DOS FLORINES

Banner
Back TEST 0 KM Chevrolet Tracker – 1.8 4×4 LTZ+ A/T

Chevrolet Tracker – 1.8 4×4 LTZ+ A/T

Si buscabas una prueba a fondo de la Chevrolet Tracker en Argentina, llegaste al lugar indicado. CarsMagazine realizó un completo test drive de la Chevrolet Tracker, el nuevo SUV compacto que General Motors ya comercializa en Argentina. Como siempre, desarrollamos una prueba de una semana de duración, en la que recorrimos casi 1.000 kilómetros entre ciudad, ruta y autopista. Con mediciones propias de prestaciones y consumos, aquí encontrarás todo lo que hay que saber de la Chevrolet Tracker.


Lanzada en Argentina en agosto de 2013, la Tracker llega importada desde México, donde se fabrica en la planta de San Luis Potosí. Se trata de un producto global de General Motors que utiliza la plataforma denominada GSV (por “Global Small Vehicle”), que también emplean modelos como Sonic, Onix/Prisma, Cobalt y Spin.
Bautizada como Trax en otros mercados, en el Mercosur se denomina Tracker, y su misión es competir principalmente frente a rivales como Ford EcoSport y Renault Duster, sin desatender tampoco a la Chery Tiggo.
El segmento de los SUV compactos, uno de los que más ha crecido en los últimos años en Argentina, presentará varios nuevos competidores en un futuro a mediano plazo, ya que se agregarán a la oferta el Peugeot 2008, el Volkswagen Taigun y modelos de Honda y Fiat que por ahora no tienen nombres definidos, entre otros.
La oferta de la Tracker en Argentina por ahora se integra de tres versiones, todas con motorización naftera de 1.8 litros y 140 caballos.
La versión de ingreso a la gama, de $ 139.900, es de tracción 4×2 con caja manual de 5 velocidades y equipamiento LTZ. La intermedia, de $ 167.500, ya ofrece tracción 4×4 y transmisión automática de 6 relaciones. Finalmente y como tope de gama, se propone una variante 4×4 y automática con equipamiento LTZ Plus (LTZ+), por $ 179.100. Esta última fue la versión que probamos en CarsMagazine.
La Tracker está respaldada por una garantía de fábrica de 3 años o 100.000 kilómetros y se ofrece en una gama de siete colores. El de la unidad que evaluamos es el Gris Plata, que General Motors denomina “Switchblade Silver”.
A continuación, la balanza con los puntos para destacar y mejorar de la Chevrolet Tracker, el cuadro de prestaciones y consumos medidos por CarsMagazine, y el análisis del producto con todos los detalles…

Para destacar
Diseño atractivo
Dotación de confort
Equipamiento de seguridad
Calidad de terminación interior
Sistema multimedia “My Link”
Equilibrio dinámico (ciudad/ruta)
Posición de conducción
Versatilidad y portaobjetos
Garantía de 3 años/100.000 km

Para mejorar
Consumo urbano
Capacidad del baúl
Recuperaciones a bajo régimen
Desempeño “off road” limitado
Distancias de frenado
Sin GPS en versión “full”.

PRESTACIONES (*)
Velocidad máxima: 183 km/h (en 5ª a 6.150 rpm).
Aceleración 0-100 km/h: 11,7 segundos.
Frenada 100-0 km/h: 44,3 metros.
Recuperación 80-120 km/h en D: 8,4 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 4ª: 9,7 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 5ª: 13,1 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 6ª: 23,2 segundos.
Error de velocímetro: a 130 km/h, la velocidad real es 125 km/h (diferencia: 4%).
(*) Mediciones de CarsMagazine con instrumental GtechPro.

CONSUMOS (*)
A 100 km/h: 7,6 litros/100 km. Régimen: Dª a 2.550 rpm. Autonomía: 697 km.
A 130 km/h: 9,2 litros/100 km. Régimen: Dª a 3.300 rpm. Autonomía: 576 km.
Ciclo urbano: 13,1 litros cada 100 km. Autonomía: 404 km.
Combustible: Grado 3 (Premium de YPF, V-Power Nitro+ de Shell o similares).
Tanque: 53 litros.
(*) Mediciones a velocidades reales con instrumental GtechPro.

