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Test Drive: Kia Rio 1.4 EX Automático

Si buscabas una prueba a fondo del Kia Rio en Argentina, llegaste al lugar indicado.


CarsMagazine probó el Nuevo Kia Rio, el modelo compacto de la marca coreana que acaba de lanzarse en Argentina. Como siempre, realizamos un análisis exhaustivo del producto para identificar los puntos destacables y mejorables, y contarte todo lo que tenés que saber si estás pensando en este vehículo como una opción de compra.
El Kia Rio es un modelo compacto que hoy atraviesa su tercera generación. Presentada a nivel mundial a comienzos de 2011, esta flamante versión arribó al mercado argentino en agosto pasado, por ahora únicamente en silueta hatchback de 5 puertas. En otros mercados, el Rio se comercializa en carrocería de 3 puertas y también en formato sedán.
Fabricado en Corea, el Rio utiliza la plataforma de segmento B del Grupo Hyundai-Kia, por lo que comparte la estructura con el Hyundai i20, un modelo que por el momento no se comercializa en nuestro país. Por su origen “extrazona”, el Rio debe afrontar el arancel del 35% que recae sobre dichos productos cuando arriban al mercado argentino.
La gama del Rio a nivel local se compone de dos versiones, ambas con motorización naftera 1.4 de 109 caballos y un mismo nivel de equipamiento, denominado EX. La única diferencia está en la transmisión: manual de seis velocidades o automática de cuatro relaciones. La versión manual se posiciona a 24.300 dólares ($ 140.000 al cambio oficial del 25/9), mientras que la automática –la evaluada en esta ocasión– cotiza a USD 26.300, algo así como $ 152.000. En cualquier caso, la garantía es de 5 años o 100.000 kilómetros.
Esta versión automática del Kia Rio compite directamente frente al Ford Fiesta KD Titanium Powershift ($ 151.400) y al Chevrolet Sonic LTZ A/T ($150.300), mientras que otro posible rival es el Fiat Punto Essence Dualogic ($ 121.600). Dejando de lado la transmisión automática, el Rio como modelo se enfrenta también al Peugeot 208 (Feline Pack Cuir, a $ 136.400) y Citroën C3 (Exclusive Pack My Way, a $ 141.000), entre otros.
A continuación, la balanza con los puntos para destacar y mejorar del Kia Rio, el cuadro de prestaciones y consumos medidos por CarsMagazine, y el análisis a fondo del producto junto a la conclusión final…

Para destacar
Diseño exterior
Calidad percibida
Posición de manejo
Dirección eléctrica
Equilibrio dinámico
Habitabilidad trasera
Auxilio homogéneo
Garantía de 5 años

Para mejorar
Transmisión de 4 marchas
Sin control de estabilidad
Faltantes de equipamiento
Seguridad en la 5ª plaza

PRESTACIONES (*)
Velocidad máxima: 166 km/h (en Dª a 4.600 rpm).
Aceleración 0-100 km/h: 12,6 segundos.
Frenada 100-0 km/h: 41,6 metros.
Recuperación 80-120 km/h en Dª: 10,7 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 4ª: 26,5 segundos.
Error de velocímetro: a 130 km/h, la velocidad real es 126 km/h (diferencia: 3%).
(*) Mediciones de CarsMagazine con instrumental GtechPro.

CONSUMOS (*)
A 100 km/h: 6,4 litros/100 km. Régimen: Dª a 2.750 rpm. Autonomía: 672 km.
A 130 km/h: 8,2 litros/100 km. Régimen: Dª a 3.600 rpm. Autonomía: 524 km.
Ciclo urbano: 9,5 litros cada 100 km. Autonomía: 452 km.
Combustible: Grado 3 (Premium), según recomendación del fabricante.
Tanque: 43 litros.
(*) Mediciones a velocidades reales con instrumental GtechPro.

