ENFOQUE

Cómo implementar Normas ISO y no morir en el intento

Por Carolina Larrazábal  /  Quiero implementar en mi empresa una norma de calidad y/o medio ambiente; ¿Cómo hago?; ¿Con quién debo contactarme para iniciar un proceso de certificación?; ¿Qué costo tiene?; ¿Cuánto tiempo conlleva la implementación?; ¿Para qué me sirve estar certificado?; ¿Cuál es la diferencia entre implementar una norma y certificar?

 

 

Muchos empresarios de la región suelen convocar a las empresas que se especializan en sistemas de calidad o a las consultoras para solicitar un presupuesto que implique la implementación de alguna norma ISO (International Organization for Standarization, según su sigla en inglés).

Quizá convenga comenzar ejemplificando y citando la norma ISO 9001 De Sistema de Gestión de la Calidad o la ISO 14001 de Sistema de Gestión Ambiental. Las preguntas con que siempre nos encontramos quienes trabajamos en estos temas son recurrentes: todas están vinculadas al costo de implementación, el tiempo que demanda obtener el certificado, cuáles son los recursos materiales y humanos que deben disponerse, la utilidad de poseer un certificado o directamente cuál es nuestro trabajo durante el proceso.

En este punto vale decir que cuando los profesionales presentamos la propuesta nos encontramos con el problema de que las consultoras de otras provincias presupuestan mucho menor importe que las empresas de la región; y esto sucede por dos motivos esenciales: a) Que la consultora que se convoque sea una GRAN empresa que tiene empleados con los cuales atienden a varios clientes a la vez y esto reduce los costos fijos;  o b) existe la posibilidad que, en la practica, lamentablemente, no logren asistir al cliente como sucede con las empresas locales que por conocimiento,  cercanía, o simplemente porque es muy importante sostener la reputación alcanzada por las empresas locales, y entonces la asesoría se convierte en una anarquía, en un andar sin rumbo, y entonces el trabajo pierde el horizonte claro y definido.

Estas experiencias suelen ser decepcionantes  porque luego de desovillar expectativas durante meses, y en algunos casos años, el empresario concluye que su empresa no califica y no está en condiciones de ni siquiera poseer un Sistema de Gestión (sea de Calidad o Ambiental) funcionando.

Pero atención; esta imposibilidad está dada por la inexperiencia e incapacidad del  implementador, y no tanto por las condiciones materiales de la empresa para alcanzar los objetivos de implementación que se propuso. Por ello, al momento de decidir implementar una norma internacional, el cliente debe cerciorarse de que la empresa o persona que llevará adelante la implementación,  posea experiencia suficiente y casos exitosos de gestión y que repute honestidad académica y moral para la tarea.

Certificar calidad comienza con la calidad de la consultora o del consultor individual a la cual la empresa le confiere la responsabilidad de ayudarle a dar el salto que implica certificar una ISO, en este caso.

Un consultor local, además, pueden entender mejor la problemática del empresario, comprende su relación con el medio y el contexto, y la ventaja de cohabitar en un mismo medio le permite interpretar mejor los aspectos legales, financieros, económicos y culturales con que se desarrolla la empresa.

 

CPN. Titular de Avant  Gestión  de Calidad.

www.avantgestion.com.ar

 

 

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