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Autos: ¿qué pasará este año?

En una entrevista que El Economista realizara a Gonzalo Dalmasso, coordinador del sector automotriz de Abeceb.com, el especialista brinda un panorama general para un sector clave, teniendo en cuenta el consumo en el país, la devaluación en Brasil, los acuerdos con México y las propias debilidades de la economía nacional.


-El sector automotriz, tanto en ventas como en producción, cayó alrededor del 30% interanual cada mes desde 2014. ¿Qué se puede proyectar para este año?
-Nosotros esperamos que el año vaya a terminar con 615 mil autos patentados, que en sería una caída del 10% con respecto al año pasado en patentamientos pero que en ventas mayoristas sería un comportamiento de relativa estabilidad porque el año pasado los patentamientos fueron mucho mayores que las ventas mayoristas porque hubo faltantes en las concesionarias. Pero es un momento de revisión de proyecciones, tanto para nosotros como para las terminales por el mercado externo. El mercado interno se está comportando de acuerdo a lo que esperábamos pero en el mercado externo se deterioró mucho la situación de Brasil respecto de lo que preveía el consenso del mercado. Se esperaba un crecimiento del 0,5% y ahora se prevé una caída del 0,6% y nosotros intuimos que ésta va a estar por encima incluso del 1%. El tipo de cambio se proyectaba en torno a 2,80 reales por dólar a fin de año y ya está en 3,10, y el ajuste fiscal, que parecía que iba a ser gradual, podría ser más de golpe. Todo está deteriorando el mercado de Brasil en la media diaria en torno al 15% y el 23% en total en el primer bimestre. En ese contexto, las exportaciones argentinas en el sector automotriz se ven golpeadas tanto por la contracción del mercado externo a causa del deterioro de la economía, como por la competitividad cambiaria.

-¿Impacta que el dólar haya cruzado los tres reales en Brasil?
- Sí, si bien las exportaciones de autos a Brasil y nuestras importaciones no dependen tanto del tipo de cambio como si de la actividad, este año se va a ampliar bastante la brecha. Argentina se va a apreciar en torno al 10% en términos reales y Brasil podría depreciarse en torno al 10% o 12% también. Se genera una brecha que le resta rentabilidad a nuestras exportaciones y va a ser difícil competir. Sobre todo en los segmentos de mayor competencia, como los autos pequeños, donde las exportaciones van a tener una caída que aunque todavía es difícil saber de cuánto va a ser, estaría entre 6% o 7%. Por eso, estamos reduciendo un poco las expectativas de producción de 620 mil unidades que teníamos a preliminarmente a entre 600 y 610 mil unidades, una caída de entre 1% y 1,5%.

-¿El acuerdo con México es una buena noticia?
- Lo que implica el acuerdo es que se prorroga el estado actual. Tenemos una situación estructural de mucha asimetría con México, que estuvo captando muchas inversiones después de la crisis internacional de 2008, haciendo una reestructuración de la industria automotriz y captando inversiones de plantas de Estados Unidos que redujeron su capacidad. México tiene ventajas comparativas muy grandes. Puesto que tiene un salario, que pese al crecimiento de la industria se mantuvo en niveles bají- simos y una escala del mercado más grande del mundo, Estados Unidos, con 15 millones de autos. En contraste, el Mercosur fue perdiendo competitividad en estos últimos cinco años y empezó a perder inserción en México, al tiempo que este país ganaba posición en el Mercosur. Por eso se implementó este acuerdo, que es una especie de salvaguardas. Pero Brasil ni Argentina recuperaron competitividad sino más bien al contrario, por lo cual se preveía que el acuerdo se iba a extender. No es ni buena ni mala noticia.

-¿La caída de la producción va repercutir en un menor déficit comercial?
- No necesariamente. Con una producción de 610 mil y un mercado de 615 mil, las terminales van a tener un déficit de unos US$ 2.500 millones y de US$ 4.700 millones en total el sector. El problema es que baja la producción pero más por la caída de las exportaciones que por el mercado interno entonces eso no te mejora el déficit demasiado. Pero es cierto que si Brasil sigue cayendo y caen las exportaciones, se va a necesitar un déficit comercial mayor para mantener los mismos niveles de mercado. ¿Cómo seguirá la puja entre el Gobierno y las terminales después de la ampliación del cupo de divisas? Debería tender a mejorar porque es como un circulo vicioso: como no hay autos, las concesionarias quieren cuidar su stock y venden más caro. Por otro lado el Gobierno decía que si no se bajaban los precios, no habilitaba los dólares para importar y ampliar su oferta. Entonces si se cumple el acuerdo, al aumentar la cantidad de dólares debería tender a dar mayor previsibilidad y precios más estables, lo que debería dinamizar el mercado.

-Se suele hablar del millón de unidades como meta deseable. ¿Es viable a cierto plazo?
-Creo que se puede alcanzar. Hoy parece lejano pero nosotros creemos que el mercado argentino es más que estos 600.000 de ahora en una situación de crecimiento económico. Hay que pensar que estuvo cerca del millón en 2013 pero ya había estado encima de los 800 mil en 2011 y 2012. Nosotros creemos que va a mejorar la situación, aunque llegar al millón va a depender de cómo siga Brasil, que también se espera que pueda tener un mercado de 4,5 millones de unidades para 2020 y de profundizar la orientación externa y ampliar el contenido local. Por un lado, diversificar el mercado ingresando a otros países de la región, que ya se está haciendo con algunas inversiones recientes de General Motors, Toyota y Mercedes Benz, y por el otro, intentar ampliar la participación nacional para reducir el dé- ficit.

-Pero la coyuntura actual posterga esas reformas estructurales.
-Sí, si la coyuntura es evitar las suspensiones, uno tiene menos margen para trabajar sobre aumentar la participación local. En 2013 la consigna del Ministerio de Industria era “sustituyan importaciones” y ahora es “no aumenten precios y no despidan gente”. Por otro lado, cuando caen los niveles de mercado y de producción disminuye la escala y aumentan los costos fijos en los proveedores, que se vuelven menos competitivos también. Además, se agudizó mucho la restricción de divisas y muchas terminales que están haciendo trabajos arduos para sustituir importaciones se vieron interrumpidas. Todas esas cosas atentan contra la sustitución de importaciones.

 

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