DOS FLORINES

Banner
Back TENDENCIAS EMPRESAS EN MOVIMIENTO Las competencias laborales del líder del Siglo XXI

Las competencias laborales del líder del Siglo XXI

Resultado de imagen para competencias laborales

Cuando oportunamente hablábamos de los diez principios para un liderazgo efectivo, los definíamos como leyes naturales que pueden ser aplicables a cualquier propósito. Los principios son leyes de la naturaleza que están ahí, que no podemos modificar, como por ejemplo no podemos pretender cosechar si antes no hemos sembrado.

Carlos Alberto Sosa (*)

Podríamos decir que los diez principios forman parte de una biología indefectible para alcanzar un liderazgo efectivo en cualquier aspecto de la vida que nos propongamos; para gobernar la propia existencia, para un docente, un entrenador deportivo, un jefe en una empresa y hasta para alguien que desea delinquir efectivamente. Los diez principios de un liderazgo efectivo tienen que ver con leyes naturales que nos gobiernan, no son valores, no son prácticas. De hecho, no podemos situar en un plano de igualdad, desde nuestra mirada, los valores que persigue un docente o entrenador deportivo de niños con un delincuente. Lo que sí debemos resaltar es que, para lograr ese liderazgo efectivo y deseado, se valen de los mismos principios o leyes de gravedad.

 

Competencias no son principios.

Las competencias laborales son características de la personalidad que se ponen de manifiesto en el ámbito laboral en el que nos desenvolvemos. Las competencias no son principios, son rasgos personales que se hacen visibles en los ámbitos en que nos desempeñamos. Para adaptarnos a los principios que nos gobiernan y no atentar contra ellos, debemos desarrollar competencias laborales adecuadas a cada contexto. Por eso decimos, que las competencias son dinámicas y propias de cada organización, donde se llevan a cabo. Si por ejemplo observamos que una persona, entrenador de fútbol, tiene como característica personal su alto nivel de sensibilidad, empatía y capacidad de escucha, pero al observarlo en su desempeño deportivo advertimos que es un líder cerrado e indiferente y que no percibe las señales o sentimientos de sus dirigidos, debemos decir que es un líder que no desarrolla adecuadamente la competencia laboral “comunicación efectiva”. Y si un líder no desarrolla o aplica la competencia laboral “comunicación efectiva” está atentando contra el principio uno del liderazgo efectivo, que es la optimización del tiempo. Como podemos observar, el tiempo es un principio de la biología, es una ley que gobierna nuestra vida y liderazgo, y si no desarrollamos en este caso la competencia laboral “comunicación” estamos atentando con las leyes de la naturaleza, en este caso, la optimización del tiempo. Por lo cual debemos dejar en claro que para adecuarnos a las leyes (principios) que nos gobiernan, debemos desarrollar competencias laborales apropiadas que cada organización debe definir.

 

Las competencias efectivas

Si bien las competencias o idoneidades que requiere un líder para ser efectivo y adecuarse a los principios naturales, son propias de cada tipo de organización y perfil, podemos mencionar competencias genéricas y comunes del líder del siglo XXI:

1- Liderazgo: es la capacidad de influencia, alguien que puede causar un impacto en el otro, que tiene el poder para determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de alguien. La acción del líder sobre el liderado, genera un antes y un después, implica un punto de inflexión. La visión del liderazgo es integral, abarcadora y comprende a la persona con todas sus virtudes y áreas de aprendizaje.

2- Comunicación inteligente: es la habilidad para conectar con el liderado valiéndose de la comunicación como una herramienta, especialmente, de carácter emocional, y no sólo vista como una técnica o arte. Lo que denominamos comunicación inteligente tiene que ver con la habilidad para armonizar el uso funcional de la biología, técnica y emoción; logrando el impacto (influencia) deseado en los colaboradores.

3- Tolerancia a la presión y frustración: es la habilidad para responder y trabajar en alto nivel durante contextos de mucha exigencia, es la capacidad para tomar a la presión como aliada, ser protagonistas y no víctimas antes situaciones de esta naturaleza. El desafío es lograr la presión o tensión justa, tanto para tolerarla cuando soy presionado, como para transferirla cuando soy el exigente. El manejo adecuado de la frustración, tiene que ver con lograr el equilibrio emocional, administración de las expectativas y tiempos para lograr los objetivos. Discernir efectivamente lo que hay en juego en cada acto, distinguiendo los problemas de las personas.

4- Motivación por el aprendizaje continuo: es el entusiasmo constante para incorporar y asimilar nuevos aprendizajes. Es la capacidad para saberse un novato y hasta con cierta ingenuidad ante la aparición de nuevos conocimientos o prácticas, mostrando apertura.

5- Iniciativa y autonomía: es la capacidad para iniciar proyectos o las soluciones a nuevos problemas. Nos referimos a la habilidad para movilizarnos proactivamente en la búsqueda de mejoras. La autonomía tiene que ver con el poder de decisión independiente.

6- Orientación a los resultados: es la capacidad de enfocarse en las metas, sorteando las dificultades y obstáculos que puedan aparecer. Es la obsesión y orientación al detalle para alcanzar los objetivos. Denominamos orientación a los resultados al equilibrio adecuado para hacer foco interior y exterior.

7- Visión estratégica y sistémica: es la habilidad para distinguir los asuntos importantes y claves, lo principal de lo accesorio. Cuando nos referimos a visión estratégica y sistémica estamos hablando de preservar lo que agrega valor en una organización, observándolo de una manera integral y total, diferenciando el comportamiento de las partes de manera individual y colectiva.

8- Trabajo en equipo: es la inteligencia colectiva por sobre la individual, es la capacidad para coordinar, organizar y planificar el trabajo con una visión de un colectivo. Lograr establecer concretamente una visión de preocupación y ocupación del desempeño común y general, donde todos conocen y entienden la importancia del funcionamiento del equipo por sobre el trabajo particular.

9- Versatilidad y adaptabilidad: es la capacidad para ser maleable para sortear las dificultades que se presentan buscando los objetivos, es la habilidad para mantenerse en situaciones de equilibrio y adaptarse a nuevos desafíos.

10- Orientación al cliente: es la habilidad para ocuparse de nuestros clientes, puedan ser estos internos o externos. Es desarrollar estrategias para anticiparnos o resolver las necesidades de nuestros clientes.

 

(*) Consultor de Empresas. Contador Público Nacional. Mg. Administración de Empresas. Especialista en RRHH y Dirección de Negocios. Coach Ontológico. Neuroliderazgo. www.sosayasociados.com

MAPA DEL SITIO

PROVINCIALES

ENTREVISTA

INFORMES ESPECIALES

OPINION

OFF THE RECORD

AGENCIA TEXTUAL

EL DATO DEL DIA