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Bernaudo cree que en 2017 se sentirá en los bolsillos la mejora de la economía

El jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria hizo un repaso de la gestión de esa cartera desde la asunción del presidente Mauricio Macri. Valoró el cumplimiento de las promesas electorales, el ordenamiento interno del Ministerio y la muy buena relación entre la Nación y la administración del gobernador Gustavo Bordet. En diálogo con DOS FLORINES, Bernaudo habló de todo y dijo que terminar con la inflación es la principal batalla que debe ganar Cambiemos.

 

Danilo Lima

Dos Florines

El cumplimiento de las promesas de la campaña electoral, el ordenamiento interno del Ministerio de Agroindustria y el cambio en la relación entre la Nación y las provincias desde la asunción del presidente Mauricio Macri, son, a juicio de Guillermo Bernaudo, el jefe de Gabinete de la cartera agroindustrial que encabeza el formoseño Ricardo Buryaile, los hechos más salientes de la gestión en materia productiva de la administración de Cambiemos.

Bernaudo, entrerriano por adopción –vive desde hace muchísimos años en La Paz–, fue convocado por Buryaile para ocupar un lugar clave, y junto con el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Ricardo Negri, es una de las principales espadas de esa cartera. Es, además, un nexo central con el Gobierno provincial en los temas vinculados con la producción.

En diálogo con DOS FLORINES, Bernaudo –Willy, para todos quienes lo conocen– hizo un repaso de la gestión que se inició el 10 de diciembre, habló de los problemas de la coyuntura y explicó las líneas de trabajo a futuro que lleva adelante el Ministerio de Agrondustria.

En sintonía con la vicepresidente Gabriela Michetti, el funcionario paceño estimó que recién en 2017 se sentirá en los bolsillos de la gente la mejora de la economía.

 

Balance.

– A poco más de seis meses de la asunción del presidente Mauricio Macri, ¿cuál es el balance que hace desde el Ministerio de Agroindustria?

– La visión del Ministerio –del ministro Ricardo Buryaile, de los cinco secretarios y mía– es que en estos primeros seis meses hemos cambiado las reglas de juego. Se sacaron las retenciones –excepto las de la soja que las bajamos cinco puntos–, se eliminaron los ROEs (Registros de Operaciones de Exportación) y se unificó el mercado de cambios, aunque sabemos que los valores hoy tal vez no sean los que los productores quisieran.

También en estos seis meses hemos encarado una etapa de ordenamiento administrativo, que hacía falta en el Ministerio, por ejemplo en Agricultura Familiar, donde había mucho desorden, tal el caso de nuestra provincia. El Ministerio era una caja para repartir fondos, sin mucha transparencia ni rendición de cuentas. Todo este ordenamiento significó mucho esfuerzo, mucho tiempo.

– A muchos sorprende algo que debiera ser normal: la muy buena relación entre el Ministerio de Agroindustria y el Gobierno provincial de Gustavo Bordet.

– Esto se da gracias a la actitud de las dos partes. El Gobierno nacional no se plantea la relación con las provincias como una relación de conflictos sino como una vinculación para solucionar los problemas. Y esto se da no sólo con Entre Ríos sino con todas las provincias. El Consejo Federal Agropecuario, por ejemplo, está trabajando en forma permanente con los ministros de todas las provincias, en reuniones regionales.

En el caso de nuestra provincia, tanto el gobernador Gustavo Bordet como el ministro Carlos Schepens, las personas con las que yo trato, tienen una actitud de solucionar los problemas, de acompañar. Las diferencias políticas o partidarias no son el eje de la relación; por el contrario, el eje pasa por encontrar soluciones a los problemas de los entrerrianos, y la verdad es que Bordet y Schepens nos acompañan.

Un ejemplo: en la reunión con el presidente del Banco Nación, Carlos Melconián, hace unos días, estábamos el Gobernador, los representantes de la Mesa de Enlace provincial y del Comité de Crisis, todo el sector productivo, y nosotros, buscando caminos en conjunto para que aquellos productores y cooperativas que tenían restricciones para acceder a créditos pudieran hacerlo. Hace seis meses, hay que recordarlo, los productores que tenían soja acopiada no podían entrar al Banco Nación.

– ¿Cómo se va a trabajar para recuperar todo lo que destruyeron las lluvias de abril?

– Hay por delante una enormidad de cosas que hay que reparar en las cuatro provincias más afectadas –Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba–, hablo de caminos, alcantarillas, cunetas, etc., y ahí estará la Nación con un crédito del BID, de más de 100 millones de dólares para aplicar en las reparaciones. Los caminos secundarios y terciarios van a ser atendidos por la Provincia, pero con ayuda de la Nación.

 

El trigo.

– A nivel nacional se habla de un aumento de área de trigo de un millón de hectáreas. ¿Cuánto puede crecer la superficie en Entre Ríos?

– A nivel nacional creo que el aumento va a ser del 30 al 35% y en Entre Ríos, me parece, va a estar un poco por debajo de ese porcentaje, por la situación complicada con la que los productores llegaron a esta época de siembra.

Creo, de todos modos, que las expectativas para el trigo son interesantes, aunque primero habrá que recuperar los suelos y trabajar para mejorar la calidad a través de la fertilización.

 

Economías regionales.

