DOS FLORINES

Banner
Back Home

La Región Centro dio un paso clave para superar la palabra maldita: incidir

  • PDF

La XI Reunión Institucional mostró a los gobernadores de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos con mayor interés por “estar sentado en la mesa de las grandes decisiones” acerca de la Región Centro. Cómo se perfila el futuro con la necesidad de Macri de lograr acuerdos de gobernabilidad y las opciones que se presentan para mejorar la infraestructura e institucional de la toda la región.

Gustavo Sánchez Romero | DOS FLORINES

 

Del encuentro que este miércoles mantuvieron Miguel Liftchiz, Gustavo Bordet y Juan Schiaretti –gobernadores de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, respectivamente- pareció exhibirse un intento por incubar un virus que inmunice el aletargado y bucólico proceso de integración de la Región Centro. La XI Reunión Institucional que tuvo a las tres provincias como un eslabonamiento que se consolida en términos simbólicos, todavía no alcanzó a mostrar avances en términos prácticos. Las agendas pública y privada no han variado demasiado en la última etapa y los temas se ponen en la mesa por el debate los foros de la sociedad civil o las necesidades de los gobernantes. Eso no ha cambiado. La necesaria e impostergable inversión en infraestructura que contemple tanto a las necesidades de integración física de la entente, como también del Corredor Biocéanico; la potenciación de sistemas la unificación de criterios fiscales, una verdadera integración que contemple a todos los actores a la hora de tomar decisiones estratégicas de parte de los gobiernos, siguen siendo los estandartes.

Los foros trabajan sobre ejes conocidos, en los cuales se ha avanzado más que nada por el impulso de las entidades que le inyectan un haz de vida cada tanto.

El cambio de aire institucional producido en diciembre en la Argentina  -que tuvo su correlato en las provincias- y que particularmente significó un renovación en el paradigma de las relaciones entre el poder central y los distritos permite albergar esperanzas que la fuerzas de la Región Centro pueden encauzarse y que las acciones se potencien en dirección y fortaleza.

Hay un nuevo tiempo y parece que le hizo bien al conjunto. La prescripción que el kirchnerismo impuso a Entre Ríos estuvo bien lejos del espíritu del federalismo del que tanto se habló y que ayer volvió a aparecer con más vigor y contextualizado históricamente con otro sesgo por los tres mandatarios. La alineación irrestrica del gobernador Sergio Urribarri hacia estos preceptos casi mesiánicos, flaco favor le hizo a la Región que terminó quedando en los últimos años sólo en un florilegio de buenas intenciones. Ningún reclamo podía llegar a Balcarce 50 que no estuviera primero autorizado, y ni atisbo de expresiones altisonantes. Todo se fue diluyendo en aguas de borrajas y así pasó una década.

 

Gesto.

Cierto es que la Región Centro ya no entusiasma y mucho menos enamora; y esto último tuvo mucho que ver.

Sin un mito fundante que brinde la identidad necesaria, el proceso se vuelve largo e incierto, y otro gallo cantaría si Entre Ríos se hubiese sumado al reclamo por el 15 % que la Nación retuvo indebidamente a las provincias para financiar al Anses, y que, con todo éxito, Santa Fe y Córdoba reclamaron judicialmente.

Haciendo eje en el relanzamiento, como disparador del encuentro que se llevó a cabo martes y miércoles en Paraná, el bloque regional aspiraba a volver a movilizar funcionarios, profesionales, empresarios, trabajadores, intelectuales e investigadores detrás de un nuevo norte, en un contexto nacional y regional distinto que abra nuevas puertas.

No fueron menores las citas de los gobernadores a los procesos de construcción del Estado Nación en la Argentina, al rol de los caudillos decimonónicos en la integración federal de la Argentina naciente, y la palabra “potencialidad” se suscribe con una recurrencia que la fue vaciando de contenido político, poquito a poco.

Pero si se advirtió un gesto que hasta ahora era inusual en el posicionamiento político del bloque, especialmente en la última década y en la boca de los gobiernos.

Quedó la sensación de que, por primera vez, los mandatarios están dispuestos a unir fuerzas en una sola dirección, y que –quizá porque Cambiemos no cuenta con ningún hombre propio- hoy las condiciones del contexto abren paso a la emergencia de una valentía negada.

Ciertamente, por primera vez, con altura y cierta hidalguía, la Región Centro pareció alzar la voz.

Quizá todavía sea muy temprano para exigir un espíritu de cuerpo como expresan en otros países los posicionamientos regionales, especialmente los europeos que hacen valer los acuerdos estaduales, constituidos desde la política o la geografía. Ni hablar de intentar negociar los más de 50 legisladores nacionales que constituyen el bloque regional en el Congreso a la hora del toma y daca. Pero si puede tener un norte distinto el discurso del bloque triprovincial.

 

Cambio.

Pero si pareció, nobleza obliga, que en el largo encuentro previo que mantuvieron los gobernadores antes de ingresar al salón del octavo piso del Hotel Howard Jhonson Mayorazgo y las conversaciones previas permitieron abrir un nuevo plafón discursivo y avanzar con más vigor a romper el maleficio de la palabra maldita: incidir.

La Región Centro ha carecido de influencias en todo este tiempo en las políticas nacionales, del mismo modo que hacia adentro la sociedad civil ha incidido poco en las decisiones que los gobiernos provinciales han tomado sobre la provincia.

La voluntad de Schiaretti, Bordet y Lifschitz de “exigir ser parte de la mesa de decisiones en los temas que atañen a nuestra región” no pasó desapercibido, y la posición tomó mayor vuelo político.

La vulnerabilidad política y legislativa con que está jugando el gobierno nacional los primeros proyectos de ley en el Congreso parece no haber pasado inadvertido para los gobernadores. Y si bien la punta de lanza parece ser la restitución del 15 % de los fondos coparticipables, en rigor, las demandas de pueblos y ciudades de la Región Centro tienen implicancias más mundanas y próximas.

El concepto de garantizar la gobernabilidad adquiere nuevas dimensiones, mirado desde ambos lados del mostrador.

Comunicacionalmente se ha presentado esta nueva etapa como relanzamiento. Hay un riesgo en el esquema recientemente asumido. Si desde las instancias políticas se decide hacer una fuerte apuesta a la influencia de la región en las decisiones nacionales sin mantener el apuntalamiento de las entidades que consitituyen los foros –que la han mantenido con vida todo este tiempo- se convertirá en una estructura burocrática de élite donde sólo se aspire a resolver problemas coyunturales de las distintas administraciones con la espalda de la Región, y se deje de lado la visión de largo plazo en la integración que, en definitiva, fue uno de los ejes que se han mantenido en el tiempo.

Algo se ha despabilado. Los gobernadores tienen ahora una nueva herramienta para sentarse a dibujar el nuevo mapa del futuro de todo el corredor.

 

MAPA DEL SITIO

PROVINCIALES

ENTREVISTA

INFORMES ESPECIALES

OPINION

OFF THE RECORD

AGENCIA TEXTUAL

EL DATO DEL DIA