POR FUERA
La Tracker es un SUV compacto, muy similar en dimensiones a la Nueva EcoSport y en consecuencia, más pequeño que la Duster. En largo acusa 4,25 metros, apenas 1 cm más que el modelo del óvalo. En ancho, con 1,79 m (sin espejos), resulta 3 cm más grande que la “Eco”. En altura, la Tracker es 2 cm más baja, con 1,67 metros. Finalmente, presenta 3 cm más de distancia entre ejes (2,55 m) y 3 cm menos de despeje, con 17 cm, siempre comparándola con la EcoSport.
Estéticamente, la Tracker no oculta su parentesco con la Captiva, el SUV mediano de Chevrolet, y a golpe rápido de vista no faltará quien la confunda con esta última, sobre todo con el modelo previo al reciente restyling recibido por la Captiva.
De frente, la Tracker propone la clásica parrilla de Chevrolet, dividida horizontalmente y con el moño como protagonista central, junto a ópticas de doble parábola. Lateralmente y en sintonía con las últimas tendencias en diseño, propone una “línea de cintura” ascendente. Y como en todo SUV, no faltan las barras portaequipaje y las protecciones en plástico negro. Esta versión incluye, además, atractivas llantas de 18 pulgadas con diseño de cinco rayos.
Finalmente, la vista trasera –a nuestro juicio la menos interesante– presenta ópticas de formato vertical, cuando la última “moda” parece ser lo horizontal e invadiendo la tapa del baúl. En tanto, queda a la vista el portón completo, de tradicional y práctica apertura vertical, sin ningún agregado como sí ocurre en la EcoSport con la clásica –y para muchos polémica– rueda de auxilio allí ubicada.
La Tracker LTZ+ monta neumáticos Continental ContiProContact en medida 215/55 R18. En llanta de chapa, la rueda de auxilio es de distinta medida (205/70 R16) pero sin llegar al extremo de las odiosas temporales, aquellas que parecen de motocicleta y sólo permiten circular hasta 80 km/h.

POR DENTRO
Si la Tracker se aprecia atractiva puertas afuera, ya en el interior es donde uno comienza a percibir la calidad del producto, a tono con lo que propone la industria automotriz norteamericana, siempre un paso adelante que la sudamericana en términos de materiales, encastres, terminaciones y percepción general.
Si bien los materiales de la Tracker son rígidos, sin inyectados suaves en la plancha de abordo, se presentan muy bien terminados y encastrados (en este último ítem, la EcoSport presenta falencias). Así, la percepción es muy positiva, tanto al tacto como a la vista, al margen de algún detalle puntual, como un “filo” mejorable en la parte baja de las contrapuertas.
El instrumental de la Tracker es el ya clásico de Chevrolet en sus productos más recientes, con la combinación de indicadores digitales (velocímetro y el nivel de combustible) y analógicos (cuentavueltas). En su momento nos resultó extraño, pero siendo honestos y luego de probarlo en varios productos, hoy nos hemos acostumbrado y su lectura nos resulta práctica.
La posición de manejo de la Tracker es la típica de un SUV, elevada y más bien erguida. La versión LTZ+ ofrece, además de regulación en altura de la butaca y de altura y profundidad en el volante, el plus de la regulación lumbar, muy útil para los viajes largos. Como detalle de calidad, su accionamiento es eléctrico.
La visibilidad no presenta inconvenientes, con espejos exteriores de buen tamaño y apoyacabezas traseros que se “ocultan” sobre el respaldo. En cambio, en vista 3/4 posterior se complica un poco por el grosor del tercer pilar, algo que hoy por hoy ocurre en casi cualquier vehículo, sin distinción de segmento.
La habitabilidad de la Tracker es similar a la de la EcoSport, aunque sin la posibilidad de reclinar los respaldos traseros, como sí permite el modelo del óvalo; y como es sabido, aquí ambas están un escalón por debajo de la Duster, que por sus mayores dimensiones ofrece más espacio interior y capacidad de baúl.
En la Tracker, como también ocurre en la Eco, se destaca una gran cantidad de prácticos espacios portaobjetos. Nos referimos a la doble guantera (más un tercer espacio justo al tope de la consola central), la bandeja debajo del asiento del acompañante, el porta-lentes (estos dos últimos, ídem EcoSport) y, como diferencial, la posibilidad de rebatir no sólo los asientos traseros, sino también el del acompañante.
El baúl de la Tracker, según se declara en la ficha técnica, ofrece 306 litros de capacidad, pero a la vista parecen más, incluso más que los 362 litros de la EcoSport. Rebatiendo los asientos traseros por completo (puede hacerse en proporción 40/60) el volumen se amplía hasta 735 litros, y a mucho más (no se informa la cifra) si se rebate el del acompañante.
Lo que hay que destacar es la prolija presentación del baúl, bien alfombrado, con red de sujeción de carga y sus correspondientes ganchos. Además, debajo del piso ofrece espacios adicionales para guardar más objetos.

