ENFOQUE

¿Cómo están los bancos?

Miguel Pacher (*)

 

Para el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la estabilidad del  sistema financiero es crucial para sostener el crecimiento de la economía, por lo que le otorga a esa estabilidad el carácter, nada menos, de  “bien social” que el Estado debe buscar y proteger. Aclaramos, que la estabilidad de un sistema financiero significa que los bancos que lo componen canalizan los ahorros del público y brindan sus servicios en forma segura, eficiente y sostenible en el tiempo y que a la vez pueden resistir los shocks (crisis) negativos que se puedan producir. 

Por lo tanto no fue menor la noticia de hace mas de un mes que daba cuenta de la rebaja de la calificación, de “estable” a  “negativo” que realizara la agencia calificadora estadounidense Moodys, respecto del sistema financiero argentino. Ello indudablemente debería afectar en forma adversa al sistema argentino reduciendo la confianza del público en el mismo y por ende en todos los bancos que lo componen.

Cualquier lector desprevenido y con depósitos en algún banco puede experimentar en este momento una aceleración de sus pulsaciones y alguna gota de frío sudor puede estar brotando de su frente, sobre todo si asocia esa noticia con lo acontecido en los aciagos días del “corralito bancario” de fines del año 2001. 

Pero desde estas páginas pretendemos llevarle tranquilidad toda vez que el sistema financiero argentino se haya posicionado en mucha mejor forma que en aquellos bochornosos días de nuestra historia cercana y por lo tanto la rebaja de calificación realizada por Moodys, opinamos, carece de fundamentos objetivos y técnicos.

 

EJES

Por supuesto que no alcanza la extensión de este espacio para explayarnos en un análisis pormenorizado que ilustre acabadamente de la situación de los  bancos en Argentina. No obstante, haremos una breve reseña de la cuestión para tranquilidad de quienes no acceden o no conocen toda la información disponible al respecto, en el sitio del BCRA en Internet:  www.bcra.gov.ar

En tal sentido, analizaremos tres aspectos esenciales de los bancos, a saber: la liquidez; la solvencia y la rentabilidad.

A la liquidez la podemos caracterizar como la capacidad de un banco de poseer suficiente dinero disponible para afrontar el pago de los depósitos al vencimiento. La solvencia también se relaciona con la capacidad de pago pero ya no solo de depósitos que vencen, sino que comprende a la capacidad de pago del total de obligaciones que posee un banco ante terceros, lo que incluye no solo los depósitos del público sino también otras obligaciones y préstamos, incluidos los del propio BCRA. A su vez, la rentabilidad indica los resultados favorables que un banco obtiene por el desarrollo de su actividad. Es la ganancia que le produce, por ejemplo: intermediar captando fondos mediante los depósitos y prestándolos luego o percibir comisiones por los servicios que presta como la cobranza de facturas diversas; de cajas de seguridad; de cajeros electrónicos; etc.

De tal forma efectuaremos una comparación de indicadores relacionados con esos tres aspectos en tres momentos a lo largo de los últimos quince años. Así, arrancamos tomando datos a fin del año 1996, en plena vigencia de la

“convertibilidad”; luego pasamos a fin del año 2002 cuando comenzábamos a superar la gran crisis iniciada el año anterior y concluimos con indicadores al mes de julio pasado (última información publicada por el BCRA).    

 

Veamos. La liquidez del conjunto de bancos, al finalizar el año 1996 era de 22,3 %; al 2002 era de 22,8 % y al mes de julio último: 24,6 %. Es decir que en julio de 2011 los bancos mantenían recursos muy líquidos, incluido el dinero en sus tesoros, por el 24,6 % del total de sus depósitos. Como puede apreciarse, se encontraban con una liquidez superior a la del año 1996 y también la del 2002.

 

SOLVENCIA

Analicemos la solvencia de los bancos. Para ello emplearemos el índice que publica el BCRA que denomina “Posición de capital “de los bancos. Cuanto más alto es este índice, mayor solvencia tienen los bancos. Así, en el año 1996 este indicador alcanzaba un valor de 64, para el año 2002 el BCRA no publica cifras y para julio de 2011 resulta igual a 71,1. O sea que los bancos del sistema argentino resultan mas solventes en julio de 2011 que en el año 1996, cuando reinaba la declamada estabilidad de la convertibilidad bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. 

Finalmente, la rentabilidad bancaria también refleja una performance superior a julio de 2011. En efecto, en el año 1996  los bancos ganaban solo el 0,6% del total de sus activos. Es decir, que si su inversión en activos (es la suma del dinero que poseen más los préstamos a cobrar, los inmuebles que usan y otras inversiones con que realizan su actividad) era de $100, la ganancia neta en el año resultaba de $0,60. En el año 2002, empeoraron pasando a perder 8,9%  o sea que por cada $100 invertidos, perdían por año $8,90. En cambio, a julio de 2011, como consecuencia de la recuperación económica financiera de Argentina, los bancos ganaban 2,5% sobre sus activos, es decir que por cada $100 de activos ganaron $2,50 lo que implica no sólo un cambio sustancial respecto de los años anteriores, sino que resulta la segunda mejor rentabilidad de los últimos 15 años que en términos de dinero representa una ganancia anual de poco mas de 14.000 millones de pesos.

Si aún con todo esto persistiera alguna duda sobre la mejor situación actual del sistema bancario argentino, le decimos que también el índice de morosidad de deudores, o sea de cartera de préstamos en situación irregular, es a julio de 2011, el más bajo, o sea el mejor de los últimos 15 años con un 1,6% de préstamos en mora sobre un total prestado de $285 mil millones. En 1996, ese índice rondaba el 16% y en el 2002 subió  a un  alarmante 38%.         

Por lo tanto, si bien el sistema bancario de cualquier país del mundo no escapa a la denominada fragilidad financiera y la debacle de las finanzas europeas perturba el contexto financiero mundial, entendemos que a la luz de los indicadores actuales del sistema argentino y las perspectivas inmediatas, al menos fue infundada, la rebaja de la calificación realizada por la mencionada empresa estadounidense. 

    

Los bancos del sistema argentino resultan mas solventes en 2011 que en 1996, cuando reinaba la declamada estabilidad de la convertibilidad bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. 

 

A julio de 2011, como consecuencia de la recuperación económica financiera de Argentina, los bancos ganaban 2,5% sobre sus activos, es decir que por cada $100 de activos ganaron $2,50, la segunda mejor rentabilidad de los últimos 15 años que en términos de dinero representa una ganancia anual de poco más de 14.000 millones de pesos.

    

(*) Contador Público; docente universitario.

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