“En un mundo moderno, unirse y asociarse vuelve a ser una herramienta fundamental”

Ricardo Etchemendy, presidente del Instituto de Promoción, Cooperativa y Mutualidades de Entre Ríos (Ipcymer), realizó un balance de los hechos más destacados de este año de gestión y planteó los desafíos del asociativismo para 2017. A pesar de los cambios, subraya una y otra vez que el cooperativismo y el mutualismo no sólo potencian los recursos humanos, técnicos y económicos, sino que refuerzan los valores sociales.

Nahuel Amore | DOS FLORINES


El cooperativismo y el mutualismo son dos importantes herramientas de la economía de Entre Ríos, no sólo por los actores que moviliza y las actividades que dinamiza. Además, estas formas de asociativismo son claves por las respuestas sociales que brindan desde hace décadas en las diversas comunidades a lo largo y a lo ancho del territorio provincial e incluso por los valores que pregona.
En un contexto económico donde prima la competencia y rentabilidad por encima de ciertos valores básicos de la sociedad, el desafío en la provincia es sostener y crear nuevas cooperativas y mutuales. Para ello, Ricardo Etchemendy es uno de los principales hacedores de esta política a través del Instituto de Promoción, Cooperativa y Mutualidades de Entre Ríos (Ipcymer) que preside.
En una entrevista con DOS FLORINES, el funcionario puso sobre la mesa los ejes transitados en 2016 para fortalecer las políticas de promoción del asociativismo en Entre Ríos ante un cambio de gobierno rotundo a nivel nacional. Además, trazó los desafíos para el año que viene, siempre en línea con las premisas sociales que lo sustentan. “En este mundo moderno, unirse y asociarse vuelve a ser una herramienta fundamental”, subraya Etchemendy.

¿Cuántas cooperativas hay en Entre Ríos al cierre de este año?
—En la matrícula vigente tenemos casi mil cooperativas en la provincia, de diversas categorías. Hay algunas que todavía estamos tratando de normalizarlas institucionalmente, hay otras que responden a programas nacionales y después hay 150 que responden a programas especiales como lo es Argentina Trabaja que están solamente en Paraná y Concordia. En la provincia fundamentalmente están las cooperativas agropecuarias, agrupadas en federaciones como Cafer (Cooperativas Agropecuarias Federadas De Entre Ríos Cooperativa Limitada) y Fedeco (Federación Entrerriana de Cooperativas). Por otro lado están las urbanas, nucleadas en Cader (Cooperativas Asociadas de Entre Ríos), las 80 cooperativas de agua potable que están asociadas a Fecaper (Federación de Cooperativas de Agua Potable de Entre Ríos), las 18 cooperativas eléctricas, las 26 apícolas y después hay varias de transporte público, de remises, de taxis, etcétera.

En este contexto económico y político, ¿qué valor siguen teniendo las cooperativas y mutuales?
—Las cooperativas y las mutuales históricamente han resuelto muchos problemas en las poblaciones, como por ejemplo la provisión del agua potable. El asociativismo tiene varias ventajas, como romper con el individualismo y potenciar los recursos humanos, técnicos y económicos, además de la capacidad de cada una de las personas que se abocan a un beneficio común o a una empresa autogestionada a través de los socios. En este mundo moderno y globalizado, unirse y asociarse vuelve a ser la herramienta fundamental que el hombre tuvo por naturaleza. Es decir, el hombre por naturaleza tuvo que asociarse. Pero después vinieron las políticas neoliberales, de las dictaduras cívico-militares y eclesiásticas que apuntaron al individualismo y a destruir las cajas de crédito cooperativas. De todos modos, en Entre Ríos tuvimos la suerte de que Don Justo José de Urquiza le dio cabida a ese exiliado francés que fue Alejo Peyret, que vino y sembró la semilla del cooperativismo y mutualismo. En la costa del Uruguay hay una tradición mucho más fuerte y arraigada que en la costa del Paraná.

EDUCACIÓN.
¿Cuánto queda por hacer para que los jóvenes empiecen a pensar en estas alternativas asociativismo y no en negocios particulares?
—Ese es un tema muy importante. Queda mucho por hacer y sobre todo en la educación. Estamos trabajando con el Consejo General de Educación (CGE) porque logramos la capacitación de 4.000 docentes con puntaje y título de cooperativismo y mutualismo. Nosotros no podíamos aplicar leyes obligatorias cuando no teníamos a nuestros docentes capacitados. En este marco, pudimos entregar las primeras cinco matrículas de cooperativas y mutuales escolares, de las cuales una es muy importante. Se trata de la Cooperativa Escolar de Villa Elisa, en la cual los chicos por su tradición durante los años van conformando y solucionando problemas. Cabe destacar que en la Reforma Constitucional de 2008 pudimos incorporar con rango constitucional en Entre Ríos el mutualismo y el artículo 260 donde también está la obligatoriedad de educar. La educación es la única herramienta transformadora que tiene el hombre. Falta muchísimo. Pero a partir de la educación y de la capacitación vamos a lograr que los jóvenes se comprometan con estos valores y principios. El cooperativismo y mutualismo no es solamente formar una empresa de la economía social, sino que es un estilo de vida, ya que está basado en la solidaridad y la ayuda mutua. 
—Una serie de valores sociales que se plasman en la organización desde la conformación…
—Exactamente. Son los principios que tienen el cooperativismo y el mutualismo históricamente. En esta sociedad de consumo y globalizada, a veces esos principios son muy difíciles de transmitirlos. Entonces, si no los enseñamos a través de la docencia en las escuelas entrerrianas, nos va a costar muchísimo.