AL VOLANTE
En Argentina, la Tracker propone una única alternativa mecánica: el motor naftero Ecotec de 1.8 litros, con 4 cilindros, 16 válvulas y 140 caballos, de inyección multipunto, similar al que ofrece el Cruze. Lo mejor del impulsor se obtiene justo en la mitad del cuentavueltas, a las 3.800 rpm, cuando el torque ofrece su máximo empuje, con 178 Nm.
Por debajo y por encima del régimen ideal, la reacción es un poco perezosa. De ese modo, a la Tracker le cuesta recuperar cuando el cuentavueltas cae por debajo de las 3.000 rpm, lo que obliga a rebajar hasta dos marchas a la hora de los sobrepasos en ruta (ver tablas con valores de recuperación en 5ª y 6ª).
Con transmisión automática-secuencial de 6 velocidades (como en otros modelos de Chevrolet, no nos convence el comando tipo tecla, poco intuitivo), la Tracker 1.8 acelera de “0 a 100” en 11,7 segundos y alcanza 183 km/h de velocidad máxima. Son prestaciones respetables y correctas para un vehículo pensado en principio para la familia, aunque inferiores (en aceleración y en recuperaciones) a las que ofrecen las versiones 2.0 de EcoSport y Duster.
En la prueba de frenado de “100 a 0”, la Tracker se detuvo en algo más de 44 metros, una distancia que está un poco por encima de la media y que nos llamó la atención. Es que por disponer de discos en las cuatro ruedas, esperábamos obtener una marca menor. Al margen de ello, el vehículo frena firme, sin vicios extraños, y el ABS actúa en el momento indicado.
La Tracker ofrece un sistema de tracción integral que funciona “a demanda”. En condiciones normales de adherencia, la fuerza motriz sólo se aplica a las ruedas delanteras. Pero ante la mínima pérdida de contacto entre el neumático y la superficie, por ejemplo sobre barro, nieve, arena o incluso pavimento mojado, el sistema envía torque al eje trasero en forma automática, y allí funciona como 4×4.
Lo que no posee la Tracker es un comando para “bloquear” el reparto de tracción entre ambos ejes y así poder encarar obstáculos con mayor confianza, como sí ofrece la Duster. Por esto último, por no contar con los mejores ángulos de ataque, salida y ventral, y por sus neumáticos 100% de asfalto y bajo perfil, el desempeño de la Tracker fuera del camino es más bien modesto. Decididamente, no está al nivel del que ofrece la Duster, e incluso intuimos que es inferior al de la EcoSport 4×4, que aún no se lanzó en Argentina.
Dinámicamente, la Tracker propone un logrado equilibrio entre confort de marcha y aplomo en ruta, sin perder de vista que es un SUV y no un deportivo. Exigido, no mostró vicios en curvas de baja y media velocidad, y el ESP actuó en el momento indicado para corregir la trayectoria. Aquí, el bajo perfil de sus neumáticos sí que juega a favor.
La insonorización en ruta es satisfactoria hasta velocidades reglamentarias. En pruebas en caminos cerrados, a más de 150 km/h, percibimos una filtración en la puerta del conductor. Con dirección hidráulica (no llega a ofrecer el confort de la eléctrica de la EcoSport), la Tracker es fácil y muy divertida de conducir en la ciudad, donde a pesar de las cubiertas de bajo perfil y las llantas de 18 pulgadas, copia y filtra bastante bien las irregularidades, baches y cunetas.
El punto conflictivo en el ámbito urbano es sin duda el elevado consumo, con más de 13 litros cada 100 kilómetros. La caja automática probablemente sea una de las razones, al margen de que el tránsito porteño es denso y caótico en días hábiles, y contra eso poco y nada puede hacerse. Como dato adicional, hay que considerar que la Tracker demanda combustible de Grado 3; es decir, la nafta más costosa.