POR FUERA
Como en todos los productos que Kia lanzó en los últimos años, el diseño del Rio resulta moderno, atractivo y en cierta forma, “europeizado”. Esto tiene una explicación muy sencilla: desde 2006, el jefe de diseño de la marca coreana es el alemán Peter Schreyer, de pasado en Volkswagen y Audi, y bien conocido por su contribución en el diseño del TT. El Rio, desde luego, también forma parte de su currículum.
Con 4,04 metros de largo, el Rio resulta bien compacto, aunque igualmente ofrece una amplia distancia entre ejes, de 2,57 metros, lo que luego veremos, favorece al espacio interior. En ancho acusa 1,72 m y en alto llega a 1,45 metros.
De frente se destacan las ópticas estilizadas que invaden buena parte del capot y la parrilla dividida en dos secciones, con la inferior en formato trapezoidal, tal cual lo indican las tendencias actuales. Lateralmente se aprecian sus cortos voladizos, la línea de cintura ascendente y las llantas de aleación de 15 pulgadas. Ya en la vista posterior, resaltan también los faros, que en ubicación elevada invaden el portón, también a tono con la última moda.
El Kia Rio que probamos calzaba neumáticos Kumho Solus en medida 185/65 R15, mientras que la rueda de auxilio era homogénea; es decir, la misma cubierta con idéntica llanta de aleación, una solución que desde luego celebramos.

POR DENTRO
Como también es habitual en productos de origen coreano, la calidad percibida puertas adentro es un punto a destacar, fundamentalmente en la comparación frente a rivales producidos en el Mercosur. No es que en el Rio vayamos a encontrar materiales con inyectados suaves o revestimientos en cuero en las contrapuertas –no es éste el segmento para esperarlo–, pero todo se percibe de calidad, bien encastrado y con adecuadas terminaciones.
El instrumental propone cuatro indicadores analógicos, de buen tamaño y fácil lectura, incluido allí el para muchos preciado medidor de temperatura del motor, que varios fabricantes están dejando de lado en el último tiempo. En el centro del velocímetro se visualiza la computadora de abordo, de completa información.
La posición de manejo nos agradó especialmente, con una butaca de buena sujeción lateral, regulable en altura, como así también la columna de dirección, tanto en altura como en profundidad. También dispone de un apoyapié que ayuda a “calzarse” el auto y de esa forma, conducir cómodo y relajado.
Lo que encontramos complicada es la visibilidad posterior, ya que la luneta es de tamaño reducido y además, está muy inclinada. Por eso hay que tener cuidado en las maniobras de estacionamiento y en esa instancia, como veremos más adelante, hay un faltante importante en el equipamiento…
En habitabilidad, como anticipábamos, el Rio propone muy buen espacio en las plazas traseras gracias a una generosa distancia entre ejes, entre las mejores del segmento. Dos adultos podrán acomodarse cómodamente, con buen espacio para las piernas.
El baúl, por su parte, ofrece una capacidad de 288 litros, ampliables hasta 923 litros rebatiendo los asientos traseros, lo que puede hacerse en proporción 60/40. No es el mayor volumen de baúl del segmento, pero tampoco desentona.

