Para la UIER, la primavera es un estado de ánimo

La Unión Industrial de Entre Ríos celebró este viernes una nueva edición de su encuentro anual que se afianza con indicadores económicos que prescriben el umbral de la reactivación de la economía y un nuevo despertar industrial. Un callado espíritu de euforia dominó la jornada con escenarios políticos, económicos e institucionales inéditos para los últimos años, aunque se evitaron los debates calientes. La consolidación de un espacio en un nuevo tiempo y el infierno de la mirada de los otros. /

Gustavo Sánchez Romero - Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

 

 

La siesta del 21 de septiembre era todo un sinsentido sobre la barranca, frente al río. Los lapachos explotaban floridos y definían el reloj biológico del año que se presentaba como un síntoma. Sin embargo,el  cielo descerrajaba una metralla de gruesas gotas y bajaba frío cubriendo la ciudad como un gran domo gris. Ese día no habría primavera, indefectiblemente. El desasosiego de la tarde definía la fauna raída que sólo ocupaba tres mesas del lobby del hotel testigo del Paraná. En una de ellas la comisión en pleno de la Unión Industrial de Entre Ríos –unos 10 industriales- ajustaba los últimos detalles del evento que auguraban como especial, consolidando su marca; en la otra Walter Doronzoro, el titular del Unión Obrera de la Construcción (Uocra) compartía un café con dos colaboradores. Más allá, este cronista, tan gris como la tarde, con el titular del diario El Cronista que definía el momento de ambos: “La industria también creció en agosto y se proyecta una mayor actividad en el último trimestre”.
Sin dudas que se trató de una buena postal del momento y el fundamento por el cual se advierte cierta distensión en el sector. Los primeros no dejaron de quejarse estos últimos años, aunque siempre lo harán, de todos modos. Caída del mercado interno, el ajuste tarifario los abofeteaba de plano, apertura –aunque controlada- de las fronteras para importaciones, pérdida de competitividad cambiaria, presión impositiva, entre otros, encabezaron la lista. Los segundos hasta no hace mucho ocuparon las principales noticias por cortar calles y tomar edificios ante la caída de actividad, la contracción del mercado privado y la subejecución de programas nacionales de obra pública que comenzaba a dejar el tendal de trabajadores en la provincia.  La construcción es el único sector que crece realmente en el país, según dijo ayer Dante Sica. Los otros, en tanto, están recuperando terreno perdido pero ya se ubican en un inmejorable umbral para el over shooting de la reactivación.
En estos últimos 13 años, desde que Héctor Motta impulsó este evento para mostrar la fortaleza del sector fabril provincial –con el aporte del gobierno a través de José Gómez con la concreción del premio al Exportador Entrerriano que se entregará cada dos años, según se anunció- los industriales entrerrianos han transitado todos los momentos: el de las tasas chinas a la recesión cristinista, desde la transversalidad democrática al vamos por todo.
Pero el dato de la relación con el poder político provincial -siempre apostando a la “sinergia” y los puentes con el gobierno nacional- constituyen el eje central para los observadores cada vez que se abren las puertas de las Jornadas de la Industria de Entre Ríos.
Ya sin el inefable sesgo kirchnerista alertando como una Espada de Damocles y sin “el gordo Méndez” arrojando la demanda como una flecha de fuego pero poniendo la espalda para sostener el castigo, estos eventos se presentan hoy como una prolija puesta institucional.
Nadie debe esperar cisnes negros. El Ejecutivo nacional y el gobierno provincial comparten un espíritu dialoguista y se ponen como norte aportar al despliegue de las fuerzas productivas; el sector privado prefiere no hacer olas sobre temas sensibles. Esta componenda previa fue un buen presagio para la realización de “La 13ª Jornada de la Industria”, que organiza la Unión Industrial de Entre Ríos que impuso el slogan Educación e innovación, camino hacia el futuro. Casi una tautología semántica.

