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Test Drive: Dodge Journey R/T 3.6 AWD

Desde septiembre de 2013, la Dodge Journey se comercializa en Argentina en versión R/T. Se trata de la variante tope de gama del Crossover/SUV de la marca estadounidense, que combina la motorización Pentastar V6 de 280 caballos con tracción integral “AWD” y elementos diferenciales de equipamiento. CarsMagazine evaluó esta versión durante cuatro días y casi 500 kilómetros entre ciudad, ruta y caminos rurales. Y aquí, nuestro análisis…


Fabricada en México, en la planta de Toluca (donde Fiat-Chrysler también produce el “Cinquecento”), la Journey se ofrece en Argentina en una gama de cuatro versiones. Por 41.800 dólares, la oferta arranca desde la variante SE 2.4 de 170 caballos y llega, en la cima de la pirámide, hasta esta R/T 3.6 AWD que a diciembre de 2013 (antes de la aplicación del “impuestazo”; ver aquí), cotizaba a 60.600 dólares.
Estéticamente, la versión R/T de Journey se distingue por sus vistosas llantas de aleación de 19 pulgadas en diseño de cinco rayos dobles, los rieles portaequipaje y las manijas de puertas cromadas, y la misma terminación para la doble salida del escape. En dimensiones, la Journey impone su presencia con 4,91 metros de largo, 1,75 m de alto y 1,88 m de ancho. La distancia entre ejes llega a 2,80 metros.
La Journey R/T llega al país apoyada sobre neumáticos Kumho Solus en medida 225/55 R19, pensados para el asfalto antes que para el “off road”. La rueda de auxilio, ubicada por fuera de la carrocería debajo del baúl (se ensucia fácil y también quien deba extraerla), es de utilización temporal, lo que no resulta lo más adecuado para nuestros caminos.
Puertas adentro, la Journey propone un elevado nivel de calidad, dejando en claro que se trata de un producto fabricado en México y concebido para el mercado norteamericano, donde la exigencia es superior a la del Mercosur. Así, apreciamos con agrado las superficies mullidas en la plancha de abordo, los delicados apliques símil metal y los tapizados y revestimientos en cuero en distintos recovecos del habitáculo.
La posición de manejo es muy cómoda, elevada, típica de los SUV. Se dispone de regulaciones eléctricas para el cojín y la sujeción lumbar, aunque manual en el caso del respaldo. Las siete plazas de la Journey R/T están tapizadas en cuero de buena calidad. El instrumental es claro y todo está bien ubicado a excepción del selector de velocidades, que queda un tanto retrasado a nuestro gusto (debería estar más cerca de la consola central).
Para las familias numerosas se trata de un vehículo ideal, no sólo por las tres filas de asientos sino por el amplio espacio y la modularidad de su interior junto a una enorme cantidad de recovecos portaobjetos. Los más atípicos están debajo del cojín del asiento del acompañante y en el piso de las plazas de la segunda fila. Allí, por ejemplo, pueden guardarse latas de bebidas con hielo, utilizando el espacio como una auténtica heladora.
La capacidad del baúl en configuración de cinco plazas es más que aceptable, con 540 litros. Como ocurre en los vehículos de este tipo, cuando se utiliza la tercera fila de asientos el espacio para el equipaje se reduce considerablemente, en este caso a 145 litros. Y si por el contrario se rebaten todos los asientos, el volumen llega a 1.461 litros, y más aún si se reclina también el asiento del acompañante.
Pero uno de los grandes diferenciales de la versión R/T es, sin duda, la motorización Pentastar de 3.6 litros, que en este caso entrega 280 caballos a 6.350 rpm, con un torque máximo de 342 Nm a 4.350 rpm. Asociado a una transmisión automática de seis velocidades, de suave accionar, este V6 naftero permite acelerar de “0 a 100” en 8,9 segundos (medición de CarsMagazine), un valor nada despreciable para un vehículo que pesa 1.950 kg. A su vez, la recuperación de 80 a 120 km/h en Directa nos demandó 6,8 segundos, y en velocidad máxima alcanzamos 193 km/h, en 5ª marcha a 4.300 rpm. Finalmente, la prueba de frenada de “100 a 0” implicó 44,3 metros.