EQUIPAMIENTO
La versión LTZ+ que evaluamos ofrece frenos ABS con repartidor electrónico, controles de tracción y estabilidad (ESP), seis airbags (frontales, laterales y de cortina), sistema de asistencia al arranque en pendientes, anclajes Isofix para sillas de niños y faros antiniebla delanteros y trasero. Además, los correspondientes cinco apoyacabezas e igual cantidad de cinturones inerciales de tres puntos de fijación.
Como se aprecia, en seguridad la Tracker LTZ+ se presenta muy completa y sólo se nos ocurriría demandarle faros de Xenón. De ese modo, en este ítem queda al mismo nivel de la EcoSport, y ambas claramente por encima de la Duster, que no ofrece ESP y no supera el doble airbag. Hay que tener en cuenta que en la versión de acceso a la gama (4×2), la Tracker no incluye el ESP y sólo dispone de doble airbag frontal.
En confort y tecnología, la Tracker LTZ+ ofrece un par de elementos diferenciales en el segmento, como el techo solar eléctrico y la cámara de retroceso con sensor de estacionamiento. Y desde luego, también se destaca el sistema multimedia My Link, con pantalla táctil color de 7 pulgadas y amplias opciones de conectividad (USB, Aux, Bluetooth). La modernidad se impone y en ese sentido, My Link deja en el recuerdo al CD. Otros destacados de confort de esta versión son los tapizados de cuero, el control de velocidad crucero y la computadora de abordo.
Entre los faltantes de confort y tecnológicos, la Tracker no ofrece climatizador automático, como sí propone la EcoSport en su versión de máximo equipamiento; y tampoco incluye navegador satelital, el gran diferencial del sistema Media NAV de conectividad de la Duster.

CONCLUSIONES
Por su terminación, tanto por fuera como puertas adentro, la Chevrolet Tracker se percibe como un producto de calidad superior a sus rivales fabricados en Brasil, la EcoSport y la Duster. Pero esto no debería sorprender, ya que ocurre en la mayoría de las comparaciones de productos de origen mexicano (ídem coreano y desde luego, europeo) frente a rivales del mismo segmento fabricados en Argentina o Brasil.
Desde esa óptica, y al margen de detalles puntuales sobre equipamientos o tecnologías que pudieran ser exclusivos de cada producto, la Tracker queda muy bien parada frente a su competencia directa. Dicho esto, las preferencias personales de cada uno inclinarán la balanza hacia uno u otro lado.
Quien priorice el diseño probablemente mirará la Tracker o la EcoSport, al igual que aquel que busque la mayor seguridad y tecnología a bordo. Pero quien necesite más espacio interior y capacidad de baúl, y aquel que también pretenda mayor robustez y mejor desempeño “off road”, sin duda se verá atraído por la Duster. La Tiggo, el cuarto competidor del segmento, ofrece el precio más atractivo y va ganando adeptos a medida que crece la confianza del consumidor en Chery y en los productos de origen chino.
Una comparación más directa, versión contra versión desde la relación precio-producto, es difícil de establecer, ya que por ejemplo, hoy no existe un equivalente a la Tracker en la gama de la EcoSport, su rival más cercano desde la concepción del producto anteriormente señalada. Y tampoco existirá ese equivalente a futuro, porque la EcoSport 4×4 tendrá caja manual (será de seis marchas) y no ofrecerá el máximo equipamiento (Titanium), sino apenas el Freestyle.

Fuente: Cars-Magazine - Texto y fotos: Martín Egozcue

MAPA DEL SITIO

PROVINCIALES

ENTREVISTA

INFORMES ESPECIALES

OPINION

OFF THE RECORD

AGENCIA TEXTUAL

EL DATO DEL DIA