La decadencia del IAPV, entre el desguace y los negocios

En una paulatina avanzada, la conducción del Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) ha ido desplazando a su personal técnico especializado para dejar en manos de jóvenes sin trayectoria ni preparación el estudio de licitaciones millonarias.


Mientras las áreas técnicas quedaron completamente desarticuladas y las empresas hacen a su gusto, Oscar Marelli, titular del IAPV, se moviliza en dos autos de alta gama, igual que sus gerentes y vocales, según dan cuenta empleados del organismo.

¿Qué calculo está mal hecho que una vivienda social, impulsada por el IAPV con los materiales más ordinarios y económicos del mercado, alcanza un costo estimativo de casi diez mil pesos el metro cuadrado, superando, por ejemplo, los proyectos de viviendas surgidas desde Procrear?

“Las empresas hacen lo que quieren”, repiten los empleados del Instituto Autárquico de Vivienda de la provincia de Entre Ríos, conducido en la actualidad por Oscar Marelli.

El actual presidente del IAPV no se anda con chiquitas: Marelli asumió su función en diciembre de 2011, pero recién entró a su despacho dos meses más tarde, luego de mandar a realizar algunas modificaciones de acuerdo a sus veleidades: como cambiar el piso de la oficina, añadir algunos cuadros costosos e incluir un baño.

Para trasladarse, incluso las pocas veces que visita el IAPV, Marelli utiliza un Vento último modelo o, en todo caso, un Tiguan, coches de alta gama que son incluidos en los contratos con las empresas para prestar servicio en el IAPV: el servicio de trasladarlo a Marellli.

Del mismo modo se ve un Renault Fluence, un Civic, una Ecosport, todos autos para llevar y traer funcionarios del organismo.

Pero son detalles, datos de color, de una fuerte apuesta del otrora Estado de Bienestar que se deshace entre la impericia y la corrupción.

Ya desde la gestión anterior, los cuadros técnicos del IAPV han sido paulatinamente desplazados para no provocar ruido en el diálogo permanente con las empresas que llevan adelante las obras planteadas. Sencillamente los departamentos técnicos quedaron sin funciones. No hace nada Planeamiento, tampoco Infraestructura, menos Estudios y Proyectos.

El IAPV no cuenta con bancos de tierras y en resumidas cuentas las empresas se encargan de todo el asunto y de hacer su negocio con altos beneficios.

Principalmente, en la costa del Paraná, los eternos beneficiados son las empresas constructoras Szczech & Szczech y Antonio Caballi, esta última firma propiedad del reconocido empresario Miguel Marizza, que ha sabido sacar tajada también con el negocio de la noche. Fue dueño de Budha, que se levantó en propiedad de la ciudad, en la antigua planta de la Toma Vieja; después Anderson Rock, en los galpones de Puerto Nuevo, y ahora puso Ortiz en el exMuseo de la Ciudad.

Respecto de Szczech & Szczech, en abril último el diario Perfil publicó una nota sobre las empresas beneficiadas en las provincias con la obra pública, y mencionó a una de las empresas que construye el hospital Bicentenario de Gualeguaychú.

“En Entre Ríos, dos años después de asumir Sergio Urribarri se creó la empresa Szczech & Szczech. Hoy es una de las principales contratistas: Hospital de Gualeguaychú (en UTE), dos escuelas, 200 viviendas, entre otras obras, que suman, como mínimo $ 260 millones”, contó Perfil.

Para mayor claridad, anteriormente los profesionales del IPV, integrante de los departamentos técnicos, eran quienes, en comisión, evaluaban las licitaciones de las obras.

Sin embargo, por las repetidas objeciones a propuestas endebles en los más variados factores presentadas por las empresas, el IAPV resolvió allanar el camino y prescindir de su personal especializado.

De este modo conformó una nueva comisión integrada por profesionales recién recibidos o incluso estudiantes más o menos avanzados que tienen como prioridad llevar por buenos andariveles los intercambios con los empresarios. Los negocios.

Nunca como sucede hoy, el IAPV tuvo que acceder a continuos adicionales presupuestarios en las obras, nunca como hoy se observaron los impactantes costos que generar el movimiento de suelo o una trama vial, nunca como hoy una vivienda social llegó a tener un costo mayor que una casa planteada por un particular y nunca como hoy se utilizaron materiales más económicos y ordinarios.

Sin embargo, en la provincia de Entre Ríos, solo se refieren datos sobre el IAPV en anuncios altisonantes que en muchos casos, demasiados, no terminan por completarse. En el mientras tanto, la mano de obra calificada del instituto observa el desguace de lo que fue una buena idea, un ideal caduco del Estado de Bienestar.

 

Fuente: Entre Ríos Ahora