EMPRESAS PORTADA

En el histórico castillo de Paraná, nace una chopería familiar que acepta mascotas un día a la semana

El Castillo, ubicado en el Kilómetro 4 y medio, busca dar otro impulso a una zona que se revalorizó con la obra del Acceso Sur a Paraná. Nahuel Amore

En medio de la pandemia y cuando los nuevos hábitos se imponen en el quehacer cotidiano, nace en Paraná un nuevo emprendimiento gastronómico familiar. Se trata de El Castillo, una chopería que se destaca por la amplitud del espacio al aire libre, la ubicación e, incluso, la aceptación de mascotas un día a la semana.

El patio cervecero está ubicado en el histórico castillo de Avenida de las Américas, en el kilómetro 4 y medio. “Apuntamos a un ambiente familiar”, puntualiza a DOS FLORINES Cristina, una de los cuatro hermanos que decidieron emprender en momentos en los que el sector busca tomar impulso de cara a la pospandemia.

“Alquilamos el complejo entero e hicimos una chopería familiar. Como el predio es enorme, por la pandemia se nos ocurrió esta idea, ya que tenemos espacio suficiente entre las mesas para estar al aire libre. Queremos que sea un espacio familiar, no un bar de trasnoche”, destacó.

Por cierto, El Castillo está ubicado en un lugar estratégico de la capital provincial, a partir de la puesta en valor del Acceso Sur que ahora intentan capitalizar todos los comerciantes. “Queremos que vengan las familias, de Paraná, de Oro Verde, de la zona. Además, pasan muchos ciclistas a la tarde  y se toman algo”, señaló.

Del mismo modo, acotó que incluso a su familia, que vive en los alrededores, les molestaba cada vez que debían ir al centro para elegir un lugar donde comer. “Y acá tenés hasta estacionamiento propio”, enfatizó.

Mascotas

Lo cierto es que el patio cervecero cuenta con una particularidad que resulta inédita para la ciudad. Todos los martes pueden pasar las familias con sus mascotas, con la consigna de que el dueño o la dueña asuma el compromiso de cuidar su comportamiento y de juntar sus desechos para evitar inconvenientes.

“Hay gente que lleva su perro a todos lados y a algunos les molesta. Como es un espacio abierto, hay espacio para todos”, resaltó.

De todas maneras, la importancia no sólo radica en brindar una alternativa para los perros y gatos domésticos, sino que detrás de la idea hay un tinte solidario. “Un porcentaje de las ventas de pintas, que son 40 pesos por cada una, se donan a veterinarias que se ocupan de atender a los perros de la calle”, explicó Cristina.

Inversión

Los hermanos vieron la oportunidad de inversión durante estos meses de confinamiento. “El lugar a veces se alquilaba para eventos, pero por la pandemia se cerró. Y como tenemos una familia numerosa y nos juntábamos acá, uno tiró la idea y la concretamos”, indicó la emprendedora, quien recordó que desde el 3 de diciembre abrieron las puertas.

El Castillo unió a los hermanos con un objetivo claro: de crear un nuevo negocio, distinto, que les permita a todos trabajar y generar empleo, a pesar de los tiempos difíciles.

“Nosotros no dejamos de ser comerciantes que realizamos distintas actividades. Pero teníamos la idea de armar un lugar lindo en Paraná, al aire libre, con espacios, para disfrutar de la sombra de los árboles y lo concretamos. Además, uno tiene la esperanza de que todo mejore”, destacó.

Consultada por la inversión que realizaron, no precisó cifras pero aclaró que fundamentalmente se buscó mejorar el lugar y adquirir los elementos necesarios. “Si bien no se modificó nada de la estructura, es un lugar de muchos años que debimos adaptar, preservando el castillo. Ahora, hicimos del lugar un espacio pintoresco”, resumió.

Historia de El Castillo

El castillo, también conocido como el Palacio de Avenida de las Américas, se construyó en 1880. En ese entonces, la zona estaba totalmente despoblada. Y aun lo era en 1910 cuando el poeta Joaquín Castellanos la habitó como su lugar de ensueño, su descanso, a pesar del largo trecho en carruaje que había que hacer para llegar a ella, consignó el sitio Región Litoral, con información del libro Relicario, del escritor y periodista Jorge Riani.

La casa fue construida en honor a un médico que erradicó una epidemia en Paraná a finales del siglo XIX. También en la historia hay relatos que aseguran que allí también la habitó un hombre cuya esposa embarazada murió al caer por las escaleras, motivo por el cual el viudo se fue a vivir a Europa y construyó una casa exactamente igual.

Con los años, en el Castillo también funcionó un comando del Ejército, un polígono de tiro, un depósito de armas antiguas y fue también una dependencia de Vialidad. También en una época fue un distinguido espacio de baile y hasta hace pocos años estuvo instalado el restaurante Luisito. Hoy es solo una quinta familiar, que se alquila para emprendimientos como la chopería y un complejo de canchas de fútbol.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *