles de distintas cilindradas.

Efectos de la pandemia

Ante la abrupta llega de la pandemia, La Unión, como tantas empresas de nuestro país y del mundos, se vio afectada en el ritmo de su actividad. “El principal problema que tuvimos fue con la cuestión de los operarios, porque tenemos tres que son mayores de 60 años y fue una época que tuvimos mucho más trabajo que antes, en relación a años anteriores (2019 y 2020) donde eran un sube y baja, porque había meses buenos y otros que casi que tocamos fondo”, recordó Niemiz.

Además, agregó: “A partir de fines de 2020 pudimos empezar a mantenernos y regularizar deudas, estar libres de créditos bancarios, estar bien con los proveedores y con todos los aportes que se hacían. Incluso a principios de 2020 tuvimos apoyo de Estado, por que estuvimos cerrados 21 días y a partir de este año tuvimos que tomar personal nuevo, porque dos mayores de 60 años próximamente se retiran”. Hoy el staff de la empresa está compuesto por 21 empleados, entre operarios, distribuidores y responsables de administración.

—¿Cómo es la infraestructura con la que cuenta la empresa?

—En cuanto a la infraestructura que tenemos, en relación a la maquinaria, existen dos máquinas para hacer un trabajo. Un ejemplo es que para rectificar cilindros hay una máquina para motores grande, para hacer motores de camiones, ómnibus, tractores y otra máquina especialmente para motores de automóviles. Por eso en cuanto a la maquinaria estamos siempre duplicados para realizar un mismo proceso. 

Tenemos un predio de 70 por 30 metros. En 2018 y 2019, que veníamos mal, decidimos vender un lote en el fondo, que nos lo compró una empresa vecina y con eso a fines de 2019 pagamos deudas. Lamentablemente tuvimos que tomar esa decisión y nos desprendimos de activos; luego el trabajo comenzó a mejorar pero en ese momento nos sirvió para equilibrar los gastos.

Así, Osvaldo, que integra la empresa desde 1973, ha sido parte de distintos momentos que ha vivido La Unión. “En 1978 nos trasladamos acá al Parque Industrial. En ese momento la producción no varió mucho, pero sí teníamos el inconveniente de la lejanía, ya que no existía el contacto que hoy hay con la ciudad. Luego sí hubo un crecimiento de la producción. En el 83’ con la rectificadora llegamos al récord de de 117 motores mensuales, pero hoy estaremos en 70, que no es mal número porque hemos estado tiempo atrás con 30/35”.

Dificultades y ventajas

“En cuanto al tema de la producción, ha empezado a haber faltante de materiales. Años atrás vinieron empresas de capital brasilero y compraron la mayoría de las fábricas de repuestos de motores que había en Argentina. Entonces ahora dependés de Brasil y los proveedores nuestros, que somos parte de una cooperativa, están sintiendo la falta de repuesto motor”, lamentó.

Por otra parte, en cuanto a la comercialización, dijo que la relación empresa-cliente a través de las nuevas tecnologías, el Whatsapp, por ejemplo, mejoró la comunicación con el cliente. “A su vez tenemos dos camionetas a disposición, que recorren medio Entre Ríos, Tanto en La Paz, Villaguay, Rosario del tala, Victoria; esa es la zona nuestra y ahí nosotros hacemos la búsqueda y el traslado posteriormente de los trabajos”, añadió a DOS FLORINES.

Asimismo, manifestó que en el sector agrario ocurre un fenómeno particular, ante problemas para conseguir productos importados (repuestos y maquinaria). A ello se suma la inflación que mes a mes eleva el costo de vehículos y motores. Por ello, muchos productores están optando por el arreglo de equipos usados que tenían en desuso.

“Por lo que vemos, en general no se están comprando vehículos nuevos, por lo que las empresas y particulares están optando por repararlos en vez de cambiar de unidad. Por un cambio en la economía, hoy muchos no pueden comprar nuevos y optan por eso. Además se está dando cuenta la gente de que los vehículos vienen con nueva tecnología”, contó.

Sobre esto, ejemplificó: “Si un tractor se le para en el medio de campo al que lo maneja, el dueño tiene que llamar al servicio técnico de esa marca en especial a que le vayan a solucionar el problema, que normalmente son problemas electrónicos, no mecánicos. Entonces la gente que lo tiene ha empezado a reparar tractores más antiguos, que no tienen tanta tecnología, y ellos lo han equipado con dirección hidráulica, y así solamente tienen que revisarles el combustible y hacerles un mantenimiento estándar. Así optimizan tiempos de mantenimiento y de reparación también”.

Objetivos

Consultado respecto de cuáles son sus objetivos, indicó que la idea es “seguir manteniéndonos y seguir con el nivel de trabajo que tenemos”.

“En el tema máquinas, no se ha modificado el proceso hacia 30 años para atrás, se sigue usando el mismo en todas las máquinas. Por ejemplo para hacer tapas de cilindros, antes se necesitaban tres operarios, y a partir del 2000, con la compra de una nueva máquina, se necesita una sola persona, y esa persona te hace en el día cinco o seis tapas. Y las otras personas se fueron distribuyendo en otros lugares que necesitaban más atención o más rapidez en la rectificación”, comparó.

Finalmente, “precisión, calidad y rapidez en la entrega de motores”, son las principales características que Niemiz destaca por lo que La Unión es una de las rectificadoras más avaladas de la región y con clientes en todo el país, haciendo de esta empresa familiar se haya desempeñando más de siete décadas en el sector automotriz.