– ¿Cuál es la mirada desde la Nación sobre la lechería entrerriana?

– La lechería, dada la crisis climática, ha tenido una mejora de precios, como sucedió con la soja. Se está pagando la última tanda de compensaciones, que es lo último que podemos hacer desde el Estado porque ya se han inyectado 1.200 millones de pesos directos a la lechería, aparte de las líneas de crédito para pymes.

Los precios internacionales se han recuperado un poco, por lo menos se quebró la tendencia a la baja, y en el mercado interno, lamentablemente por la baja de la producción, se están sosteniendo los precios.

Nosotros ahora estamos trabajando con las medidas de mediano plazo: está empezando a marchar el observatorio de la lechería, con toda la información necesaria, que va a ser la forma de poner las herramientas para que la cadena de valor se normalice.

– ¿Por qué cuesta tanto sentar a la mesa de negociaciones al supermercadismo?

– Cuesta porque es un sector que tiene otra forma de funcionar. No lo hace en función de costos directamente, sino de acuerdo a lo que consumidor puede pagar.

Esas distorsiones se dan en todas las cadenas cuando se cierran las exportaciones. A las cadenas hay que hacerlas competir desde las puntas: cuando en la lechería la exportación esté consolidada, el supermercadismo tendrá que salir a pelear el precio con la exportación.

– ¿Cómo ve a la citricultura y al arroz?

– La citricultura está en una situación complicada. Estamos viendo la forma de poner 100 millones de pesos en créditos, pero la Provincia nos tiene que acompañar. Nosotros no podemos otorgar aportes no reembolsables directos, como nos pedían algunos sectores de la citricultura, porque no tenemos fondos.

Estamos trabajando para el mediano plazo, aunque sé que es bravo decir esto cuando en el sector hay urgencias. Trabajamos para el ingreso a China de cítricos dulces y también con Estados Unidos después de que se concrete la entrada de los limones.

Son temas que se podrán concretar dentro de tres o cuatro años, pero las gestiones hay que empezarlas en algún momento. Estamos convencidos que dentro de tres o cuatros años el mercado para la citricultura será diferente, va a tener otro mundo por delante.

Con relación al arroz, esperamos un repunte de precios para el segundo semestre. Para julio y agosto hay expectativas de que Brasil pague un poco más.

Somos absolutamente conscientes de que el tema de los combustibles es muy duro, muy crítico, para los arroceros, pero los aumentos son consecuencia de los desórdenes en los que estábamos.

También sabemos que el tipo de cambio no está acompañando al sector arrocero, pero confiamos en que estas variables se vayan acomodando. Y confiamos, insisto, en que a partir de julio comience a moverse el mercado brasileño.

 

Semillas.

– ¿Se presentará en agosto el proyecto de la nueva ley de semillas como anunció Buryaile?

– La idea original era presentar el proyecto antes de la siembra de trigo. Lamentablemente el conflicto como Monsanto hizo que el escenario no fuera el mejor para debatir el tema porque cada vez que hablábamos con algún integrante de la cadena el tema recurrente era el conflicto con Monsanto y no podíamos hablar de otra cosa.

Ahora, en cambio, el ministro anunció que en octubre el proyecto será enviado al Congreso y esperemos que antes de la siembra de soja tengamos la nueva ley.

La idea es que la ley garantice que en la semilla se pague toda la tecnología que haya, como cuando uno compra un auto. Y se va a restringir en el espacio, en el tiempo y en la escala del productor el uso libre y gratuito. Esos son los dos ejes centrales de la nueva ley.

 

El segundo semestre.

– ¿Cuándo se saldrá definitivamente de la crisis? ¿En este ya famoso segundo semestre o el año que viene?

– No es mi ámbito específico… pero creo que el cambio de tendencia se va a dar en el segundo semestre y seguramente la mejora efectiva de la economía la vamos a sentir en el bolsillo entre fines de año y principios de 2017.

La primera gran batalla es la inflación, porque si no terminamos con la inflación no hay paritaria que sirva a los trabajadores ni acuerdo que sirva a las cadenas de valor.

La otra gran batalla es solucionar los problemas del sector energético.

 

La Paz, el pago chico

– ¿Cada cuánto va a La Paz?

– Voy dos o tres fines de semana por mes. Y cada vez que voy paso por la cooperativa, por la Rural y estoy con los amigos de la Federación Agraria.

– ¿Qué le reclaman los paceños?

– El principal reclamo de la gente no vinculada a la producción es por el aumento de las tarifas, a pesar de que las subas en Entre Ríos, proporcionalmente, han sido menores que en otros lugares. Las subas, de todos modos, impactan muchísimo en el bolsillo de la gente. Y la gente está preocupada por la inflación y por las tarifas.

– ¿Qué medida, qué obra, le gustaría gestionar para La Paz durante su paso por la función pública?

– Yo quiero que en La Paz haya agregado de valor y haya más empleo, y lo mismo quiero para todos los departamentos de nuestra provincia. Ese es mi sueño.

Que haya más etapas de agregado de valor y que crezcan las actividades intensivas, como la producción porcina, también que crezca la producción de arándanos y de arroz. Que se ganen mercados internacionales para los productos entrerrianos, porque eso es lo que genera agregado de valor y empleo.

 

 

 

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