El costo del transporte de carga acumula una suba del 6,3% en el primer trimestre

04/04/2025

Según la Fadeeac, todos los rubros tuvieron un aumento en marzo e impactaron directamente en los gastos de las empresas de transporte de cargas en todo el país. Advierten además por una ralentización de la actividad del campo a la espera de definiciones por el dólar.

De acuerdo con el Índice de Costos del Transporte (ICT), mover un camión en Argentina fue 1,92% más oneroso en marzo. Con la variación de enero (2,62%) y la de febrero (1,62%), el ICT, elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), acumula un crecimiento del 6,3% en el primer trimestre de 2025.

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Si se observa lo ocurrido en los últimos 12 meses, el costo escaló un 41,7%, luego de cerrar 2024 con casi un 85% de alza y marcar un récord en 2023 con un 248% de variación, el valor más elevado de los últimos 30 años.

Tal como señalan los especialistas de FADEEAC, junto con un moderado nivel de actividad y en medio de un contexto de reducción de la inflación general, los menores ajustes en los costos operativos durante los últimos dos trimestres se deben a los continuos diferimientos en la aplicación de los impuestos específicos a los combustibles, decisión que nuevamente contribuyó a contener las variaciones en el precio del gasoil, el insumo más gravitante en los costos del sector.

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El estudio, realizado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC, mide 11 rubros que impactan directamente en los gastos de las empresas de transporte de cargas en todo el país, y es referencia en buena medida para la fijación o ajuste de las tarifas del sector.

En marzo, la mayor parte de los rubros reflejó variaciones al alza. Se destacan combustible y personal —los de mayor peso en la estructura de costos de la actividad—, pero también se registraron incrementos en varios ítems vinculados a los equipos de transporte, en el marco de una coyuntura económica con fuertes repuntes del dólar y jornadas de estrés cambiario a partir de la segunda quincena de marzo.

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En primer lugar, se destacó una nueva alza en combustibles (2,01%), moderada por el nuevo diferimiento de los impuestos específicos, tanto en el segmento minorista como mayorista del gasoil, luego de las significativas variaciones de diciembre de 2023 (63,3%) y enero de 2024 (22,6%).

Lubricantes, por su parte, registraron un ajuste del 3,25% tras siete meses sin modificaciones.

El rubro de Personal (Conducción) registró un repunte del 2,55% con la entrada en vigencia de la primera cuota del actual CCT 40/89, que abarca actualizaciones mensuales en la mano de obra desde marzo hasta mayo de 2025, y recoge el crecimiento general (1,2%), los adicionales correspondientes a la suma no remunerativa de $13.210 (convertida en remunerativo a partir de abril), la contribución a las obras sociales y el ajuste de dos puntos porcentuales para las ramas de operaciones logísticas, correo privado, y expresos y mudanzas.

Todo ello impactó en los rubros relacionados, como reparaciones (2,34%) y gastos generales (2,68%), este último, también, considerando variaciones en los precios mayoristas de servicios y alquileres.

Por el lado de los ítems vinculados a los equipos de transporte se registraron alzas en Material Rodante (2,56%) y Seguros (1,41%), mientras que Neumáticos —un segmento representativo en los costos del sector— se mantuvo sin cambios.

Efecto dólar

El informe señala que el fuerte ascenso de los dólares alternativos a partir de la segunda quincena de marzo produjo una ralentización en las operaciones de los principales insumos con que opera la actividad.

Por último, se menciona que en marzo Peajes mostró una leve variación (0,39%), Patentes (que presentan variaciones anuales) se mantuvieron estables, y el Costo Financiero creció un 2%.

Durante 2024, el sector operó en un contexto recesivo, en línea con la contracción de la economía real, aunque con diferentes dinámicas sectoriales: agro, energía y minería en crecimiento; e industria, consumo y construcción pública en declinación, en términos generales. Actualmente, se registran expectativas de una incipiente reactivación, impulsada por la expansión crediticia, pero también un creciente grado de incertidumbre respecto de los principales precios de la economía en medio de una nueva coyuntura.