En ruta o autopista el Pentastar viaja relajado, ya que a 130 km/h en Directa apenas gira a 2.000 rpm. Esto genera un consumo aceptable (para un V6) de 12 litros cada 100 kilómetros, que gracias a un enorme tanque de casi 80 litros se traduce en una autonomía de 650 kilómetros. Desde luego, en la ciudad el gasto es mucho mayor: incluso conduciendo con extrema suavidad, es difícil que baje de 17 litros/100 km. Y si el tránsito se pone denso, fácilmente supera los 20 litros.
Como apuntamos, el otro diferencial de la Journey R/T es su tracción “All Wheel Drive”. Se trata de un sistema que en situación de marcha normal sólo envía torque a las ruedas delanteras, pero que ante pérdidas de adherencia también lo hace sobre el eje trasero. Hay que entender que con la tracción AWD, la Journey ofrece un destacado desempeño en caminos de tierra, ripio o nieve, con un evidente plus frente a versiones de tracción simple. Pero al mismo tiempo, hay que comprender que no estamos ante un vehículo para el “off road” extremo, ya que no dispone de reductora ni de un modo “Lock”. Además, sus ángulos de ataque (14,6°), ventral (16,8°) y salida (24,5°) le imponen lógicas limitaciones.
Dinámicamente, la Journey siempre se ha caracterizado por ofrecer un elevado confort de marcha, tanto en la ciudad como en la ruta. Incluso con el rodado de 19 pulgadas y las cubiertas de bajo perfil, es asombroso cómo copia y filtra las irregularidades del asfalto o los empedrados. En autopista también muestra un gran equilibrio y muy buena estabilidad en curvas gracias a la suspensión trasera multibrazo y al sistema de mitigación electrónica de rolido, que reduce las inclinaciones de la carrocería.
Todo esto, desde luego, está respaldado por una completa dotación de seguridad que incluye controles de estabilidad y tracción, frenos con sistema ABS, seis airbags, faros antiniebla delanteros y traseros, apoyacabezas y cinturones inerciales de tres puntos en las siete plazas, anclajes para sillas de niños y monitoreo de presión de neumáticos, entre otros. Lo que debería agregar son faros de Xenón para una mejor visión nocturna.
En confort y tecnología, esta versión R/T se luce con el sistema multimedia U-Connect que desde una pantalla táctil de 8,4 pulgadas permite operar distintas funciones, entre audio, climatización, telefonía, etc. En conectividad incluye tecnología Bluetooth, puerto USB y entrada Auxiliar. Además, en la segunda fila de asientos se despliega una pantalla de 9 pulgadas para visualizar películas desde el reproductor de DVD, ideal para los chicos en los viajes largos.
La cámara de asistencia al estacionamiento con sensores sonoros, los asientos delanteros calefaccionados, el techo solar eléctrico y el climatizador de múltiples zonas son otros de los ítems destacados del equipamiento. Sin embargo, hay un importante faltante que no le perdonamos considerando su precio y posicionamiento: el navegador satelital.
Como balance final, en la Dodge Journey R/T 3.6 AWD encontramos aspectos destacables como confort de marcha, habitabilidad y modularidad con hasta siete plazas, versatilidad para el tránsito sobre y fuera del asfalto, un logrado equilibrio dinámico, prestaciones más que respetables y elevado nivel de equipamiento de seguridad y confort.
Entre los puntos mejorables identificamos la ausencia del navegador, la rueda de auxilio temporal, el consumo urbano elevado y una garantía de 2 años o 50.000 kilómetros que, ante la calidad que transmite el producto, entendemos que podría ser más generosa por parte de Chrysler Argentina.

Fuente: Cars-Magazine

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