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Eligiendo la forma de elegir

El pasado 23 de junio el Poder Ejecutivo Nacional presentó al público su paquete de propuestas de reforma político-electoral y durante este agosto se comenzó a discutir tal proyecto en el Congreso Nacional. Más específicamente, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el secretario de Asuntos Políticos e  Institucionales, Adrián Pérez, se presentaron el pasado jueves ante un plenario de comisiones en la Cámara de Diputados de la Nación para presentar el proyecto de reforma.

Abelardo Del Prado (*)

Qué dice el proyecto.

El proyecto de 105 artículos del Ejecutivo tiene como insignia la implementación de la Boleta Única Electrónica (BUE), que permite elegir candidatos a través de una pantalla táctil e imprimir la boleta en papel. El Gobierno confirmó que busca poner en marcha el mismo sistema utilizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para las próximas legislativas de 2017. Por otra parte, se busca suprimir las listas denominadas sábana y colectoras, ya que un mismo candidato no podrá presentarse en elecciones nacionales y provinciales al mismo tiempo. También se reglamentará el debate presidencial obligatorio, sancionando a los candidatos que no participen. Asimismo busca regularse la transición de Gobierno, con el objetivo de regular el procedimiento de transferencia de la administración y que sea “ordenada, responsable y transparente”. Además se procura crear un Procedimiento Electoral Sancionador, para aplicar sanciones a ilícitos electorales y crear a tal fin un fiscal general ante la Cámara Nacional Electoral (CNE), que estará especializado en la materia.

Este proyecto es presentado como el primero de tres que buscan reformar el sistema electoral hacia 2019 y es la resultante de reuniones de consulta a partidos políticos, académicos, autoridades electorales, organizaciones de la sociedad civil como el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) y Poder Ciudadano, entre otras. Luego de esta reforma importante en el instrumento de votación, en una segunda etapa se intentará conformar una nueva autoridad electoral que tenga autonomía con relación al Poder Ejecutivo, y en una tercera se intentará reformar el marco normativo para el financiamiento partidario. La estrategia del Gobierno fue separar en tres la “reforma política” de Cambiemos, dado que consideran que tal forma es más efectiva en el corto plazo que una “ley ómnibus” más compleja de tratar y, por supuesto, aprobar.

 

Ventajas.

El presidente Mauricio Macri sostuvo en la presentación del proyecto que esta reforma busca que “se respete lo que la gente vote”. En este sentido, la boleta electrónica, tal como es utilizada en Salta y CABA, posee ciertas ventajas. En primer lugar, al incorporar la boleta un componente electrónico (un chip), se agiliza el recuento lo que permite brindar resultados provisorios casi en su totalidad al poco tiempo de cerrados los comicios. Además se confeccionan las actas con un menor margen de error, “las disparidades entre el recuento provisorio y el definitivo en Salta ha sido cero” cuenta una y otra vez Juan Manuel Urtubey, el gobernador salteño, en distintos escenarios donde ha defendido este sistema de votación.

En segundo lugar, el voto electrónico permite presentar la oferta electoral completa de forma aleatoria, dándole al elector la opción de votar por categorías o por boleta completa. Ésta no es una cuestión menor, ya que ha sido probado por diferentes estudios que el orden de los candidatos y cantidad de boletas afecta el resultado de la elección. Además, se disminuiría el voto nulo y el voto en blanco por error u omisión de categorías.

Finalmente, elimina todos los problemas para los partidos en cuanto a elaboración, distribución y custodia de boletas. En especial en el momento decisivo del recuento, donde la jornada de las autoridades de mesa, unas 10 horas cuando empieza el momento más importante de la jornada, se vuelve clave y se reducen las oportunidades de prácticas tendientes a cometer todo tipo de irregularidades. Con la BUE propuesta por Nación esto se reduce y se desarrolla en menos de una hora.

 

Contras.

¿Es entonces la boleta electrónica un sistema perfecto? Respuesta sencilla: no, dado que no existen los sistemas electorales invulnerables, todos requieren controles y una fiscalización apropiada.