AL VOLANTE
El Rio es divertido de manejar, ágil en el tránsito urbano y al mismo tiempo, estable a alta velocidad. En ese sentido, se destaca su sistema de dirección eléctrica, muy suave a baja marcha pero firme y precisa en ruta o autopista.
Desde luego, hablamos de un vehículo de génesis urbana, pero que responde generosamente a cada orden impartida por el conductor, siempre dentro de límites racionales. Como veremos en el apartado “Equipamiento”, el Rio no dispone de control de estabilidad (ESP).
Debajo del capot, el Rio esconde un motor naftero de 1.4 litros, 4 cilindros y 16 válvulas, que entrega su potencia máxima, de 109 caballos, a un régimen elevado, de 6.300 rpm, casi donde la caja automática de cuatro velocidades llega al corte en cada marcha. El torque, es decir el momento de mayor “empuje” del motor, se obtiene a 4.200 rpm.
Las prestaciones del Rio 1.4 A/T son respetables por su cilindrada y potencia, con 12,6 segundos para el “0 a 100”. Donde penaliza es a la hora de las recuperaciones, cuando hay que pasar a otro vehículo en la ruta, y fundamentalmente esto se debe a la transmisión de sólo cuatro velocidades (ver cuadro de prestaciones). Mucho mejor sería de seis relaciones, como ocurre en el caso de la versión manual.
A la hora de frenar, el Rio demandó casi 42 metros para el “100 a 0”, una distancia promedio para el segmento, pero que tal vez podría ser algo menor considerando que dispone de frenos a disco en las cuatro ruedas, algo no común entre sus rivales. El sistema ABS actúo en el momento indicado.
Los consumos del Rio son reducidos en la ruta y lógicos en ciudad considerando la caja automática (ver tabla de valores), aunque el tanque de combustible es algo pequeño (43 litros). El fabricante recomienda utilizar nafta de Grado 3, es decir, la más costosa. De ese modo, el motor será cumplidor de la norma anticontaminación Euro V, cuando en Argentina todavía rige la Euro IV.
El confort de marcha en ciudad es agradable y en general no tuvimos mayores problemas a la hora de encarar cunetas o rampas empinadas en ingresos a garajes. También es buena la insonorización en autopista hasta velocidades legales (130 km/h), en parte gracias al doble burlete de puertas.

EQUIPAMIENTO
En seguridad, el Rio propone doble airbag frontal, frenos ABS, anclajes Isofix para sillas de niños y faros antiniebla delanteros, pero queda en falta en la dotación de la quinta plaza, que no dispone de apoyacabeza y sólo ofrece cinturón de seguridad de dos puntos de fijación. Realmente nos extrañó en un producto de origen coreano.
Pero también hay que señalar que el Rio no tiene –y por su precio es definitivamente un faltante criticable– el preciado ESP o control de estabilidad, un dispositivo que sin ir más lejos, sí encontramos en el Picanto, el modelo de Kia de segmento inferior al Rio. Desde Kia Argentina nos explicaron que la configuración del Rio para esta región ya viene por defecto sin ESP y que no es posible modificarlo. Otro faltante detectado es el faro antiniebla trasero.
En confort, el Rio propone una interesante dotación, con techo solar eléctrico, dirección eléctrica, control de velocidad crucero, y completa conectividad para audio con Bluetooth, puerto USB y entrada Auxiliar, todo operable desde comandos al volante, que además viene revestido en cuero.
Entre los faltantes, el más crítico es el sensor de estacionamiento, sobre todo por la mencionada problemática visibilidad trasera; y en segundo término, al menos como un opcional, se le podría demandar navegador satelital, atento a los tiempos que corren, donde el GPS va en camino a la “democratización”, incluso en los segmento más populares.

CONCLUSIONES
Creemos que el Kia Rio es un producto interesante, que hay que explorar si estás buscando alternativas dentro del segmento de los hatchback compactos modernos. Sus principales atributos son la calidad general y un diseño muy atractivo.
La principal objeción que le realizamos al Rio está en su dotación de seguridad, que queda en clara desventaja frente a sus competidores directos de segmento. El Ford Fiesta KD, a un precio similar, ofrece ESP y siete airbags; y el Chevrolet Sonic, si bien carece de control de estabilidad, incluye seis bolsas de aire por un valor en sintonía.
En definitiva, entendemos que si buscás diferenciarte del resto, el Kia Rio es una opción más que válida, respaldada además por un punto al que el consumidor debe prestarle mucha atención: la garantía, que en este caso es de 5 años o 100.000 kilómetros.
Este plazo, común a todos los modelos que comercializa Kia Argentina, posiciona a la marca coreana entre los referentes a nivel local, lo que entendemos está en sintonía con la calidad que prometen sus productos. Entonces, como dice el propio eslogan de marketing del Rio, “la elección es tuya”.

Fuente: Cars-Magazine – Por Martín Egozcue

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