El comercio minorista entra en una nueva etapa: menos vidrieras, más logística

30/03/2026

Por José A. Jozami. Expresidente de la Corporación para el Desarrollo de Paraná (Codepa)

Durante décadas, el comercio argentino se transformó en capas.

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Primero fue el tiempo del comercio chico: la tienda, la despensa, el almacén. Espacios de cercanía, construidos con esfuerzo, donde la relación con el cliente era tan importante como el producto.

Ese sistema también tenía otra característica: las fábricas y proveedores abastecían directamente a esos comercios. Había una lógica de crecimiento compartido.

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Con la llegada de los hipermercados, eso cambió.

Las grandes cadenas no solo ofrecían mejores precios: concentraban volumen y se transformaron en los principales importadores. Para muchas fábricas, venderle a un hipermercado pasó a ser un objetivo estratégico.

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Y en ese proceso, el comercio chico fue quedando relegado.

No de golpe, sino lentamente. A medida que la escala se volvió más importante que la relación.

Muchos comerciantes que habían cumplido durante años empezaron a perder acceso a productos, condiciones y prioridad.

Fue un desplazamiento silencioso, pero profundo.

Del e-commerce a la logística

Durante los últimos 10 a 15 años, el e-commerce —con plataformas como Mercado Libre— ordenó el comercio.

Luego, en los últimos 3 o 4 años, el diferencial pasó a ser la logística local: quién entregaba más rápido, quién distribuía mejor.

Pero ahora aparece un nuevo salto.

Primero fue el e-commerce. Luego la logística local. Ahora, la logística internacional.

La novedad: productos que salen desde origen

Mercado Libre comenzó a integrar su sistema con centros logísticos en el exterior, especialmente en China y Estados Unidos.

Desde hace apenas una semana, productos empiezan a salir directamente desde origen hacia el consumidor final.

Sin pasar por importadores locales. Sin stock previo en el país.

El sistema deja de ser: importar → almacenar → vender

Y pasa a ser: vender → traer directo desde origen

Un sistema que todavía no lo siente

El impacto aún no se ve en toda su dimensión.

El comercio sigue operando con stock comprado bajo el esquema anterior. Pero el punto de inflexión llegará cuando haya que reponer.

Quién gana y quién pierde

El consumidor aparece como el principal beneficiado: mayor oferta, mejores precios y acceso global.

Pero también hay un actor claramente afectado: los importadores.

La nueva oportunidad

Hoy es posible vender productos en distintos países sin necesidad de importar ni tener stock propio.

Pero esto exige tener marca, presencia digital y conocimiento del mercado.

Durante años, el comercio fue sinónimo de local, vidriera y ubicación. Hoy, ese paradigma empieza a invertirse.

Ya no se trata de tener un buen local, sino de saber almacenar y distribuir.

El comercio argentino ya atravesó grandes transformaciones.

Ahora aparece una nueva etapa. Una que recién empieza.