La vulnerabilidad es el escollo principal que resaltan los tecnofóbicos, entienden que el sistema es fácilmente hackeable. La idea de que todas las computadoras se pueden corromper fácilmente sobrevuela el imaginario colectivo en un principio. Sumado a ello, distintos programadores han demostrado que cualquier votante a través de su teléfono móvil puede acercar la boleta, para que a través de una aplicación se guarde el registro de su voto, y así un puntero político podría controlar cómo votó ese votante. En definitiva, el sistema de boleta única electrónica es permeable a un mecanismo de compra de votos, punto central que el sistema dice eliminar.

Finalmente, se critica que en los cuerpos colegiados, como las listas a legisladores, no se salda el problema que se deriva de la llamada “lista sábana” por el cual no se permite registrar a conciencia a quién se está votando –porque los nombres de la lista son muchos e inmodificables– y eso afectaba el voto informado. El proyecto, no produce ninguna mejoría al respecto y, según los detractores, lo agrava: el artículo 15 que regula las pantallas sostiene que en el caso de candidaturas legislativas debe figurar en la pantalla al menos el nombre y apellido del primer candidato. Es decir que el elector decidiría sobre el primer candidato sin conocer nunca el nombre y apellido del resto de los integrantes de la lista.

 

Balance.

Vale la pena recordar que las reformas electorales son un proceso endógeno, es decir, éstas forman a los partidos, quienes a su vez son los que forjan las reformas. Ninguna reforma es neutral, siempre depende de la composición de los jugadores en disputa. Es por ello que los análisis de una propuesta deben identificar ganadores y sus perdedores. En este caso ¿a quién conviene las reformas de Macri? Este primer paquete de reformas electorales argentina no dejan un panorama muy claro al respecto. La administración macrista busca capitalizar no sólo  los efectos de la reforma, sino la reforma en sí misma. El hecho de cumplir con una promesa de campaña, y el acto de modernizar mismo, de llevar el modelo de CABA a todo el país.

La idea se presenta, en términos del Gobierno, como la manera de mejorar la forma de votar, dotando de transparencia, orden y simplicidad al acto eleccionario, mejorando consiguientemente la representación política. Dejando de lado las boletas de papel y las colectoras que forman parte de “la vieja política”. Cambiemos busca que ese cambio quede asociado a la gestión, que abone a su relato y mito de gobierno.

Busca implementar la Boleta Única Electrónica, sistema originado en Salta y luego de la Ciudad de Buenos Aires, que a pesar de las sospechas, tuvo éxito y buena recepción en aquellos distritos. Pero ¿hay otros elementos, modificaciones de las reglas del juego de la que puedan obtener réditos electorales? En principio la eliminación de las colectoras y la posible modificación de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), se leen como un intento de efecto nacionalización, que hoy Cambiemos prefiere para las elecciones intermedias de 2017. En suma, más Macri, más Vidal, más nombres propios y menos aparatos partidarios. Punto para Cambiemos.

Pero cabe destacar que el sistema electoral nacional no ha tenido problemas de funcionamiento de importancia desde 1983 hasta la fecha y todas las elecciones presidenciales han entregado ganadores siempre legítimos. Los escándalos y las elecciones que involucraron sospechas de fraude se dieron en todos los casos en elecciones provinciales. Los últimos sucesos de Tucumán, el control social del voto en el conurbano bonaerense y los vetustos sistemas electorales de Santa Cruz, La Rioja, Catamarca, Formosa y Misiones, entre otros, justifican más estos cambios que introduce el PEN, ya que los electores comprenden allí que ellos no eligen a sus representantes sino que los representantes se hacían elegir por ellos mismos.

Para culminar, debemos decir que esta discusión recién comienza. El Congreso, y la oposición en particular, deberán bregar por la seguridad y la auditoria institucional, partidaria y social del sistema propuesto. El juego legislativo está en marcha, pronto sabremos qué manera de elegir es finalmente la elegida.

 

(*) Politólogo

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