Agenda. Quizá por eso el viernes 22 dio vuelta la página climática y se levantó luminoso y con el cielo del Howard Johnson Mayorazgo límpido y convocante. Esta edición volvería a atraer a lo más importante del sector industrial dispuesto a escuchar que estamos en un buen momento y con una agenda política que ingresa en el último tramo de la elección de medio término en un escenario que parece definido y donde todo indica que sólo hay que esperar que el partido de gobierno escurra su poder líquido sobre los principales distritos del país, el nuestro incluido, más allá que Eduardo Caterberg, de Poliarquía, lo haya confirmado en Paraná este viernes.
Es un momento político extraño, y los industriales lo saben. El desgranamiento del cristinismo arrastra al peronismo a un nuevo tiempo que demandará reacomodamiento del puzle, y donde no alcanzará a los melones que el camión se ponga en marcha. Huelga decir que los industriales se sienten más cómodos en un escenario como éste, a pesar de los esfuerzos de Gustavo Bordet por mostrar su convicción de sostener la eximición de Ingresos Brutos (1.200 millones de pesos al año) y enfocar sus esfuerzos hacia la mejora de la infraestructura productiva.
Los industriales entrerrianos difícilmente encuentren una foto como la que lograron ayer en Paraná en la presentación de un evento que en términos conceptuales no aportó mucho a lo conocido, especialmente al evitar los debates sensibles de la coyuntura. Sergio Varisco, Gustavo Bordet, Guillermo Müller y el Ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera configuraron el momento mejor que nada. Si a la imagen se le agrega la presencia de, nada menos, Miguel Acevedo, el máximo referente de la Unión Industrial Nacional sólo queda afirmar que del mismo modo que la nave nodriza pudo superar la antinomia aceros contra caramelos, en la vida institucional ya no hay halcones contra palomas. Casi todo se viste de amarillo, y para la UIER, que espera el repunte final, la vuelta de naipes no le cayó nada mal.
Llamó incluso la atención, en este marco de cordialidad, la infidencia del gobernador de haber estado conversando con “Pancho” Cabrera sobre la adhesión de Entre Ríos a la nueva ley de Riesgos de Trabajo, reclamo especial de los industriales por el impacto que tiene sobre la prima final el alto nivel de siniestralidad y abuso de abogados y jueces que terminan impactando sobre los costos de las empresas. Sucede que este punto está en debate en casi todas las provincias porque todos desconfían de la capacidad del sistema para llevar adelante las nuevas implicancias de la ley. Incluso Córdoba, que adhirió al régimen y al nuevo espíritu de la ley, lo hizo con reparos y exigencias. Lo sospechoso es que el gobierno de María Eugenia Vidal, aún no lo hizo y no da, por ahora, señales de hacerlo.
Sin embargo, enhorabuena que Bordet haya volcado a la mesa este punto, quizá el único que hizo referencia a los debates actuales que tiene la industria en la coyuntura. No hubo una referencia a la reforma laboral, a excepción de Nadia Burgos, (ver aparte) que circula con mayor fuerza en el debate público, y los cambios en el debate sobre el sistema educativo que volverían a poner sobre el tapete el sistema de pasantías que el gobierno anterior desarticuló y que son de vital importancia para el ingreso de jóvenes al mercado laboral, más allá de cualquier abuso que pudieran haber montado algunos empresarios.
En estos foros los hombres de negocios prefieren no emborracharse con los debates de la coyuntura y no hacen muchas olas brindando. El encuentro social y de camaradería, la visualización del evento como posicionamiento institucional y la proyección hacia la sociedad como señal de fortaleza suelen ser objetivos primigenios. El empate clasifica a todos. Conviene no arriesgar.

Señales. Unos de los principales hombres de la UIER mostró su beneplácito al final de la tarde, con el sol huyendo por el río, y le espetó a este cronista: “Qué jornadita nos mandamos”. Más allá de la simplificación, mucho de razón lo asiste.
Los analistas políticos definieron un escenario futuro signado por la estabilidad de un presidente que impone sus condiciones en silencio y gana, gusta y golea. Si todo ocurre como se vaticina, Cambiemos no tendrá problemas para la reelección en 2019 y el kirchnerimo será subsumido en la propia dinámica de recuperación del peronismo, en algún momento del futuro cercano. Los analistas económicos prescriben un momento de bonanza, con Brasil que se recupera e impacta de lleno en mercado doméstico, inversiones que refuerzan la autoestima empresaria, el empleo que mejora, la inflación que se controla y un crecimiento del PBI que recrea condiciones de desarrollo industrial, ceteris paribus. Los actores institucionales mostraron una imagen de madurez al mostrar un nuevo país, un nivel de convivencia política inédito para los últimos 20 años en la Argentina, como en la noche de la fiesta de San Juan, que describe Serrat en su canción. Casi no hay margaritas para deshojar.
Quedarán para otros momentos aquellos puntos sensibles que florecen en la grieta, pero resultan clave: reforma laboral, reforma impositiva, gasto público, endeudamiento, pasantías... No es momento para hablar de ciertas cosas si, total y en definitiva, la primavera no es otra cosa que un estado de ánimo. Casi una profecía autocumplida.

Francisco Cabrera: “Lo importante es crear puestos de trabajo a partir de innovación, la mejora de la productividad y la competitividad. Toda la innovación y el nuevo paradigma de creación de empleo se da a partir del emprendedorismo”, y las grandes compañías tercerizan procesos de innovación en las aceleradoras, que aglutinen a emprendedores que innoven y desarrollen esas ideas. Necesitamos generar nuevas compañías, generar empleo, partiendo de la base de que el diagnóstico del peor problema de la economía argentina es la falta de demanda de empleo por muchas razones, cuya problemática no es de corto plazo, sino de largo plazo y excede al gobierno anterior”.

