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El Hinojo consiguió socios y se encamina a sextuplicar la producción de cerdos

La empresa productora de granos y cerdos avanza en la primera etapa de su proyecto de expansión. Los primeros capones saldrán en marzo de 2022. ¿Cómo sigue el plan? Dos Florines

Cuando la pandemia no se imaginaba y los vaivenes económicos, políticos y financieros del país eran otros, El Hinojo SA terminó de elaborar a comienzos de 2020 un ambicioso proyecto de crecimiento en la producción de cerdos. El plan, que debió esperar hasta ahora, consistía en asociarse para sextuplicar la cantidad de madres, al pasar de 600 a 3.800.

El escenario se tornó más incierto y las prioridades cambiaron en poco tiempo. No obstante, pasada la cuarentena dura y tras encontrar a los actores interesados en el negocio, los titulares de la firma –con integración horizontal y vertical en la cadena– lograron poner en marcha este año la primera etapa del proyecto. Actualmente avanzan con las inversiones -cuya cifra prefieren mantener en reserva- y prevén para marzo de 2022 obtener los primeros resultados.

En diálogo con DOS FLORINES, Juan Pablo Cerini destacó la importancia que adquiere el esquema asociativo, cuya experiencia forjaron con la agricultura. Ello les permitió entablar conversaciones y acordar con tres productores entrerrianos, quienes se encargan de invertir en la construcción de los galpones de engorde, mientras que desde El Hinojo se abocan a la gestación y maternidad de los animales. En esta etapa, explicó, se pasará de 600 a 1.200 madres.

Inversiones asociadas

—¿Cuáles son los principales ítems que incluye la inversión inicial?

—La primera etapa consiste en la duplicación nuestra de la etapa reproductiva; implica la gestación y la maternidad hasta la recría. En tanto en el asociado implica la construcción de al menos un galpón de engorde –y hasta seis– que pueda alojar 1.800 animales. Incluso, el asociado va a necesitar un esquema de tratamiento de efluentes y, además, a medida que vaya creciendo, una planta de alimento balanceado. La inversión inicial es más alta porque tiene una infraestructura asociada que disminuirá cuando realicen el resto de los galpones.

—¿Quiénes son los asociados y qué experiencia tienen en el sector porcino?

—Los productores son de la provincia. Por el momento son tres, lo cual no quiere decir que se sumen otros. Todos son productores agrícolas, mientras que uno ya cuenta con experiencia como engordador de cerdos.

—Ello da cuenta de lo tentador que es el negocio en cuanto a los tiempos y retornos.

—La posibilidad de agregar valor al maíz en el mismo campo, con una inversión baja, es muy atractiva. La clave del proyecto es que un productor de maíz que siembre 300, 400 o 500 hectáreas le agrega valor a sus granos desde el lugar, sin mover un camión y lo saca como carne. Incluso, además de cobrar una vez por año, tiene un ciclo más corto.

—¿Cómo es la estructura de costos en este esquema?

—En nuestro proyecto, la idea de asociativismo implica que cada parte aporta al costo lo que pone. El costo fundamental en la producción de cerdos es el cereal. Entonces, los socios no son integrados porque no van a cobrar por un servicio, sino que son productores que aportan su propio maíz o aceite de soja. En el caso del maíz, es el valor de la pizarra llena de Rosario, que se anota en una planilla de costos. Con la misma lógica conceptual, nosotros aportamos lo necesario para producir un lechón de determinada cantidad de kilos que entregamos al socio para engorde. Al final, se hace una planilla y el porcentaje que da es la forma que se reparte el precio que se obtiene. Generalmente da 50% y 50% o 45% y 55%. Es bastante equilibrada la ecuación, lo cual hace al negocio realmente asociativo e interesante.

Proyecciones

¿Qué plazos prevén para la primera etapa y cómo sigue?

—La primera etapa de crecimiento ya está disparada, tanto nosotros como los socios con sus respectivas inversiones. Proyectamos para marzo del año que viene tener las primeras ventas. Más allá de esto, estamos empezando a analizar la segunda etapa de crecimiento, atentos de que aparezcan más interesados en asociarse. Si bien nuestro plan inicial apunta a 3.800 madres, tenemos expectativas altísimas con la cadena porcina.

—¿En qué mercados colocarán la producción? ¿Qué objetivos trazan?

—Hoy nuestra empresa tiene como ventaja una comercialización repartida en tres líneas. Por un lado está la venta minorista a través de nuestras carnicerías en Paraná (La Porca), que consumen casi el 60% de nuestra producción en pie. Después, el otro 40% se reparte en un 15% a la exportación como socios fundadores de ArgenPork y el restante porcentaje se vende en pie a frigoríficos de distintas provincias. Nuestro objetivo es tratar de acompañar el crecimiento de la granja con la comercialización de carnes para mantener una proporción similar, pero fundamentalmente con un 40 o 50% de la producción de cada una de las etapas futuras comercializadas de manera directa o con nuestra intervención. Es un buen mix de ventas tener una pata en el mercado internacional, pero tener una presencia fuerte más cerca del consumidor posible.

En ese análisis, ¿cómo influyen los cambios que provocó la pandemia en el mercado de las carnes?

—Durante la pandemia, haber tenido la venta al público nos significó un activo fenomenal, porque fue muy difícil colocar el animal en pie porque cerraron las empresas hoteleras y gastronómicas. Eso provocó un exceso de oferta de capón en pie y las carnicerías pudieron procesar el 80% de los capones que producíamos y el resto se colocó en la exportación. En otras palabras, las carnicerías, sean o no rentables, hacen a la sustentabilidad del proyecto.

—¿Qué pasos contemplará la segunda etapa?

—Para cada etapa necesitamos al menos cinco galpones de engorde. Cada vez que crezcamos 600 madres, se necesita que alguien los construya para alojar los lechones adicionales. Hoy, concluyendo la primera etapa, no dejamos de pensar en conseguir financiamiento para nosotros e interesados en sumarse al proyecto y construir los galpones, que incluso pueden ser los mismos asociados actuales. En gran medida, la idea es ir generando un crecimiento constante y acompasado entre nosotros y los socios.

En este contexto complejo, ¿cómo se financia el sector porcino para sostener estos planes de expansión?

—La realidad es que hay grandes dificultades para conseguir el financiamiento mínimo para dinamizar sectores que ya son muy dinámicos en la economía. El sector porcino nacional posiblemente crezca casi dos dígitos el próximo año y prácticamente sin financiamiento. Se espera que la producción de carne de cerdo aumente entre 7, 8, 9%, o quizá más. En ese sentido, si a esa inercia, que también tiene que ver con mayor eficiencia, le inyectaran financiamiento apropiado, el potencial del país y de Entre Ríos no lo podríamos dimensionar.

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