DESAFÍOS.
¿Cuáles fueron los principales desafíos que se les presentaron a las cooperativas de la provincia antes los cambios de gobierno, sobre todo nacional?
—Ante este cambio institucional a nivel nacional, más allá de existir nuevas autoridades en el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social), hemos sostenido y mantenido el convenio Nación-Provincia en todo lo que es la fiscalización pública de todas las cooperativas y mutuales de Entre Ríos. Fue una de las primeras provincias que visitaron las nuevas autoridades, por nuestro trabajo desde hace bastante tiempo en el fortalecimiento de la economía social y, en especial, el núcleo fuerte que son las cooperativas y mutuales. Los entrerrianos corremos con una ventaja muy importante ya que tenemos una historia cooperativista y mutualista de más de 150 años de historia. En ese marco, el INAES fijó pautas para 2016. Se habló de reaorganización administrativa, de proyectos institucionales y de fortalecimiento entre el Estado y las universidades. De todos modos, para nosotros es un poco más sencillo debido a que a algunas cosas las veníamos haciendo. 
Los problemas del cooperativismo y mutualismo son históricos en cuanto a la falta de integración, el cuello de botella de la comercialización en algunas cooperativas emergentes, además del desafío de lograr volumen y valor agregado de los productos. En ese aspecto nosotros también hemos tenido un espaldarazo muy bueno en Entre Ríos porque en el Gobierno anterior se logró la ley provincial 10.151 de Economía Social, cuya autora fue la entonces diputada Laura Stratta, actualmente ministra de Desarrollo Social. Lo destacado es que los emprendedores se van agrupando y terminan formando cooperativas que arrancan con un apoyo institucional y con políticas de Estado en cuanto a varios proyectos como los microcréditos, microemprendimientos y apoyos en tecnología.

¿Qué se proponen para 2017?
—Lo que nosotros queremos para 2017 es seguir avanzando en la relación con las universidades y con las facultades, fortalecer las cooperativas y mutuales de toda la provincia y lograr la integración, que no significa perder la identidad de las cooperativas, sino comercializar en conjunto. Otro de los desafíos es poder visualizar lo que se realiza. En la Argentina somos 17.000 entidades; entre cooperativas y mutuales, representamos el 10% del PBI; somos un millón y medio de puestos de trabajo en blanco y tenemos 14 millones de asociados. Esa visibilidad no la tenemos. En cambio, a veces cualquier empresa de otra economía tiene poder de lobby para definir políticas de Estado y no nosotros, que representamos a la economía social en todos los pueblos del país.

FINANCIAMIENTO.
Habló de integración, ¿cómo se puede lograr sin perder la identidad?
—Nosotros tenemos algunos ejemplos incipientes de algunas cooperativas que estaban a punto de desaparecer y pudieron integrarse. El artículo 84 de la ley de cooperativas permite esta integración, a través de la cual ninguna de las cooperativas pierde identidad, sino que se unen en un contrato de un negocio común. Nosotros aportamos como Estado el apoyo económico en créditos. Para eso, el INAES abrió un mercado donde todas las cooperativas que quieran comercializar, tienen un puesto en Buenos Aires para poder hacerlo. A eso también hay que trabajarlo para lograr la logística.

Si el Estado es clave para impulsar las cooperativas y mutuales, ¿qué políticas de financiación tienen previsto para 2017?
—Nos hemos propuesto agilizar el tema con el Ministerio de Gobierno, porque las cooperativas y mutuales conformadas ya tienen un financiamiento propio que surge del aporte nacional que hacen todas las cooperativas del país a través de la ley nacional 23.427. El 50% de esos aportes vuelve a la provincia a través de la coparticipación. Además, Entre Ríos es una de las pocas provincias que tiene una ley provincial donde dice que los fondos no van a Rentas Generales, sino que vienen a una cuenta especial. El Instituto, a través de los proyectos que se van presentando, determina el otorgamiento de los préstamos, que son a tasa pasiva y con un año de gracia para pagar la primera cuota. De esta manera, las cooperativas ya conformadas van logrando esos préstamos. De todos modos, en la provincia, en el inicio de las cooperativas, el apoyo del Estado para estos grupos asociativos es clave.