 

Miguel Acevedo: “Entre Ríos es una de las que tienen mayor producción avícola del país, generando eslabones hacia todo el país. Esto no solamente promueve el desarrollo en la provincia, sino que estimula toda una cadena por fuera, tal como “la metalmecánica y servicios asociados que necesita. Es un cluster ejemplo de multiplicar en la actividad productiva. En la medida que vayamos avanzando en ejemplos como este lograremos consolidar el camino de crecimiento industrial que ya estamos observando”.

 

Gustavo Bordet: “Tenemos el firme objetivo de habilitar, a principios del año que viene, el puerto de Ibicuy, es la gran propuesta para que nuestra producción pueda salir por el sur entrerriana. También estamos trabajando sobre los parques industriales y el desarrollo del norte entrerriano. “Conversamos con (Francisco) Cabrera de la necesidad de adherir a la ley de riesgos de trabajo que fue aprobada en el Senado con el voto de los tres senadores entrerrianos y vamos a adherir a la ley de Pymes que permitan el desarrollo de las pequeñas y medianas industrias  en el territorio provincial. No nos sobra la plata, sin que más bien nos falta, pero no se puede gravar con más presión tributaria a empresarios porque genera el efecto inverso al que buscamos. Vamos s sostener las políticas tributarias y no generaremos recesiones que nadie quiere en el territorio”.

 

Sergio Varisco: “Es necesario debatir y atender a la matriz económica de la sociedad signada fuertemente por el empleo en el área de servicios no productivos. Debemos trabajar en innovación y tecnología para avanzar en una ciudad productiva. “La ciudad tiene un cuello de botella y es necesario agrandar el parque industrial, pero necesitamos ayuda del Gobierno Nacional dado el monto de la inversión”.

 

Guillermo Müller: “En Entre Ríos el sector industrial mantuvo los puestos de trabajo aún en los días más difíciles. Ahora vemos señales de un repunte, moderado, pero constante, que nos motiva a seguir creciendo. El empresariado de la provincia no sólo soportó  el temporal, sino que en la actualidad se anima a más y avizora un horizonte con ánimos de hacer y crecer: según la encuesta realizada por la UIER, un 40 % de las firmas consultadas, está pensando en realizar inversiones en el tercer trimestre de este año”.

La mirada de los otros
Ingresó bonita, con su figura larguirucha, irreverente y desalineada. Todo pareció un montaje finamente diseñado para la ocasión, aunque abusó de la sobreactuación, lo que atentó contra la eficiencia de su discurso. Los rulos de su cabello recogidos y una remera casi roja como una carta de presentación inconfundible contrastaba con el panel: “No a la reforma laboral”. Así llegó Nadia Burgos, la dirigente del MST y candidata de la izquierda que sorprendió en las últimas PASO con un alto porcentaje de adhesión. Llegó al panel de cierre dispuesto con los principales candidatos a diputados nacionales que competirán en octubre. Para enfocar a cualquier distraído que esperaba otra cosa, la joven dirigente, visiblemente nerviosa y entendiendo su extemporaneidad, brindó un discurso de barricada que le quitó impacto a lo que pudo haber sido un buen intento por traer al debate industrial temas provinciales que no son menores. Ustedes –les dijo- representan gran parte de lo que creemos que está mal con la política y que hay que cambiar de manera urgente. “No nos gustan los eventos en hoteles de lujo donde se codean empresarios y políticos tradicionales, y se debaten a puertas cerradas temas que hacen al futuro de miles de jóvenes, mujeres, trabajadores, jubilados. La democracia, para nosotros, es otra cosa”, sentenció la estudiantes de psicología. De alguna manera fue una mosca en la sopa que incomodó con su proclama, pero que no logró el efecto deseado, si es que tuvo alguno. Por primera vez se escuchan estos discursos en el foro que prefiguran –como decía Jean Paul Sartre-, que “el infierno es la mirada de los otros”. Para los industriales fue una falta de cortesía de la joven dirigente, pero forma parte del juego. Convocar al distinto al foro implica sostener estoicos de manera democrática el arco político de una sociedad compleja y heterogénea. Eso hicieron. Nadia Burgos fue valiente con sus palabras e interpeló directamente a los otros candidatos por la cuestión ambiental. Mal asesorada, equivocó el camino de las formas. Sin embargo, los industriales deberán aceptar que su temario fue el que se impuso hasta hace un par de años en el país y su salida de la agenda pública no fue por rechazo de la sociedad, sino que al barrer la corrupción, la mentira y las políticas desacertadas del kirchnerismo pagaron por otros pecados. Temas como el modelo productivo, la sobrevivencia de los minifundios, el rol del Estado, el medioambiente, los aspectos laborales en forma integral no han logrado encontrar todavía espacios de debate colectivos y esperan en la grilla.